Meirás, la creación personal de la escritora, pendiende de su destino

Las torres fueron el refugio de verano diseñado por la propia Pardo Bazán, que proyectó en ellas su pasión por las artes. Con los Franco fuera, está abierto el debate sobre sus nuevos usos


Para una persona que trabajaba con las palabras, los términos elegidos importan y el primer error a enmendar es hablar de «pazo» a «Meirás». Deliberadamente, Emilia Pardo Bazán construyó unas torres. «Tenía una visión muy crítica del mundo de los pazos, decadente, de señores venidos a menos, de una aristocracia que ya no tiene sentido. Admiraba las mansiones historicistas inglesas, ancladas en la tradición», apunta Jesús Sánchez, profesor de Historia da Arquitectura e do Urbanismo en la Universidade de Santiago (USC) y autor del estudio Las Torres de Meirás, uno de los más detallados sobre el inmueble que la escritora diseñó e inauguró en 1910.

La residencia de verano de la intelectual protagonizó una de las imágenes del 2020 que despedimos, la entrega de sus llaves al Estado. Un acto simbólico para el que se escogió un escenario no menos alegórico: la torre de la Quimera, bautizada como una de sus novelas y donde tenía su despacho. Cuál será el papel de la propiedad tras la expulsión de los Franco es un debate que requiere, antes, responder a esta pregunta: ¿Qué fue Meirás para ella?

«Meirás é o edificio dunha muller que quere demostrar que ten triunfado. Transmite o seu espírito, é Emilia en pedra», describe Xulia Santiso, la conservadora de la Casa-Museo Emilia Pardo Bazán. La académica Marilar Aleixandre es la encargada de defender la tramitación como BIC del fondo bibliográfico de la condesa -en el inmueble ocupado por el caudillo en 1941 quedan 3.200 ejemplares que se suman a los 8.000 que custodia la Real Academia Galega (RAG) desde 1978-. «Meirás é o paraíso da súa infancia, onde se inspiraba e convertía ''nun pino ou acacia'', describiu», recuerda Aleixandre.

Para el profesor Jesús Sánchez, «lo más valioso de las torres es su arquitectura y la decoración exterior e interior». Excluye los añadidos de diversos expolios de los Franco, como «unha pía bautismal», las piedras de la torre de Dodro de la balaustrada, fuentes, escudos, cruceiros o las dos estatuas del Mestre Mateo. «Emilia concibió las torres como un retrato en piedra de su personalidad artística y su figura como creadora literaria. Contra viento y marea, su lema, está tallado en las piedras del inmueble, así como sus obras Insolación, Bucólica y San Francisco de Asís; en las vidrieras de la entrada grabó los títulos de Los pazos de Ulloa y La madre naturaleza; el balcón de la torre de la Quimera, al que se asomaba antes de escribir, lo llamó 'de las Musas', y decoró sus dinteles con las nueve inspiradoras de las artes, además de colocar aquí las efigies de sus escritores de referencia: Homero, Dante, Hesiodo, Torcuato Tasso y Santa Catalina de Alejandría», detalla Jesús Sánchez. Los relieves con forma de vieiras salpican la escalinata principal y ornamentan la sepultura que ella misma se preparó, aunque fue enterrada en Madrid.

Ahora toca definir la función de este legado. «Hai dous personaxes, dúas accións. Unha persoa que construíu, pagou e viviu ese edificio como propio e, despois, hai outra xente que ocupou esa casa. A historia sempre hai que coñecela e presentala co rigor da democracia actual», dice Xulia Santiso. A Marilar Aleixandre le gustaría, comenta, «que fose un lugar de memoria, cun espazo destacado para Emilia».

Jesús Sánchez es contundente: «Las casas de escritores son incompatibles con cualquier contenido que tenga que ver con posiciones políticas o celebraciones colectivas. Son esos mundos íntimos donde todo gira en torno a la autora. El paso de Franco hay que contarlo, pero en un par de espacios muy concretos». Emilia, considera el profesor, fue la gran damnificada por la apropiación del dictador. Es hora de hacerle justicia.

Los 11.000 libros de Emilia Pardo Bazán, a un paso de su protección definitiva

Imagen de la condesa de Pardo Bazán, con su familia, en las torres de Meirás
Imagen de la condesa de Pardo Bazán, con su familia, en las torres de Meirás

El «Boletín Oficial del Estado» publicó este lunes la resolución de la Xunta que da inicio al procedimiento para declarar la biblioteca personal de la novelista Ben de Interese Cultural (BIC)

Más que las torres de Meirás que ideó y mandó construir en 1893, el gran tesoro de Emilia Pardo Bazán ha subido un nuevo escalón para su salvaguarda definitiva. Este lunes 4 de enero, primer día hábil del 2021, el Boletín Oficial del Estado publicó la resolución de la Xunta que dio lugar al inicio del expediente para declarar la biblioteca personal de la escritora Ben de Interese Cultural (BIC).

Los 7.883 libros custodiados en la Real Academia Galega, en el mismo edificio de la calle Tabernas de A Coruña donde residió la familia de la novelista, y los 3.200 volúmenes que permanecen en Meirás, además de un «número desconocido» de ejemplares de los que se ignora su paradero, gozan ya de la máxima protección y, como tal, no pueden ser trasladados, transmitidos ni sometidos a cambios de uso sin la autorización de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural. Desde el 20 de noviembre, fecha de la resolución de la Consellería de Cultura, cualquier persona que tenga derechos sobre estos bienes está obligada a conservarlos, custodiarlos y evitar su pérdida, destrucción o deterioro. Y «puesto que existen indicios» de que parte de la colección está diseminada, la Xunta advierte de que cualquier libro o conjunto bibliográfico del que se pueda acreditar relación con Pardo Bazán se incorporará al patrimonio protegido.

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