Paolo Giordano: «El coronavirus puede ser el fin de Europa, un final merecido, lo digo con el corazón roto»

Fugas entrevista al escritor y físico italiano que conquistó al mundo con «La soledad de los números primos» y que acaba de publicar uno de los primeros libros sobre el COVID-19. «En tiempos de contagio» es un ensayo tan personal como científico sobre la pandemia

paolo

El joven prodigio de las letras italianas conquistó a la crítica y al público con su debut, La soledad de los números primos (Salamandra) en el 2008. Licenciado en Física Teórica, se convirtió en el escritor de menor edad en ganar el Premio Strega, el máximo galardón literario de Italia. Confinado en su residencia en Roma, Paolo Giordano (Turín, 1982) no ha podido evitar reflexionar sobre la pandemia que está sacudiendo al planeta. En tiempos de contagio, un ensayo tan científico como literario, es el resultado de un grito: una llamada de socorro que reivindica la ciencia y la unidad porque, «en tiempos de contagio, somos un solo organismo». Por ahora, el texto que edita Salamandra en castellano, y cuyo título original es Nel contagio, solo se puede adquirir en su versión digital como ebook o audiolibro. Otra de las consecuencias del coronavirus, que ya tiene sus primeros libros. El día 29 de abril también sale a la venta en formato papel.

-¿Pensó vivir alguna vez esto en su país?

-No pensé que pudiera pasar en mi mundo. O más bien, sabía que podía suceder, pero no creía que sucedería. El problema central de toda nuestra incredulidad.

-¿Era de los que también creía que una crisis sanitaria en China estaba muy lejos de Europa?

-En realidad, no. Estaba muy alerta sobre lo que sucedía en China y estaba casi seguro de que también tendríamos que lidiar con el virus en Europa. Pero no me imaginaba que sería con estas proporciones y consecuencias. Los números y las curvas no son suficientes. Ver hospitales completos de ataúdes es una experiencia para la cual nadie  te prepara. Todos los que dicen hoy que esto se veía venir, simplemente, mienten.

El virus nos ve como una población entera para ser infectados

-¿Sigue consultado el mapa de la Johns Hopkins University todas las mañanas?

-¡También por la tarde y por noche! Aunque cada vez tiene menos sentido.

- «Una vez superado el miedo desaparecerá la posibilidad de tomar conciencia», escribe en su ensayo. ¿Por qué publica de forma tan inmediata, cuando aún estamos en plena pandemia? ¿No sería mejor esperar para tener una visión completa o es que aún estamos a tiempo de corregir algo?

-Habrá tiempo para hacer todos los análisis posteriores, con una mente fría. Y habrá tiempo para convertir todo esto en literatura. Por el momento, era necesario explicar conceptos y tomar notas antes de que nos veamos abrumados por todos los trabajos que surgirán. Por eso escribí tan rápido.

Los datos son nuestra única guía en esta crisis

- Habla de tres fases en «En tiempos de contagio»: fuerza, sacrificio y paciencia. ¿Cuál será la más difícil de cumplir?

-La paciencia, como siempre. En Italia teníamos fuerza e hicimos muchos sacrificios. La motivación fue muy fuerte, pero cuanto más tiempo pasa, más difícil se vuelve y se deben encontrar nuevos argumentos. Desafortunadamente, la epidemia también pone a prueba nuestra resistencia, porque se propaga muy rápidamente, pero desaparece mucho más lentamente

-Uno de los eslóganes más repetidos en España es: «Todo volverá a ser igual». ¿Es bueno que todo siga igual?

-Sería un verdadero desastre si todo volviera a ser igual que antes. De hecho, sería un crimen. Significaría que todos los muertos y todos los sufrimientos han sido en vano. Por respeto al sufrimiento, debemos hacer el mejor uso posible de este tiempo, usarlo para sentar las bases del cambio. En cualquier caso, me parece muy poco probable que todo vuelva a ser igual que antes. La emergencia será larga y los mecanismos de nuestro estilo de vida necesariamente cambiarán. 

-Muchas veces se atribuye la alta mortalidad en Italia y España a sus estilos de vida. Somos muy familiares, mediterráneos. ¿Puede la cultura de un país ser responsabiliza de la expansión de una epidemia?

-Ciertamente, tiene un efecto en comparación con las culturas donde hay un distanciamiento social «natural» más pronunciado. Pero no creo que esa sea la verdadera razón por la que tuvimos esta fuerte expansión epidémica. Creo que tendremos que investigar, cuando tengamos la oportunidad, las causas más precisas.

Si no interpretas correctamente las curvas, terminas teniendo miedos exagerados y expectativas inalcanzables

-Los países del norte de Europa, Alemania y Holanda entre otros, se resisten a conceder eurobonos a Italia y a España. ¿Puede el COVID-19 poner en peligro a la Unión Europea?¿Esperaba una respuesta así?

