El cómic tira de viejas inspiraciones

De Fernando Aramburu a George Orwell, de clásicos a obras menos conocidas, en los últimos meses el noveno arte ha buceado en el sexto para servir nuevas novelas gráficas. El resultado es desigual

Portadas de las versiones de cómic de Patria, Matadero Cinco y La trilogía de Baztán
Portadas de las versiones de cómic de Patria, Matadero Cinco y La trilogía de Baztán

Puede parecer hasta cargante, pero aún es posible aproximarse a una tercera versión de Patria, el megaéxito de Fernando Aramburu. Lo hizo primero en forma de novela, luego de serie, y ahora ha llegado al cómic. Pasar del blanco y negro lineal al color y a las texturas, como este caso, es bastante frecuente en el mercado editorial. Y como ha sucedido con Patria, ha pasado con una decena de trabajos que en los últimos meses han llegado a las librerías siendo primero una novela, desde superventas como este, hasta otros serie b. Cuando esa traslación se hace con tino, el resultado permite una segunda y satisfactoria lectura. Toni Fezjula lo ha intentado con Aramburu, quedándose a medio camino. Tiene secuencias estupendas con primeros planos dolorosos, pero el resultado no es tan satisfactorio como la serie de Aitor Gabilondo, que sí ha sabido hallar su propia versión del brillante novelón del escritor vasco.

Esa es la clave en la adaptación de un género al otro: dar con el lenguaje propio y evitar el calco. Incluso saliéndose de los renglones del libro precedente, librándose de corsés. Dos casos claros: el hiperconocido Sapiens y el alternativo Matadero cinco han llegado ahora como novela gráfica con un sello muy particular. Primero, porque parten de un dibujo logradísimo (de Daniel Casanave y Albert Monteys, respectivamente), y segundo, porque eligen puntos esenciales del original que desarrollan más, y arrinconan otros.

Sapiens, interior y portada
Sapiens, interior y portada

Matadero cinco, al final, es un libro nuevo. Y Sapiens en versión dibujada resultará mucho más accesible -aunque haya algo de oportunismo editorial- que el titánico ensayo de Harari.

Otro superventas, La Trilogía de Baztán, de Dolores Redondo, también ha sido revisitada en imágenes. Género policíaco transportado al blanco y negro que gana cuando Ernest Sala presenta planchas amplias y da algo de aire a cada escena.

Más. Un clásico mayúsculo llevado ahora al cómic: 1984. En este caso, una adaptación fiel de esa distopía de Orwell en la que se sugiere más de lo que se enseña, apoyado en un dibujo asfixiante. Y eso es justamente lo que tiene que pasar: ahogo. El resultado -dice la promoción que está avalado por los herederos de Orwell- es más que notable.

Entre lo último en llegar, una de ciencia ficción: Dune, de Frank Herbert. Un título poco conocido, pero que en esta versión en color se convierte en un trabajo sensacional, ayudado porque detrás está el hijo del creador original, y un puñado de buenos ilustradores.

Interior y portada de la adaptación de Dune
Interior y portada de la adaptación de Dune

Y esta tendencia, que no es nueva, seguirá en los próximos meses. Si la pandemia no vuelve a reventar los planes de las editoriales, Israel Escudero y Marc Garreta llevarán al cómic Todo esto te daré, otro superventas de Dolores Redondo. Y Claudio Stassi tendrá delante el enorme reto de trasladar Nada, de Carmen Laforet, a viñetas, esperemos que con mejor fortuna que lo que hizo con La ciudad de los prodigios, de Eduardo Mendoza.

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