La Luz en casa de Daisy

¿Cuál es el canon para el amor? Van unas cuantas recomendaciones contemporáneas


Cuando vivir la literatura era posible y se reunía el ilustre club de lectura de Cronopios Santiago, asambleario y anárquico, Carmen, una de sus miembros más riquiñas, pedía siempre que el siguiente libro escogido fuera una novela de amor. Nunca lo conseguíamos, empezábamos todos a cantar títulos, pero siempre parecía que la gran literatura que acostumbrábamos a leer estaba reñida con el amor. Recuerdo que una vez escogimos Nunca me abandones y, aunque el título es bonito, la historia distópica y genial de Ishiguro no entraba mucho en el canon, aunque, ¿cuál es el canon del amor? Para Sara Mesa, tal vez sea esa oscura relación que narra con brillantez en su última novela, pero no es de eso de lo que hablaba Carmen.

El otro día me pidieron de una radio recomendaciones de novela amorosa y no me vale ponerme estupenda e ir a Tolstói o a Shakespeare o a Jane Austen, como hacen siempre los autores que no leen a sus contemporáneos pero que pretenden que los lean a ellos. Me acordé de Esplendor, de Margaret Mazzantini, de Llámame por mi nombre, de André Aciman, de Voy a hablar de Sarah, de Pauline Delabroy, todas cargadas de emoción, todas protagonizadas por personas que aman a personas de su mismo sexo. Me pregunté si el amor heterosexual es considerado vulgar como tema, por obvio y convencional. Por manido. Y quizás es verdad, pero no olvidemos que no existiría la mansión de Gatsby si cada noche no contemplase la luz en casa de Daisy al otro lado de la bahía.

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