Eslava Galán: «España tiene grandes virtudes, pero somos un país sin Gobierno»

El escritor disecciona la memoria con perspicacia y humor en «Historia de España contada para escépticos», que ofrece La Voz a sus lectores en su colección de historia. «Europa se ha suicidado, está en plena decadencia», asegura

Juan Eslava Galán, en una imagen del 2014 en Santiago
Juan Eslava Galán, en una imagen del 2014 en Santiago

De Atapuerca al «optimismo adolescente» con el que estrenamos el XXI. De la llegada de los vikingos al culebrón de Enrique IV el Impotente, el desenfreno erótico de Isabel II, la lágrima fácil de Franco o la «seudodemocracia que somos» hoy. El humor riega la novela de aventuras real que es Historia de España contada para escépticos, de Juan Eslava Galán (Jaén, 1948), que ofrece La Voz por 4,95 euros con el periódico en su colección de historia. «Siempre busco el guiño irónico al lector», afirma el cronista, que revela que Felipe III murió de un calentón, Felipe IV terminó sus días compartiendo cama con la momia de san Isidro o cuál fue, por ejemplo, el mayor error de Rajoy.

-¿Somos más escépticos al relato de nuestra historia que hace 25 años?

-Desgraciadamente, somos cada vez menos escépticos. La ignorancia va creciendo debido a los planes de estudio. Estamos bombardeados de noticias y, sin embargo, somos más ignorantes que hace 25 años.

­-¿Qué ve peor de la Ley Celaá?

-Todo, pero en primer lugar el ataque al idioma español. Casi se puede decir que es un paralelo a lo que hizo el franquismo con los idiomas vernáculos.

-En la Antigüedad la península la habitaba, escribe, «un abigarrado mosaico de tribus». ¿Ofrece hoy un paisaje similar?

-Me temo que sí. Una de las torpezas de la transición ha sido lo de inventarse de pronto 17 autonomías, muchas de las cuales ni siquiera pretendían serlo. En un país que más bien es pobre, como España, no se pueden mantener la cantidad de funcionarios inútiles que eso genera.

-¿Aún ve a los españoles divididos en dos grandes familias, celtas e iberos?

-No, eso se ha superado. Las autonomías quieren tener señales de identidad y se inventan tradiciones falsas, detalles raciales falsos. La población de España está mezcladísima desde el punto de vista racial. Y las mezclas siempre traen lo bueno.

-Hay quienes rechazan la mezcla...

-Obviamente, hay quienes arriman el ascua a su sardina, una sardina separatista.

-¿Está España hoy mejor comunicada que antiguamente o no?

-En la Antigüedad estábamos incomunicados por la propia orografía de España. Ahora tenemos más ferrocarriles y autopistas que nadie. Y eso con las nuevas tecnologías hace que estemos mejor comunicados que nunca, aunque algunos españoles se obstinen en incomunicarse.

-España no es hoy el Tíbet de Europa, como la describe en tiempos de Felipe II.

-No, ahora no, gracias al establecimiento de una potente clase media que se la debemos a los años de Franco, no a Franco, pero sí a los 40, los 50, cuando salieron millones de trabajadores al extranjero y entraron millones de turistas de Europa, nos europeizamos, se creó una potente clase media y ahí los resultados, que son positivos.

-Pero en Europa vamos a la cola. ¿Hay una Europa rica y eficiente y otra pobre y e ineficaz? ¿Qué tópicos encierran algo de verdad?

-Algunos son topicazos. Los alemanes saben que los trabajadores españoles son eficientísimos cuando van allí. Cuando el español se pone a trabajar es eficiente, es creativo. No hay tacha.

«El primer defecto de la democracia española es la ley D'Hont. Otro, que los partidos son una especie de feudos»

-Habla de una seudodemocracia cleptocrática. Explíquenos qué es.

-Se trata de decir que están todos robando a manos llenas. Una cleptocracia es un Gobierno de ladrones. Hay muchas clases de democracia, y este es sin duda el menos malo de los regímenes, pero eso no quiere decir que sea bueno. El primer defecto grave de la democracia española es la ley D'Hont, que da poder a los separatistas. Otro de sus defectos es que los partidos políticos son una especie de feudos. El hecho de que sean listas cerradas hace que yo vaya con mi voto sin saber cómo me lo van a administrar. Pero esto sería enmendable si nos lo propusiéramos.

-¿Cómo podría enmendarse?

