Tesouro, el rock ourensano «volve polo rego»

FUGAS

Os músicos Daniel Alonso, Carlos Rego e Aser Álvarez son Tesouro
Os músicos Daniel Alonso, Carlos Rego e Aser Álvarez son Tesouro Santi M. Amil

23 dic 2022 . Actualizado a las 19:47 h.

Igual que en su día se habló del Manchester sound o de la escuela granaína, sostengo que hay en Ourense un sonido muy particular. Una forma de entender y crear el rock muy concreta y personal. Un rock en el que confluyen no pocos postulados propios del pop. Un rock en el que el protagonismo recae en las melodías y no en el mástil de la guitarra, sin alergia a los estribillos, con rutilantes ornamentos pero desprovisto de alardes temerarios, con una métrica muy concreta y evocadoras letras de críptica y serena poética. Este particular ourensound, así lo llamaré, tuvo su primer y gran referente en La Rosa, a finales de los 80. Pulió después aristas con los discos de Magín Blanco. Amplió fronteras con Cosecha Roja o Mitocondrias. Extendió horizontes, ya en este siglo, con Burgas Beat. Y llega ahora a la actualización, quién sabe si definitiva, con Tesouro.

Tesouro es el nuevo proyecto de Carlos Rego, figura determinante en la configuración de ese sonido genuinamente ourensano. Y en su primer disco, Aquí conmigo, no hace sino acopio e inventario de sus variadas, fértiles y documentadas influencias.

Desde las que nos son más cercanas —por ahí resuenan ecos de los pioneros del género en este país, como 091, Las Ruedas, Bebe Sin Sed o los mejores Ronaldos...— hasta otras que ponen distancia en el tiempo y en el mapa —ilustres de la new wave, deidades del rock americano o guardianes de aquella naciente oscuridad—.

Pero que nadie piense que Tesouro es un proyecto retro vintage. Desde Brillo, el primer corte del disco, queda clara su vocación de contemporaneidad. Por mucho que el mainstream le dé la espalda. «Ya no se hacen canciones así», dirá más de uno tras escuchar este Aquí conmigo. Y no desatinará del todo. Tesouro nos remite a un momento en el que la sofisticación en la música no estaba reñida con la belleza. Rego no se avergüenza por hacer canciones bonitas. Estas lo son. Pero son además otras muchas cosas más. Intensas cuando se yerguen los teclados. Aguerridas, cuando cabalgan las guitarras. Conmovedoras cuando transitan paisajes e idiomas que nos son reconocibles. Emocionantes, ellas siempre. Y felices..., siempre nosotros.

  • Vilar de Santos. A Arca da Noe. Viernes, 22,15 horas. Gratuito