Rocío Camacho: «Mi abuela me dijo: '¿De qué te sirve ser tan guapa si no te quiere nadie'?»

Rocío Camacho acaba de entrar en el club de los «influencers» que publican libros. El suyo, «Co(n)razón», es para veinteañeros que están al borde de la edad adulta. En él enfrenta los miedos y decisiones de esta etapa


Co(n)razón es el libro que presenta Rocío Camacho. A sus 26 años, esta influencer roza los 700.000 seguidores y ayer lanzó la nueva colección de Seima, su propia línea de moda. Fue el sello Planeta el que le dio la oportunidad de publicar este libro de autoayuda para quien se encamina a la madurez.

­-Escribes para los veinteañeros al borde del abismo de la edad adulta.

-Todo lo que he escrito son cosas que me hubiese ayudado escuchar hace unos años. Me pareció una manera bonita de reflejar todo esto que he ido aprendiendo yo, pero que me hubiera gustado que me dijeran.

­-¿Es de autoayuda?

-Sí, lo que pasa es que a mí me daba un poco de miedo, porque me parece una responsabilidad que le pertenece al sector de la psicología, a personas que de verdad tienen conocimientos reales de estos temas. Yo lo que he intentado es aportar mi granito de arena, mis experiencias y aprendizajes.

­-¿Te dio respeto?

-Sí. Al principio es una dosis de motivación el que confíen en mí para un proyecto tan fuerte. Pero después se te empieza a venir la imagen a la cabeza de bueno, ¿pero qué se espera de mí? ¿Y si no doy la talla? ¿Si no cubro las expectativas?

­-Le das la vuelta a muchos refranes.

-Sí, porque yo soy de un pueblo, Calzada de Calatrava, y estoy superacostumbrada a que tanto mi abuela como mis tías o mi madre siempre me hayan dicho muchos refranes a lo largo de mi vida. Tanto en los pueblos como en cualquier casa existen muchas muletillas que usamos en situaciones en las que no sabemos qué decir. Me pareció una buena idea, y además son refranes que te inculcan y que tú aceptas sin ni siquiera planteártelos. Me pareció una forma de darle la vuelta. Estamos en el siglo XXI y no hay por qué pensar que, porque te sigan diciendo veinte años lo mismo, sea lo correcto.

­-Tu abuela es demoledora, te dijo: «¿Para qué te sirve ser tan guapa si luego no te quiere nadie?».

-Ja, ja, ja. Sí, así es mi abuela, me dijo eso. Su ilusión es básicamente verme con pareja, casada, con una familia… Yo siempre le digo lo mismo: 'Abuela no es el momento, ahora mismo estoy centrada en otras cosas. Ya llegará, estoy feliz'. Ella me lo dice de forma irónica, aunque con un fondo de verdad.

¿Cómo iba a pensar que cumplir mi sueño me costaría mi salud mental?

­-Es uno de esos temas espinosos.

-Sí, creo que la sociedad establece que es lo correcto, cuando yo personalmente no creo que sea así. Creo que cada persona tiene sus tiempos, sus etapas, y no hay ni edades correctas ni momentos correctos. Cada persona tiene sus relojes acordes a lo que está viviendo, y ya está.

­-Dices que no hay nada que te pueda desviar del camino. ¿No es poco humano eso?

-Puede ser, pero es que yo soy una persona muy cabezota en todos los sentidos de mi vida, entonces cuando me marco algo como que me cuesta mucho salirme del camino, tanto para bien como para mal, eh. Cuando me propongo algo en parte me obsesiono, por eso me tiene que salir bien y pongo toda mi energía.

­-También hablas de la ansiedad.

-Me costó muchísimo identificarla, porque empezó cuando lancé hace tres años mi marca y empecé a llevar todo sola. En mi cabeza no tenía ningún sentido que si yo estaba haciendo lo que me gustaba, tuviese un problema mental. Yo pensaba: «Me tengo que sentir superafortunada porque estoy consiguiendo un sueño que tenía desde hace años. ¿Cómo esto iba a costarme mi salud mental? No tenía ningún sentido para mí. Con el paso de los meses me fui dando cuenta de que tenía un problema de ansiedad para la que necesitaba ayuda, que al principio me negaba a recibir por completo.

­-Narras tu día a día como una carrera de aeropuertos y furgonetas para fotos y cambios de ropa. ¿Esa era tu idea de lo que significa ser influencer?

-No. Como nunca me planteé vivir del tema de las redes y fue surgiendo poco a poco, no me planteaba si esto iba a tener esa rutina.

­-¿Cuántas fotos puedes llegar a hacer hasta encontrar la definitiva?

-¡Uyyyyyy! Tengo la suerte de que estoy rodeada de gente que tiene mucha paciencia conmigo, ¡ja, ja! Hay veces que sale a la primera, que son tres fotos y digo «la tengo», y otras veces podemos estar media hora, hacer quinientas y decir: «¿Sabes qué? No, no me gusta ninguna».

­-Dices que para ser influyente hay que ofrecer algo muy profundo... ¿no contrasta eso con la explotación de la imagen?

-Es un poco contradictorio, lo sé. Pero el otro día leí una frase que decía: el físico importa, pero no es por lo que te quedas. Y creo que eso también se puede aplicar en Instagram. Tú puedes seguir a un pibón, pero al fin y al cabo las redes sociales están llenas de gente guapísima y estupenda que te puede crear ciertas inseguridades. Hay otra gente que te aporta algo más.

­-¿Eres ya una influencer escritora?

-No, no, no. Me queda muy grande a mí lo de escritora. La gente dirá si quiere más libros. Yo estoy muy contenta con las ventas de este, me esperaba que fuese bien, pero no el recibimiento tan grande que está teniendo.

-También se habla de tu vida privada. Te vieron con el actor Álex González. ¿Te da rabia que te reduzcan a esa chica que...?

-A la novia de, sí. Si te soy sincera, me da bastante igual la vida de los demás, así que que hablen de la mía me afecta poco.

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