Libros que te enamoraron y fascinan a tus hijos

De los cuentos de Poe o Gianni Rodari a Harry Potter, hay amores literarios que van más allá de un día y son puentes entre generaciones. Dos libreras nos ayudan en esta selección-fechazo


Aunque pueda parecer misión imposible, no lo es. Pueden regalarle uno de sus libros favoritos a su hijo y acertar. Hagan la prueba con Poe, Conan Doyle, Gianni Rodari, Quino o J. K. Rowling, que se abren a cabezas y corazones sin límite de edad.

Hay clásicos que no fallan desde hace décadas y otros que va desgastando la carrera de los años. «Los Cinco, de Enid Blyton, tienen hoy una segunda vida en los niños de 9 o 10 años, pero no es ya un fenómeno como lo era en los 80. Aun así, tienen su público», señala Luz Gallego, de la Librería Seijas, especializada en literatura infantil y juvenil. «Desde los 6, funciona de maravilla desde hace años Roald Dahl», señala la librera sobre un maestro que no abandona el top de favoritos. Las brujas, Matilda, Charlie y la fábrica de chocolate o Agu Trot diluyen diferencias de edad y de criterio en un hogar.

Dahl no falla, por su fresca sagacidad frente a la torpeza adulta y su acomodo natural de la fantasía, y atrapa como antes al chico de hoy, refuerza la librera Esther Gómez, de Moito Conto. «Tampoco falla Mafalda, que vuelve a vivir un boom», y que Lumen ha vuelto a editar en una colección de tiras y libros-regalo que tiran no solo del carrete de la nostalgia de los que crecimos con Quino hace tres o cuatro décadas, van a por más. El autor que nos ayuda a digerir los males del mundo con humor no murió para nuestros hijos. Los chicos, pero más las chicas, a partir de 8 años se quedan con Mafalda, aunque solo le vean la gracia a su sarcasmo a partir de los 12. En esta familia no hay jefes y El amor según Mafalda son algunas de las últimas tiras que recuperan la grandeza de la niñaza filósofa.

Gianni Rodari ha superado el centenario con el abrazo de un público que no se acaba. Sus Cuentos por teléfono son junto a Gramática de la fantasía o El libro de los errores un lugar de coincidencia con nuestros hijos relajante y feliz. El maestro que vio el poder de la fantasía como arma para la libertad se luce con gracia en El libro de Gianni Rodari que reúne sus grandes cuentos, sus poemas ma?s conocidos, veinte nuevos relatos contando su vida y un extra de páginas para explicar cómo elaboraba su macedonia genial de fantasía, educación, infancia y lectura. ¡No leer! 

Casualmente, como ocurren al final las mejores cosas, descubrí que algunos poemas para niños de Gloria Fuertes, recuperados con la excusa de su centenario, hacían reír a mis hijas como a la niña torpe que fui. Algunos de ellos están en Me crece la barba, antología en Reservoir Books, como «La nana de la tía tonta» , golosinas ácidas de una poeta que «es un istmo en nuestras letras», apunta Luz Gallego, un puente entre pequeños y mayores.

El universo de Harry Potter, creado por J.K. Rowling hace ya más de 20 años, y que tiene por «abuela» a la gran Ursula K. Le Guin, es también lugar para el encuentro mágico entre los preadolescentes y sus padres, aquellos que ponían fin a la adolescencia cuando abrió la escuela Hogwarts con la primera entrega, Harry Potter y la piedra filosofal. De bolsillo a ediciones de coleccionista, con el niño mago no hay roce generacional. 

Cuando Hitler robó el conejo rosa, de Judith Kerr, es otra de las lecturas que nos concilian por encima de la edad: un relato autobiográfico sobre la huida del horror nazi que cuenta cómo se roba una infancia. Es una sugerencia de Moito Conto, que no deja de recetar El guardian entre el centeno, de Salinger, como un clásico imperecedero para dar el salto de la literatura infantil a la adulta.

Varios títulos para soñar de la historiadora del arte Adela Turín, que en los 60 se dedicó a analizar y combatir los sesgos sexistas en la literatura infantil, ofrece con su exquisito sentido de la edición Kalandraka: Unha feliz catástrofe, Rosa caramelo o A historia dos bonobos con gafas son cuentos que nacieron con la generación de los niños de los 70 y hoy leemos con gusto a nuestros hijos antes de dormir... aunque a veces ellos entienden una cosa y nosotros, como adultos, otra distinta. Prueben si no lo han hecho ya con Rosa caramelo...

Para los que ya no se dejan arropar por las noches con un cuento, los de Poe («mejor los originales, que no sean adaptaciones», recomienda Esther Gómez) son fascinantes -como lo fueron hace 30 o 40 años para nosotros- para quienes entran hoy en la adolescencia con todo género de sospechas y un sentido del terror inteligente que sabrá cómo centrarse para encontrar la carta robada.

Con títulos como estos, la brecha generacional es casi un caso resuelto.

Más allá, o más aquí, de los títulos que han atravesado las décadas uniendo generaciones, hay libros de hoy que podrían fascinar igualmente a padres e hijos. Uno de ellos, según Esther Gómez, de Moito Conto, es El río baja sucio, editado por Siruela en el 2019, una aventura con dos amigos, un río contaminado y unas vacaciones que cambiarán sus vidas para siempre. Tienen 14 años y van a descubrir en qué momento uno se hace mayor. Una lectura para pegar el estirón sin darse cuenta...

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