El confinamiento lleva al rey del reguetón a sus orígenes

«Papi Juancho» es el inesperado nuevo álbum de Maluma. Grabado en plena crisis del coronavirus, supone toda una reafirmación en 22 temas


Ya no es Maluma Baby. Tampoco Pretty Boy, aquellas dos palabras que otrora repetía insistentemente en sus canciones. Ahora Maluma quiere que lo llamen Papi Juancho. Es su nuevo alter ego. También el título del disco que sacó por sorpresa la semana pasada. Compuesto por 22 temas, con él el colombiano pretende mostrar su supuesta madurez, al tiempo que se afianza en las bases de su música. «Hay canciones que son reguetón, perreo sólido con el que yo crecí, con el que hacía los partys con mis amigos. Eso lo dejé de hacer en una época, porque me volví un artista más pop, pero con este disco estoy trayendo la música que a mí me gusta», explicaba al día siguiente de su salida en la web El Tiempo. Dicho de otro modo: el artista ha querido dar un paso adelante, dando paradójicamente varios atrás y situándose de nuevo en el escaparate pop. Allí lo ilumina un potente foco apuntándole con toda su intensidad.

Sí, el intérprete de Cuatro Babys y Felices los cuatro vuelve a estar ahí, en primera línea con un disco que habla de fiesta continua, deseo sin freno, infidelidades que surgen entre las sombras, constantes autoafirmaciones de poderío sexual y una colección inabarcable camas deshechas. «Complací a otros solo por sacar canciones, aquí estoy lanzado un disco desde mi gusto musical, desde lo que soy. Son 20 canciones de reguetón y dos pop que no las quería dejar por fuera: Admv y Hawái», señala en la citada entrevista.

La primera de las excepciones es una sorprendente balada acústica y romántica con visos de eternidad: «Cuando lo único que pese / Sea lo que hicimos en vida / Y aunque nada de esto pase, woh-oh / Eres el amor de mi vida. Por su parte, Hawái, el single estelar se ha interpretado como el recado que le manda a su expareja, la modelo Natalia Barulich, que actualmente comparte su corazón con el futbolista Neymar JR. La letra expone el mensaje con una claridad meridiana: «Deja de mentirte / La foto que subiste con él diciendo que era tu cielo / Bebé, yo?te?conozco tan bien,?sé que fue pa'darme celos / No?te diré quién, pero llorando por mí te vieron». El brasileño, cantándola sonriente en Instagram con sus compañeros del Paris Saint-Germain en lo que parece una clara mofa, ha puesto la última pincelada a esta pelea de gallos retransmitida por las redes sociales ante la expectación de los fans. Tiene toda la pinta de que no será única.

Guiños a los clásicos

Historias del corazón aparte, el disco gustará a los que disfruten del reguetón suavizado y comandado por el sedoso flow del artista, marca de la casa. Todo ello con un aroma narcótico y perezoso que lo recorre de arriba abajo. Es básicamente lo que cobija. Con algunas mezclas audaces como la inaugural Medallo City, donde mira a la salsa clásica desde los ritmos urbanos de Colombia. También con algunos guiños a los grandes de la música latina, sean estos Juan Luis Guerra («yo como Juan Luis quisiera ser un pez en tu pecera», dice en Boy Toy) o Héctor Lavoe («lo nuestro es periódico de ayer», canta en Vete vete). Y, como es habitual, recurriendo a un amplio elenco de colaboradores: Darell, Jory Boy, Justin Quiles, Lenny Tavarez, Myke Towers, Ñejo & Dalmata, Ñengo Flow, Randy, Yandel, Yomo y Zion. Son los que cortan las piezas de este inmenso puzle para regocijo de fans y odio de detractores.

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