Cuando lo «indie» viajaba en fanzines de recorta y pega

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Toda la creación underground desde la Transición emerge como una rareza arqueológica en un volumen que incluye títulos gallegos de referencia

27 ago 2021 . Actualizado a las 11:59 h.

A los que vivieron el indie español en los años noventa no deja de sorprenderles que actualmente formaciones adscritas a esa etiqueta toquen para grandes audiencias en las fiestas de los Ayuntamientos o que multinacionales textiles usen la iconografía de bandas como Sonic Youth para su decoración. Ocurre eso porque la mayoría conocieron cabeceras como La línea del Arco, Malsonando, Miracles For Sale, Las lágrimas de Macondo, Georgy Girl, Psicodelia Pop o Kool Zine. En ellas, el amateurismo de fan funcionaba con el recorta y pega, la distribución casera, el entusiasmo y la sensación de que allí se podía encontrar la información de esos pequeños grupos que no solían salir en la prensa.

En muchos de esos fanzines se centra Papeles subterráneos. Fanzines musicales en España desde la Transición al siglo XXI, un amplio volumen editado en formato de lujo que traza un recorrido (sobre todo visual) por toda esa creación underground que combinaba entusiasmo, erudición, pasión y una liviandad que, una vez que ese tipo de música se consolidó en el mercado, desapareció.

Resulta muy agradable encontrarse en este paseo por títulos gallegos de referencia en su momento, como Soy tan feliz que me cortaría las venas (editado en Ourense), El jardín de octopus (Vigo), Tingugi 60247 (A Coruña), Tupperaware (A Coruña) o 18 Rodas (Ferrol), este más clásico y alejado de lo indie. Porque no todo se circunscribe a ese campo, sino que también existen apartados específicos a los modzines de corte sixtie, los bizarros y los más roqueros.