-Es muy difícil, porque los mismos que dicen que hay que apretarse el cinturón y se lo aprietan a la sociedad son los parlamentarios y se suben el sueldo.

-¿El mejor momento de la historia de España?

-No sabría decirlo... Diría quizá que hemos tenido suerte histórica con el hecho de que nos civilizaran los romanos, que nos dieron cierta unidad de pensamiento y un idioma precioso.

-¿Vivimos una decadencia similar a que vio la caída del imperio romano?

-Sí, pero no ya España, sino Europa. Europa se ha suicidado, está en plena decadencia. En el XIX dominaba a todo el mundo. Después ha habido dos guerras mundiales en las que nos hemos suicidado y ahora estamos como en la última etapa de Roma. Nos asaltan los bárbaros.

-¿Quiénes son los bárbaros?

-No es una expresión despreciativa, son extranjeros. Nos asalta, por ejemplo, el islam, que es inasimilable a una Europa que se intenta regir por la Declaración de los Derechos Humanos. Todos los síntomas son los de una tierra decadente, y hay otras emergentes, como China, la India y Brasil.

-¿Será esta entonces la última crisis de Europa?

-No creo que Europa desaparezca, pero vamos a ser los primos pobres, parientes aristócratas venidos a menos...

-¿Somos algo moros o no?

-¡No, Dios nos libre! Fue algo que se le ocurrió al mismo tonto que quiso apoyar al nacionalismo andaluz reivindicando la grandeza de la época musulmana, que es libresca y falsa, como está completamente demostrado.

—Cuando llegaron a España los borbones, escribe, España se hallaba en un estado lastimoso en lo demográfico y lo productivo. ¿Podría referirse también a la actualidad?

—Ahora la población flotante e inútil, que no produce nada, es la que está arrimada al Gobierno, pero es lo mismo.

-¿Quién es el mejor político español de todos los tiempos?

-Hubo un conjunto de ministros en la época de Carlos III que quizá fueron los mejores. Si hubiéramos tenido una continuidad con esos políticos como Inglaterra, o en menor medida Francia, habríamos sido otra clase de país, pero no, no ha habido grandes políticos en el panorama español.

-¿Tiene aún vigencia la frase de Cánovas: «Español es el que no puede ser otra cosa»?

-Tenemos virtudes muy positivas que debemos conservar y aumentar si fuera posible, como es la cohesión familiar. Y las ganas de vivir, la variedad de registros gastronómicos... Lo que pasa es que estamos administrados por muy malas manos.

-¿Hay dos Españas, tres o más?

-Desde Zapatero, con la Ley de la Memoria Histórica, algunos quieren alentar los enfrentamientos como si tuviéramos algo que ver con nuestros abuelos, con los que hicieron la guerra. Esta España es distinta.

«Algunos quieren aumentar los enfrentamientos. Hay una sola España. Aquí ha funcionado el ascensor social, pero con estas leyes de Educación da la impresión de que están poniendo palitos en las ruedas de ese ascensor»

-Cada cual tiene su visión de la historia...

-Pero dentro de eso ahora hay una España. Aquí ha funcionado mucho el ascensor social, pero ahora con estas leyes de Educación da la impresión de que están poniendo palitos en las ruedas de ese ascensor...

-¿Retroceden o medran los populismos?

-No retroceden, y como somos un país que no tiene Gobierno... donde no hay autoridad, los populismos son bacilos que crecen en esa especie de cuerpo muerto. Otra cosa es que el pueblo español, inteligentemente, empiece a pasar de los populismos. Pero hay políticos que viven del populismo, porque ese es su negocio.

«Leonor reinará. Yo no soy monárquico, pero tal como están las cosas que haya monarquía puede ser bueno»

-En su «Historia de España», Aznar sale como una especie de Margaret Thatcher, Zapatero como Bambi, Rajoy el Tancredo... ¿Qué representa Pedro Sánchez?

-La disolución de la política. Es un maniobrero que hace lo que le interesa para quedarse en la poltrona. Sin duda, es nuestro peor político del siglo XX. En la transición, los políticos tanto de izquierdas como de derechas eran gente que tenía fuste. Para ser barrendero en cualquier parte de España te exigen el graduado escolar. Para estar en el Parlamento, no; hay ahí gente muy ignorante.

-¿La mayor de virtud de España?

-Tenemos una tremenda: la solidaridad.

-¿Reinará Leonor?

-Diría que sí, que reinará, aunque no soy monárquico. La monarquía es una reminiscencia medieval, pero tal como están las cosas la monarquía puede ser positiva.

 

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