Linda Guilala: «Sentíamos la necesidad de salir de la espiral de temas negativos»

Los vigueses lanzan el recopilatorio «Espacio de tiempo», mientras preparan un nuevo trabajo con un «cierto agradecimiento a la vida»


A los vigueses Linda Guilala no los verás en el circuito de festivales de Galicia. Tampoco en el de España. Sin embargo, sí los podrás encontrar tocando en una pequeña sala en Francia un día. Otro, en un garito de Holanda. Y, más tarde, trenzando una pequeña gira en Alemania. Ello es debido a que su música, una suerte de dream-pop que alterna la bruma y el trazo claro, ha conectado con muchas otras pequeñas escenas europeas. Empujados por la vocación internacional de su sello Elefant, han editado singles en discográficas como Sonic Cathedral (Inglaterra), Dreams Never End (Alemania) o Test Pattern Records (Estados Unidos). Uniendo todos los puntos, se dibuja la constelación que explica su modo de vivir. «Es donde realmente nos sentimos cómodos», dice Iván González, que junto a Eva López y Mari Vázquez completa este trío que acaba de editar Espacio de tiempo (2009-2019), un álbum que recopila toda esa efervescencia dispersa en temas sueltos, descartes y lanzamientos exclusivos en vinilo.

—Hoy semeja que si no estás en los festivales no existes, máxime en el «indie». ¿Qué ocurre con ustedes?

—Hemos tocado en festivales con mucho público, como el FIB y otros. Pero la verdad es que lo que nos gusta es tocar en París para 120 personas. O ir a Londres y comprobar que la gente que va al concierto va a vernos a nosotros, no a un montón de grupos en un festival de los cuales a muchos ni los conocen. Los ves cara a cara y te emocionas.

­­—Escuchando este disco aparecen unos Linda Guilala iniciales muy pop y con caja de ritmos. ¿Se reconocen ahí?

—Nosotros no somos muy de mirar atrás. No nos gusta nada. Pero cuando se planteó la recopilación tuvimos que escuchar cosas que hacía muchísimo. Ha sido redescubrir un montón de cosas, la parte más pop. Pero no nos desagrada. Éramos así.

­—«Lo siento mucho» inaugura el disco. ¿Marcó un antes y un después esa apuesta obsesiva por el «noise-pop»?

—Totalmente. Xeristar, el disco en el que sale, supuso una ruptura. Fue una evolución que se culminó con Psiconáutica. Los singles que hemos ido haciendo hasta ahora ya caminan hacia el material nuevo del grupo, que va a ser muy distinto. Habrá otro punto.

­—Sus canciones dicen cosas como «lo siento mucho, va a dolerte siempre» y «todos los años en agosto vuelvo a llorar». ¿Es Linda Guilala un grupo apesadumbrado?

—En parte, si no hemos publicado un álbum con material nuevo, era porque sentíamos la necesidad de salir de esta espiral de temas negativos y entrar en otra dinámica diferente. Esa época, que aparece en este disco, fue muy catártica.

­—Hay temas muy fuertes. «Mucho más joven» dice: «Yo he sido mucho más idiota que tú / Desangrada en la bañera / Intentando pintar de rojo las estrellas».

—Pues fue un descarte de Psiconáutica y terminó de cara b de un single. Es curioso porque mucha gente la está descubriendo ahora y llama la atención.

­—Al ver el título pensé en «¿Qué se siente al ser tan joven?», de La Casa Azul, pero esto es más bien el reverso.

—[Risas] Claro. La canción va de que te haces mayor y te encuentras con el típico cafre, ese chaval de 20 años arrogante que lo quiere hacer todo. Le dices: «Yo he sido más joven que tú, más arrogante, más imbécil y más suicida. Pero estoy aquí».

­—Esa angustia, que yo asocio a Los Planetas, resulta complicada de conciliar cuando uno se hace mayor. ¿En Linda Guilala hay quizá la resaca de todo eso?

—Sí, claro. Especialmente en los últimos singles, tenemos una necesidad de querer dejar esto atrás. Es una etapa de nuestra vida que todos los días sentimos superada. El material nuevo del grupo tiene cierto sentido de agradecimiento, a la vida y a las cosas buenas que me han pasado. No hay esa cosa planetera de autodestrucción. Yo lo ligo con Nirvana. Los Planetas tienen un punto generación de algo que viene de Estados Unidos, de todo el rollo de la Generación X. Aquello de «mi vida es una mierda, me quiero morir y la solución es drogarse».

—Últimamente me encuentro a gente reivindicando a Juniper Moon, su exbanda.

—Sí, me consta. Amaia dijo en alguna ocasión que le gustábamos y hay gente que nos descubre ahora. Me encanta. Incluso nos han propuesto alguna cosa de volver. Pero no, no tiene sentido. Juniper Moon hizo lo que tiene que hacer todo grupo juvenil: vivir rápido, disfrutar y desaparecer. No tendría sentido un retorno.

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