Marta Robles: «En la historia de España hay dos reyes muy adictos al sexo»

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Marta Robles revela que España tuvo una reina mora en «Pasiones carnales»
Marta Robles revela que España tuvo una reina mora en «Pasiones carnales» Gonzalo Pérez Mata

La escritora desnuda nuestra historia, aireando las pasiones, vicios y anécdotas de los reyes que han cambiado el rumbo de España.  ¿Quién fue el soberano más promiscuo?

01 abr 2021 . Actualizado a las 10:38 h.

La sombra de las pasiones reales es alargada sobre la historia de España, desde don Rodrigo, último rey visigodo, hasta Alfonso XIII, tanto que da para un Juego de Tronos ibérico con sabrosas y matadoras anécdotas que superan la ficción. Esta la historia que no se cuenta, pero airea Marta Robles en Pasiones carnales, un repaso con humor y rigor de las debilidades sexuales y amorosas de los reyes y reinas de nuestra historia. «Las biografías oficiales suelen pecar de puritanismo e intereses partidistas, con lo cual al desgranar la historia de España se ofrece el escaparate, pero no la trastienda. Las pasiones carnales que cambian la historia son las de los poderosos, y en nuestro país durante siglos quienes han ostentado el poder absoluto han sido los reyes».

­-Recorre 12 siglos de historia para invitarnos a entrar en esa trastienda. ¿Por qué se decidió a espiar?

-Porque en una conversación con la directora de Espasa, Ana Rosa Semprún, hablamos de un libro que había en México que a través de cuatro personajes contaba algunos episodios concretos de la historia y era muy instructivo y divertido. Pensé que lo que había que hacer era una historia más osada y más grande que fuese una radiografía de la historia de España.

­-¿Qué refleja esta radiografía?

-Que todos los reyes, reinas y poderosos son tan humanos como lo somos nosotros, que tienen pasiones en torno a las cuales hay toda clase de sentimientos: amor, traición, odio, lealtad, celos, ganas de matar... Hay varios asesinatos y violaciones en la trastienda de la historia de España. En realidad, la historia se cuenta de un lado, pero se escribe del otro.