Niño de Elche: «Sigo creando tensiones, es lo que tiene ser radical»

Carlos Crespo

FUGAS

Ricardo Cases

Se autoproclama «exflamenco», reniega de la vanguardia y redefine la radicalidad. Hoy, en el Teatro Jofre de Ferrol dictará cátedra del cante heterodoxo

21 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Da igual los epítetos que le pongas. Él los ve y sube cinco más. Acto seguido hilará, como mínimo, un par de minutos de argumentación. Porque nada de lo que dice o hace Niño de Elche se sustenta en el vacío. Al contrario, en ocasiones, de tan denso, abruma, asusta, irrita. Da igual al género o al arte al que se acerque. Su vehemente heterodoxia se abrirá camino y suscitará, como le ocurre siempre, semejante número de devociones y de aversiones. En desbordante intensidad, en cualquier caso. Así es Francisco Contreras (Elche, 1985), un tipo que no se aviene al tópico ni siquiera a la hora de programar una entrevista.

—Es raro que te cite un músico a las 09.30.

—Bueno, tal vez porque no soy muy músico (se ríe).

—¿Es madrugador?

—Sí, normalmente me levanto temprano.

—¿Y noctámbulo?

—No tanto. Si estoy de fiesta, sí. Pero así, a diario, no. No soy de esos de trabajar a las dos o la tres de la mañana. A veces lo he intentado, pero no he encajado en esa fórmula.

«Consideráis que tengo hiperactividad y seguramente conozcáis solo el 50% de las cosas que hago. Si lo conocieseis todo le llamaríais obsesión»

—Edita disco por año, mantiene varios formatos de conciertos, propios y en compañía, realiza infinidad de colaboraciones, está presente en multitud de foros. ¿Cómo lleva lo de la hiperactividad?

—A mí me hace mucha gracia ese comentario que tu bien proyectas de la cosa esa de la hiperactividad. Yo siempre contesto que «es que cuando te gusta el arte, ¿hay otra cosa que hacer?». Consideráis que tengo hiperactividad y seguramente conozcáis solo el 50% de las cosas que hago. Si lo conocieseis todo le llamaríais obsesión. O delirio. Pero no es tanto mi hiperactividad, que sí, en cierta forma, yo la reconozco, como que los artistas que se dedican a la música son muy lineales. En el sentido de que se dedican a a una cosa muy concreta. Para mí la vida no es lineal. Son diferentes capas, diferentes realidades que pueden y deben ir complementándose unas con otras.

—Se ha atrevido a versionar el himno de la Legión, «El Segadors»... ¿Hay algo sagrado, algo que considere intocable?

—No, no. Todo lo sagrado es sensible a ser tocado. Es una paradoja pero es así. Lo más sagrado que tiene el ser humano son los rituales. Y la propia repetición del ritual acaba manoseándolo y cambiándolo. Nada es estático. Entender lo sagrado como intocable, en el mundo del arte no tiene sentido. Precisamente el arte se ha generado a partir de superar esas ideas conservadoras de lo sagrado, de lo intocable.

«Toda esa gente que piensa que va por delante terminan siendo totalitarios»

—Dice que no es vanguardista, que es un hijo de estos tiempos.

—Es que decir hoy que alguien es vanguardista... pfff, es nada. Vanguardista etimológicamente viene a significar ir por delante, y toda esa gente que piensa que va por delante terminan siendo totalitarios. Hay que llevar mucho cuidado con eso, con creerse eso.