El amante fósil

Mercedes Corbillón FUGAS

FUGAS

06 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

La Berenguela suena doce veces, una mosca revolotea buscando una salida, el sol entra por las ventanas acosado por unas nubes redondas y blancas, la calle suena a domingo de misa y peregrinos. En alguna casa, alguien escucha el Stabat Mater de Pergolesi. Nunca lo habría reconocido si no fuera porque ayer lo escuché en las voces del coro donde mi hija pequeña canta.

Cuando regresamos a casa después del concierto de voces infantiles frente a un altar barroco, en un arrebato de intimidad, le mostré el regalo que me hizo mi último amante, un trozo de arcilla que una vez recogió en el Atlas. En otra era geológica, la cordillera estaba sumergida bajo el agua y en la piedra quedó atrapada el alma y la forma de una concha, eterna como nuestro deseo.

Mi tormentito, poniendo los ojos en blanco y haciendo uso de un sarcasmo precoz, me explicó los hechos probables. Según ella, el individuo en cuestión llegó sin nada, sin flores ni una botella de vino, así que por el camino se agachó, cogió lo primero que encontró y se inventó esa historia para adornarlo. Me reí con la respuesta de mi pequeña cínica, pero apostillé que, al menos, el relato era bueno. Me dio la razón, su hoyuelo izquierdo se le marcó en su preciosa sonrisa de medio lado. Creo que ya sabe de la importancia de que te cuenten una buena historia.