De la muiñeira trap a la electrónica: el sello gallego triunfa

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El rejuvenecimiento de la música gallega es un hecho. Tres expertos explican esta explosión de los nuevos estilos y el secreto de su éxito

04 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La música gallega se revitaliza. El trap, el rap, la electrónica y hasta la música latina se abren paso en un escenario en el que las redes tienen un papel crucial. Cómo si no iba a llegar la música del rapero vigués Arce a la lista de reproducción de Sergio Ramos para amenizar los entrenamientos del Real Madrid. Un detalle que le dio al artista una dimensión a la que difícilmente aspiraría con la tradicional venta de discos.

«Que Sergio Ramos comparta una canción o una story en Instagram con una reproducción de un tema de Arce es como salir en el informativo. Que un futbolista, una serie de moda, un youtuber o un twitcher hablen de un proyecto, lo universaliza. Es la democratización de Internet, tengas o no recursos», indica el periodista y crítico musical Alan Queipo.

Tampoco Alberto Mira y Fernando Peleteiro, los componentes de Verto, se esperaban un ascenso tan fugaz. Manuel Tarrío, de Tremendo Audiovisual, explica lo espontáneo de su salto a la fama: «Estudaban en Santiago e ían a algúns pubs que poñían música en galego. E dixeron: 'nós somos capaces de facer isto'. Foise correndo a voz a través das redes, aínda que o estoupido foi cando saíron en Luar». Fue entonces cuando decidieron que harían un álbum que funciona fenomenalmente tanto a nivel de reproducciones como, incluso de ventas físicas. Es tan reciente su ascenso que, señala Tarrío, «non chegaron a tocar sen medidas anticovid», pero a pesar de la coyuntura, tienen previstos conciertos por toda Galicia, incluidos el Vive Nigrán y el Atlantic Fest.

Queipo aprecia diferencias entre los rostros de los nuevos ritmos: «No veo demasiados puntos en común entre Verto y Baiuca, por ejemplo. Pero lo que une a esta generación con respecto a las anteriores es que utilizan el gallego, y no tanto el castellano o el inglés. Hace quince o veinte años ya había otras propuestas, y tenemos artistas como Malandrómeda o Triángulo de Amor Bizarro, pero ahora cambió la mirada de la opinión pública». Manuel Alonso, gerente de Músicas ao Vivo, advierte aún más la tendencia hacia los estilos más actuales desde la celebración en el año 2013 de los premios Martín Códax da Música, que cuentan desde la primera edición con las categorías de músicas urbanas y electrónica.

«Ahí ya vimos que había un gran potencial. Los inscritos de la última edición en electrónica fueron 34 proyectos, y en urbana, 21. Si las primeras ediciones iban un poco hacia los referentes que abrieron camino, como Dios ke te crew, ahora ya tuvimos mucha gente más joven. Ezetaerre, Verto, Yugen Kala... Hay mucha cantera», dice Alonso, que considera que el fenómeno responde a que la música está cada vez más globalizada, al fenómeno de las redes sociales y a la dispersión de Internet. «En estos estilos hay una reinterpretación, una sonoridad, unas temáticas. También el uso de la lengua, pero con mucha mezcla de ritmos latinos, verbena, pop y bailoteo», añade.

Alonso señala hacia otros dos factores importantes: «El propio negocio y consumo de la música, de los cedés de antes a la tendencia de ahora de lanzar singles acompañados de un videoclip. Y luego, las redes sociales y los chavales, porque hoy cualquiera puede tener en dos meses más escuchas que un artista consagrado». De los más incipientes, como Verto -«aún en fase embrionaria», apunta Alan Queipo-, a los más mediáticos, como Boyanka Kostova y su trap rural gallego.

Precisamente uno de sus integrantes, Manuel González, se ha lanzado en solitario como Ortiga haciendo música latina y verbenera. Lora y sus temas urbanos conviven con la electrónica de Baiuca, con el folklore de Tanxugueiras, el cool pop de Dani o el rap de Arce en una playlist en la que Galicia tiene mucho que decir.