¿Ha llegado la hora del reguetón feminista?

FUGAS

Las damas de la música urbana lanzan en sus letras un contramensaje para reivindicar a la mujer que manda sobre sí misma. Los expertos opinan sobre el empoderamiento femenino en el género más machista

05 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Yo decido el dónde, el cuándo y con quién. Esa estrofa supuso la cristalización de una idea que llevaba años germinando en el género, mucho antes de ese Operación Triunfo de Aitana. Ahora ha terminado de florecer. El reguetón y el estilo urbano, la música machista por antonomasia, ha empezado a ser cantada por mujeres que se reivindican como sujetos capaces de mandar sobre sí mismas sin atender al deseo del hombre. No es una corriente nueva, en absoluto. Desde Ivy Queen y su Yo quiero bailar a La Zowi, considerada la matriarca del trap hecho por mujeres, el mensaje femenino ha ido ganando enteros en un terreno dominado por un hombre que acostumbra a tratarla como objeto sexual. Cabe hacerse la pregunta: ¿Es realmente feminista este nuevo reguetón femenino?

«A veces hablamos de feminismo cuando solo es una mujer que está cantando, pero sigue habiendo cosificación. Mayores de Becky G se pone como ejemplo de tema feminista porque es ella la que decide qué hombres quiere, no es el hombre el que escoge. Aunque el género sigue teniendo una carga sexual importante, porque al final este no es un género blandito. Aquí se hace una oda a las relaciones sexuales, y me di especialmente cuenta al oírle cantar a una niña a mí me gustan más grandes, que no me quepan en la boca», reflexiona Teresa Piñeiro, la directora del Centro de Estudos de Xénero e Feministas da Universidade da Coruña (CEXEF).

La docente separa el sexo del machismo, un tema espinoso que siempre genera opiniones encontradas en el seno del movimiento. ¿Está empoderada la mujer que muestra su cuerpo y se sexualiza voluntariamente? Ese es precisamente el denominador común de las estrellas del género urbano que despuntan en estos momentos, pero también de muchas otras que llevan décadas en la cresta de la ola. El debate de si Beyoncé o Jennifer López reivindicaron a una mujer madura orgullosa de su cuerpo y de su sexualidad en la Super Bowl, o si bien representan el encadenamiento a la estética que reclama un mundo dominado por el hombre duró unos cuantos días.