No contagian, pero enganchan

Nos sumamos a la campaña de los libreros gallegos: «Non contaxian, pero enganchan» y proponemos un menú de lecturas breves que duran mucho más en el recuerdo, consultando a varias librerías que siguen atendiendo «online» el hambre de ficción


Al mal tiempo, el refugio de la buena literatura, la forma quizá más poderosa de viajar, considerando que no exige un desplazamiento físico, por más que algunos libros nos lleven a elevarnos por encima de nuestra realidad o despeñarnos por el abismo de la curiosidad, la aventura, el suspense o, directamente, el terror. 

Aunque la temporada pide novelón, y sirve la oportunidad perfecta para leer la última saga noir, los Episodios Nacionales de Galdós, todos los cuentos de Emilia Pardo Bazán, o para perderse a la sombra de la boscosa melancolía de Proust, optamos por un aperitivo lector. Consultamos a cinco libreros gallegos que nos abastecen online de literatura este encierro temporal qué obras breves dirían que, aunque se leen en el trago de una tarde o de un día, no se pueden olvidar. Stefan Zweig (Viena, 1881-Petrópolis, Brasil, 1942), orfebre de la narrativa autor de varias pequeñas joyas, es una de las propuestas del equipo de la Librería Trama, de Lugo, para confinarse entre letras. «Novela de ajedrez, que tamén edita en galego Irmás Cartoné, é unha peza curta e boísima coa Alemania nazi como telón de fondo», señala el librero Carlos Coira sobre la que fue la última novela (póstuma) del también autor de las delicias Carta de una desconocida y Ardiente secreto, editadas por Acantilado. Novela de ajedrez nos embarca rumbo a Buenos Aires, sentados a un tablero que enfrenta dos mundos, en el que libran un pulso un campeón de ajedrez imbatible y el misterioso Dr. B, un noble vienés que fue, por decisión de los nazis, condenado a un aislamiento total. El poder de la inteligencia se recorta frente a la barbarie de la historia y el dolor del exilio en la obra maestra de Zweig. Niebla, de Unamuno, es otra de las maravillas breves que propone Trama. «Lese se non nunha tarde, en pouco máis... pero deixa pouso», afirma Coira sobre esta «nivola» existencialista, obra cumbre de la Generación del 98 en la que seguirán a Augusto Pérez, un hombre de mediana edad, hijo de viuda, estudiante de Derecho, solitario, filosófico fumador de habanos que siente la punzada del amor en su corazón diletante. Ve a Eugenia y se enamora y quiere hacerla su esposa, y empieza el relato grotesco de un cortejo, una novela de enredo que nos muestra las calles y los callejones sin salida del proceso creativo de Unamuno, un Dios al que no merece la pena rezar, pero sí leer. 

Desde la Librería Cronopios llega la novedad La vida verdadera, de Adeline Dieudonné, «una novela breve y redonda, una de esas primeras obras que vienen tocadas con algo. En este caso la fuerza de las imágenes y la potencia de una historia llena de ira, una ira necesaria para luchar contra la injusticia. Es una novela de iniciación protagonizada por una niña que se hace mayor en un hogar donde la madre es una "ameba" y el padre un cazador en el sentido literal y metafórico. Ella está muy unida a su hermano pequeño, pero después de presenciar un accidente fatal el pequeño va creciendo como invadido por algo que lo convierte en un diminuto ser capaz de exterminar cruelmente a pequeños animales, cosa que lo acerca cada vez más a su padre. Primero se aferrará a los cuentos de hadas, y cuando estos fallan se agarrará a la ciencia, a la conciencia de lo que sucede y a la rabia para salir adelante», reseña la librera y editora Mercedes Corbillón sobre este canto a la imaginación recién editado por el sello Salamandra que ha conquistado Europa. 

