¿Ha llegado la hora del reguetón feminista?

Las damas de la música urbana lanzan en sus letras un contramensaje para reivindicar a la mujer que manda sobre sí misma. Los expertos opinan sobre el empoderamiento femenino en el género más machista


Yo decido el dónde, el cuándo y con quién. Esa estrofa supuso la cristalización de una idea que llevaba años germinando en el género, mucho antes de ese Operación Triunfo de Aitana. Ahora ha terminado de florecer. El reguetón y el estilo urbano, la música machista por antonomasia, ha empezado a ser cantada por mujeres que se reivindican como sujetos capaces de mandar sobre sí mismas sin atender al deseo del hombre. No es una corriente nueva, en absoluto. Desde Ivy Queen y su Yo quiero bailar a La Zowi, considerada la matriarca del trap hecho por mujeres, el mensaje femenino ha ido ganando enteros en un terreno dominado por un hombre que acostumbra a tratarla como objeto sexual. Cabe hacerse la pregunta: ¿Es realmente feminista este nuevo reguetón femenino?

«A veces hablamos de feminismo cuando solo es una mujer que está cantando, pero sigue habiendo cosificación. Mayores de Becky G se pone como ejemplo de tema feminista porque es ella la que decide qué hombres quiere, no es el hombre el que escoge. Aunque el género sigue teniendo una carga sexual importante, porque al final este no es un género blandito. Aquí se hace una oda a las relaciones sexuales, y me di especialmente cuenta al oírle cantar a una niña a mí me gustan más grandes, que no me quepan en la boca», reflexiona Teresa Piñeiro, la directora del Centro de Estudos de Xénero e Feministas da Universidade da Coruña (CEXEF).

La docente separa el sexo del machismo, un tema espinoso que siempre genera opiniones encontradas en el seno del movimiento. ¿Está empoderada la mujer que muestra su cuerpo y se sexualiza voluntariamente? Ese es precisamente el denominador común de las estrellas del género urbano que despuntan en estos momentos, pero también de muchas otras que llevan décadas en la cresta de la ola. El debate de si Beyoncé o Jennifer López reivindicaron a una mujer madura orgullosa de su cuerpo y de su sexualidad en la Super Bowl, o si bien representan el encadenamiento a la estética que reclama un mundo dominado por el hombre duró unos cuantos días.

Es cierto que como mujeres y feministas nos cuesta la liberación corporal

«Sí hay un debate en la teoría feminista sobre si Beyoncé, J. Lo, Rosalía o Dua Lipa son feministas. Asumiendo que todas las personas son contradictorias, el feminismo se divide entre quienes creen que lucir su cuerpo las empodera -'me siento poderosa, atractiva y tú me estás mirando porque quiero'-, y quienes opinan que son modelos de mujeres sexualizadas que marcan cintura y pechos. Es cierto que como mujeres y feministas nos cuesta la liberación corporal», reconoce Piñeiro, que lo achaca al hecho de que durante décadas la única forma de que la mujer tuviese presencia en espacios públicos ha sido como elemento de contemplación. También hizo mucho daño, dice, la caricaturización de las feministas «como mujeres que no se depilaban, no se ponían tacones y estaban tristes y cabreadas con el mundo».

La clave, asegura, está en hacerlo para sentirse mejor consigo mismas y no para otros. «Otro ejemplo clásico es el de Cristina Pedroche en las campanadas. Habría que mirar qué líneas subyacen a esta decisión. Si es porque ella tiene libertad real de elección y se ve mejor así, adelante. Si es para vender y como estrategia de márketing para aumentar la audiencia, atendería a criterios heteropatriarcales», señala. En cualquier caso, Piñeiro considera bueno que este nuevo reguetón esté sumando adeptos y adeptas. «Es muy positivo que las mujeres artistas decidan intentar ocupar un espacio que tradicionalmente no les pertenece, porque en muchos casos no tienen demasiada fortuna. Se ve incluso en géneros como el indie, que debería ser más igualitario, y sin embargo te encuentras conque la representación de la mujer en los carteles de sus festivales no se corresponde con su presencia entre el público», señala la directora, que asegura que es raro no encontrar Lo Malo, el tema al que pertenece la estrofa que encabeza este reportaje, cantado por Aitana y Ana Guerra en OT y compuesto por Brisa Fenoy, en los trabajos de los alumnos. «Considero bueno algo que haga pensar a alguien durante un rato», concluye.

Las letras de las nuevas damas del reguetón se endurecen casi al mismo ritmo que se ablandan las de los artistas masculinos. Son cada vez más inclusivas, pero a veces pecan de poca sororidad. Del Me siento bichota sin salir del bloque, to' me quieren partir y no tienen con qué de Karol G o ese En las noches soy yo la que decide todo lo que va a pasar, a mí no me tienes que mandar de Anitta al Muchas se quedan cortas al lado mío de Natti Natasha. Precisamente Anitta abordó el tema en una entrevista: «Lo hago para que las personas se acostumbren a escuchar esto de la boca de una mujer. Si los hombres pueden decirlo, nosotras también. Por eso me gusta provocar debate». «¿Y tú quién eres para decirme a mí cómo ponerme sexy? ¿Tú quién eres para decirme a mí como artista mujer cómo debería expresarme?», preguntó también Becky G. Ellas, junto a nombres como los de Lola Índigo, Danna Paola y Dua Lipa, toman el testigo de predecesoras como Beatriz Luengo. La artista, que recientemente fue noticia por componer La Respuesta como contestación feminista a Maluma y a su canción Hawái, empezó a triunfar recientemente en su país después una impresionante trayectoria forjada en el extranjero en la que compuso hits para estrellas mundiales como Ricky Martin, Shakira, Jennifer López, Ozuna o Daddy Yankee. «Toda mi experiencia como compositora me hacía darme cuenta de que faltaban mensajes feministas dentro de la música urbana, y pensé que tenía que buscarle un mensaje coqueto, divertido y escrito con doble sentido sin excluir a los hombres, porque al final los necesitamos para el cambio», dijo Luengo en una entrevista a este periódico por el lanzamiento de su éxito Caprichosa.

Pero, ¿qué dicen los números? La mujer reguetonera triunfa, aunque las cifras dicen que no tanto como el hombre. Su aparición en los primeros puestos de los ránkings de reproducciones y de las grandes listas de éxitos suelen ir de la mano de temas en los que colaboran con artistas masculinos. Para Andrés Ochaita, que se centra en el lanzamiento de nuevos artistas tras seis años como director de Márketing de Universal Music, es una cuestión, precisamente, de márketing. «El dueto una fórmula que funciona siempre, que se ha hecho con todos los estilos, pero que en el urbano aún se ejecuta con más facilidad. A veces pesa más la unión de dos artistas que la propia canción. Es una manera de darle fuerza y de crear sinergias entre los fans de ambos», asegura el experto, que ve innegable el hecho de que la mujer artista y empoderada vende más que nunca. «Es la reivindicación de una forma de ser, de vestir y de cantar en un género especial que tiene un poder de desinhibición para mucha gente», apunta.

La mujer es cada vez más dueña de sí misma... incluso cuando canta reguetón.

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