El Náutico de O Grove: hambre para hoy, pan para mañana

El local de la playa de A Barrosa ha girado este año por completo su concepto. La necesidad de adaptarse a los nuevos requerimientos sanitarios le vienen como anillo al dedo


Confiesa Miguel de la Cierva, alma máter del Náutico de San Vicente que este año le ha dado la vuelta al refrán. «No me importa pasar algo de hambre hoy porque sé que precisamente eso me va a traer el pan de mañana. De hecho programo muy en déficit algunas cosas grandes con la única intención de alborotar el gallinero». Y es que, tal y como avanzó a comienzos del verano, el local de la playa de A Barrosa ha girado este año por completo su concepto. Apenas media docena de conciertos se van anunciar previamente. El resto son una absoluta sorpresa. Las entradas se ponen a la venta sin el nombre del artista y al precio estándar de 10 euros. Y lo mismo te puedes encontrar a Love of Lesbian en una sesión vermú, como sucedió ayer, que a Isi Vaamonde o The Lákazans. O a Julián Maeso, Juan Zelada o Adrián Costa, por citar algunos de los músicos a los que estos días se ha visto merodear por el local. Por supuesto, tampoco faltarán algunos de los nombres consagrados que cada verano acostumbrar a cumplir fieles con su cita en El Náutico. Pero, a excepción de algún caso puntual -como puede ser el de Rayden este domingo-, tampoco ellos van a dar conocer con antelación su visita.

Reconoce Miguel de la Cierva que el cambio de concepto surgió, en un primer momento, por motivos cualitativos, por la voluntad de decrecer y por la necesidad de adaptarse a los nuevos requerimientos sanitarios. «Y ha resultado que es sostenible. Tanto que ha venido para quedarse», añade. «Realmente lo que busco es que la gente ponga el foco en la experiencia que supone venir al Náutico. En estar cómodamente sentado, tener una mesa a pie de playa desde las seis de la tarde donde te sirven las copas, contar garantía de limpieza y de seguridad... Y descubrir artistas o encontrarte con otros conocidos o consagrados».

Curiosamente esta propuesta ha generado no pocas expectativas y prácticamente ya no quedan entradas para los diez primeros días de agosto. También es cierto que el aforo de los conciertos se ha visto este año reducido a 70 personas, ampliables a 140 en caso de garantía de buen tiempo.

Destaca el propietario del Náutico el cierto contrasentido que ha propiciado su nuevo concepto: «Este verano, poniendo los conciertos a 10 euros, vendo todas las entradas. El año pasado, cuando eran grupos gallegos o emergentes, las ponía a 5 euros y no las vendía. Porque la gente solo quería lo gordo. Este año no hay esas expectativas. La gente viene, lo pasa guay, le gusta el sitio y, hasta ahora también les están encantando todos los grupos y artistas que han actuado, esos a los que el año pasado ni se les ocurriría haber venido a ver».

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