«Regreso al Edén»: Las miserias por los bordes de una foto

En su último trabajo, Paco Roca vuelve a demostrar cómo es capaz de construir una historia sobresaliente y universal partiendo de un episodio doméstico. Ya no sorprende que siempre le salga bien


redacción

Había un trabajo en la asignatura de Fotoxornalismo en la Facultade de Ciencias da Comunicación de Santiago que consistía en construir una historia a través de una imagen, una foto preferentemente familiar, antigua, que permitiera advertir qué pasó antes, durante y después de aquel momento. La materia la impartía un tipo docto y con una visión pedagógica imponente, Xosé Luis Suárez Canal. Uno ignora si ese hombre sigue pidiendo ese tipo de trabajos veinte años después; siquiera si sigue impartiendo la materia en la USC. Pero si lo hace, debería entregar a sus alumnos Regreso al Edén y dar por liquidada la actividad. Todo aquello que Suárez Canal pedía a sus alumnos está ya aquí. Pocos podrían hacerlo mejor. Es la historia de una sencilla imagen doméstica desde la que Paco Roca construye al final un país entero, en un momento histórico muy concreto. 

Suena a algo ya sabido, pero no está de más insistir: Roca es un gran creador. Y ha vuelto de demostrarlo con este trabajo. Y podría parecer otro tópico cuando se habla de alguna obra del valenciano, pero es que es verdad: Regreso al Edén está entre los mejores cómics de este 2020.

Roca toma una anodina imagen en la playa, en Valencia, para montar una historia sobre la posguerra en España, un relato que entra en la casa de cada lector porque es difícil que alguna de las situaciones que describe no se encontraran tras los muros de cualquier hogar. Veremos machismo, veremos maltrato, veremos analfabetismo, veremos precariedad, veremos mucha hambre. Construiremos al final ese país de miseria tras la Guerra Civil y el inicio del franquismo. Pero también advertiremos algunas luces y pequeñas victorias particulares. Sueños de adolescencia con los que es fácil identificarse, y primeros amores. Y nos permitirá concluir con aquello de que cualquier tiempo pasado fue peor. Sobre todo aquellos años 40, 50, 60 y 70. 

Regreso al Edén se monta sobre cada uno de los personajes de esa foto, la que vemos ya en la portada del álbum (nuevamente editado por Astiberri, como casi toda la obra del valenciano), y se va desarrollando poco a poco hasta que solo va quedando una persona. Y no es spolier: el cómic arranca precisamente con esa protagonista, una mujer en el otoño de su vida, aferrada a una imagen. Una señora que atendiendo a lo que ha venido contando el dibujante, es una más que cercana familiar. Cuando uno conoce eso, le da algo más de escalofrío repasar alguno de los pasajes de esta novela gráfica, hecha además con una puesta en página envidiable, con un dibujo suave, y una ejecución estupenda en la que se brindan algunas secuencias imaginarias sobresalientes.

Al final, pasada la última página, es difícil volver a ver una foto de esas en sepia con la distancia con la que antes se hacía. Porque siempre hay alguna historia que se ha escapado por los bordes. Y Paco Roca ha sabido contarla.              

Regreso al Edén

Paco Roca (guion y dibujo). Editorial Astiberri. Color. 176 páginas. 18 euros.

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