-Tal vez la esperaba, pero estoy muy decepcionado. Si esta vez Europa no puede responder de una manera más solidaria, fuera de los límites presupuestarios que han caracterizado nuestras vidas en los últimos años, realmente podría ser su fin. Un final merecido. Lo digo con el corazón roto. Y con mucha preocupación. Porque lo que necesitamos ahora, y necesitaremos cada vez más en el futuro, es cooperación.

-Los diferentes criterios de cada país en las cifras que se manejan sobre contagios y víctimas son muy dispares. Lo ha dicho la OMS. ¿Se deberían homogeneizar los datos?

-Sería muy importante tener datos homogéneos. Así como procedimientos de prueba homogéneos. Los datos son nuestra única guía en esta crisis. Si los datos son erróneos, nuestras decisiones también lo serán. En Italia incluso tenemos enfoques diferentes de una región a otra.

-¿Vale la pena el mundo 100 % globalizado?

-Me parece que estamos mucho más allá de esta pregunta. Nuestra civilización está globalizada. La clave es estar nosotros a la altura de la globalización. Nos dividimos en los momentos en los que se necesitaría un esfuerzo conjunto. 

-Se ha demostrado que ante un virus no hay fronteras, pero hay dirigentes que se resisten a comprenderlo.

-Estas fronteras están grabadas muy profundamente en nuestras cabezas. Fue realmente revelador ver cómo todos los países siguieron el mismo proceso: incredulidad, subestimación y contagio. Cuando la situación ya estaba comprometida en Italia, el resto de Europa actuaba como si solo le pudiera afectar marginalmente.

-Su ensayo es literario y técnico a un mismo tiempo. ¿Necesitamos más números, más datos, para conocer aquello a lo que nos enfrentamos?

-Necesitamos todos los datos y toda la ciencia posible. No puedes improvisar. Tienes que hacer las cosas correctas en el momento correcto.

Espero que esta pandemia nos haga más exigentes

-Al principio se comparó el COVID-19 con una gripe estacional más. ¿Los políticos deberían escuchar más a los científicos? ¿Y los ciudadanos? 

-La política tiene una capacidad de escucha muy baja y se ha vuelto cada vez más baja en los últimos años. Los científicos estaban casi excluidos del debate. Ahora los escuchamos hablar en todas partes. Por una vez, tenemos la oportunidad de observar la compostura y la precaución de la ciencia. Pero no durará. Aquí ya sentimos que la política recupera todo su espacio y comienza a hablar solo para sí misma y sobre sí misma. ¿Nosotros, los ciudadanos? Espero que esta pandemia nos haga más exigentes respecto a las preguntas y respuestas.

-Escribe que las matemáticas son «la ciencia de las relaciones en las emergencias médicas». ¿Por qué?

-Las matemáticas son el camino a través del cual, especialmente al principio, se comprende mejor una epidemia. Luego viene la fase sanitaria, después la socioeconómica. Pero el virus realmente nos ve como una población entera para ser infectados. Las matemáticas nos permiten simplificar la descripción del mundo al hacerlo más similar a la del virus. Y por lo tanto, ponernos en posición de contrarrestarlo. Además, si no interpretas correctamente los números y las curvas, terminas teniendo miedos exagerados y expectativas inalcanzables.

-¿Qué le dicen ahora las cifras sobre el COVID-19? ¿Estamos cerca de contenerlo?

-En Italia estamos en una fase de desaceleración de la infección. Pero el número de nuevas infecciones no ha sido fiable en ningún momento. Tampoco el de las muertes. Lo que debemos observar con más cuidado son las hospitalizaciones y las renuncias a cuidados intensivos. Debemos aspirar a tener un equilibrio entre los nuevos casos graves y la disponibilidad en las salas, sin acercarnos al colapso.

¿Será el encierro creativo?

mila méndez

La cuarentena es una oportunidad para sentarse a pensar; a Shakespeare o a Newton les resultó productiva, ¿les pasará ahora lo mismo a estos escritores gallegos?

Era 1606 y la peste asolaba Europa. Shakespeare se sentó a escribir. De aquella reclusión nacieron El Rey Lear y Macbeth. En 1665, la Universidad de Cambridge echó el cerrojo. De nuevo, otra peste condujo a un joven Isaac Newton de vuelta a su pueblo, en Woolsthorpe. Allí, cuentan que le cayó la legendaria manzana que desencadenó la fórmula de la fuerza de la gravedad. Otros encierros, el de Cervantes en la prisión de Sevilla o el de Mary Shelley en la mansión suiza de Villa Diodati en el extraño año sin verano de 1816, alumbraron, por este orden, El Quijote y Frankenstein.

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