Loiros dignifican hoy los sonidos que los hicieron músicos

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Más allá de si es grunge, es rock o es psicodelía, el cuarteo vigués firma en «Back from the edge» un disco que trasciende estilos e incluso fronteras

23 nov 2023 . Actualizado a las 19:21 h.

¿Tiene sentido en el 2023 sostener desde Galicia una banda de grunge que canta en inglés con ecos de psicodelia setentera? He de reconocer que el a priori basculaba con decisión hacia el no. Pero la respuesta se torna afirmativa cuando uno escucha trabajos como este Back from the edge que Loiros acaban de entregar.

El cuarteo vigués firma un disco que trasciende cuestiones de estilos e incluso de fronteras. No faltará, desde luego, quien afirme que se trata de un sonido demodé y que por ese camino ya está todo dicho y escrito. Y expuesto así, de un modo genérico, incluso es posible que no le falte razón. Pero es precisamente de las generalidades de lo que Loiros huye como alma que persigue el mercado. Su afán está en lo singular, en lo propio. Y ahí nadie les puede negar sus conquistas.

Se presentan Loiros como «un puente entre la psicodelia y el rock alternativo de los 90 bajo un cierto enfoque jazzístico». Y es evidente que todo eso asoma en estas canciones. Quizá esos ecos del jazz estuvieron más presentes en los primeros trabajos del grupo de lo que lo están en la actualidad. Ahora semejan solapados por las étereas atmósferas que crean las guitarras y los teclados, coqueteando con lo progresivo y lo sinfónico.

En contraposición a su «sonido crudo», el cuarteto vigués destaca en la presentación de este Back from the edge sus «cuidados arreglos», su «suave ejecución» y el «cariño en el tratamiento de las melodías vocales», cuyas armonías funcionan como leitmotiv a lo largo del disco.

Y he ahí otro de los valores que justifican de sobra la vigencia del proyecto de Loiros. En un momento en que la voz es a buen seguro la gran maltratada de la música, ellos la subliman convirtiéndola prácticamente en un instrumento más. Incluso en un tema instrumental, como Fomos nenos (el único que tiene título en gallego), la voz asoma entre las brumas y la rever para amplificar matices, emoción e intensidad.

Tras siete años bregando en una escena nada confortable para una propuesta como la suya, Loiros pueden haber dado por fin con la baza (y el sonido) que les acerque allí donde merecen estar. Insisto, ¿tiene hoy sentido un proyecto como el suyo? No solo lo tiene, sino que debe ser entendido como un auténtico lujo.