A Indiana Jones le duelen las rodillas


Cuenta la leyenda que Harrison Ford trabajaba como carpintero en el estudio en el que George Lucas preparaba American Graffiti. Al director de cásting le cayó bien y se lo presentó al director. El resto es historia: Lucas le daría después el papel que marcaría su carrera y a varias generaciones de espectadores. ¿Alguien puede imaginar a Han Solo con otra media sonrisa? A sus espaldas, cinco películas como el mejor contrabandista de la galaxia. Y entremedias, un hito de la ciencia ficción, Blade Runner y ese Deckard que volvió, 35 años después, demostrando que quien tuvo, retuvo. Y por supuesto, otra saga legendaria: Indiana Jones, de la mano de Spielberg, con tres películas (la cuarta, algo menos) en las que esa mezcla improbable de arqueólogo y aventurero se convirtió en sinónimo de éxito. Tanto que habrá una quinta, a la que el actor llegará con los 78 años que cumplió esta semana.

¿Volverá a restallar el látigo o será un entrañable profesor jubilado? En la promoción de su última película, La llamada de lo salvaje, reconocía que cada vez que retomaba a uno de los personajes icónicos de su juventud, a lo que aspiraba era a no parecer un idiota.

Y a la vista está que ha conseguido hacerlo: no tendría sentido que el Han Solo o el Indiana Jones de las últimas películas saltase al mismo ritmo que en los años 80. A Han y a Indi le duelen las rodillas, afortunadamente.

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