La peste de Camus se propaga entre los lectores y empieza a agotarse en librerías gallegas. Pero, en este caso, hemos optado por viajar con otros horizontes siguendo otras rutas. Seda, de Baricco, es una de las recomendaciones tan breves como evocadoras de la Librería Lectocosmos, que abrió en el corazón de Lugo una lectora voraz que comparte nombre (pero no parentesco) con Gloria Fuertes. 

Alessandro Baricco presentaba la edición italiana de Seda, con la que conquistó el top de ventas, con estas palabras: «Esta no es una novela. Ni siquiera es un cuento. Esta es una historia. Empieza con un hombre que atraviesa el mundo y acaba con un lago que permanece inmóvil, en una jornada de viento. El hombre se llama Hervé Joncour. El lago, no se sabe. Se podría decir que es una historia de amor. Pero si solamente fuera eso, no habría valido la pena contarla. En ella están entremezclados deseos y dolores que se sabe muy bien lo que son pero que no tienen un nombre exacto que los designe. En todo caso, ese nombre no es amor. Esto es algo muy antiguo». Baricco nombra con música blanca las cosas que no tienen nombre en esta pieza del 2013, en 128 páginas, que desconcierta o enamora, sin término medio.

Si prefieren revisar la historia real de nuestra posguerra, por eso de intentar no caer en viejos errores, buena elección serán Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez, Premio Nacional de Literatura 2005, Premio de la Crítica 2005, Premio Setenil 2004, un libro de ausencias grandes y silencios de plomo que engarza cuatro historias con una protagonista: la derrota. «Poucas veces a calidade literaria e a ética acadan un grao de fusión tan perfecto. De lectura obrigada, hoxe e sempre», valora Irma Amado, de la Librería Numax.

Para alta tensión doméstica, «una opción deliciosa» es Personajes desesperados, de Paula Fox. «Con un gato callejero, una mordedura y un matrimonio tranquilo que lleva una apacible vida en Brooklyn la autora es capaz de crear una tensión solo posible para los grandes nombres de la literatura, aunque a ella no la conocíamos de nada... Sophie y su marido comen en su terraza cuando la mujer decide darle de comer al animal. Incomprensiblemente, este le muerde. La sorpresa por este hecho, el dolor de la herida y el miedo a la rabia se van colando como agua entre los dedos y van formando pequeñas grietas en esa estructura tan curiosa que son las parejas de años, sacando a la vista pequeñas miserias, que son solo eso, y sin embargo, vistas con otro luz, parecen monstruos», relata Mercedes Corbillón, que entre las obras breves que dan que pensar mucho también elige Pura pasión, de Annie Ernaux, «un ejercicio de disección y de testimonio sin sensiblerías pero también sin disimulo de los tiempos y los modos que una pasión sexual-amorosa provocan en una mujer libre que es capaz de pensar obsesivamente en un hombre al que no le une nada más que el tiempo que pasan juntos alguna tarde en una habitación de hotel», comparte la librera y editora de Señora de Provincias.

Ante la imposibilidad de verlo, es buen momento también para leer teatro, como propone Carlos Coira, de Trama, que recomienda la colección de la editorial Kalandraka que incluye Eroski Paraíso, de Chévere. El maravilloso viaje de Nils Holgersson es la propuesta familiar, que se presta a la lectura compartida de niños y adultos, de los libreros de Trama. «É un libro infantil que aos adultos tamén lles gusta! É moi interesante para compartir a lectura», señala Coira. 

Alan Bennet también puede ser su remedio para la desazón de estos días. La dama de la furgoneta y Una lectora nada común, en el que la reina de Inglaterra se convierte en usuaria del bibliobús, son otros remedios monodosis de nuestros libreros para la desazón de esta temporada, propicia a la lectura.

Para celebrar el centenario de Miguel Delibes, y el río que nos lleva de la infancia a la edad adulta, recuperamos El camino, reeditado en Destino con prólogo de Sergio del Molino, que invita a desandar junto a Daniel el Mochuelo, Roque el Moñigo y Germán el Tiñoso el camino a los años inaugurales de la vida, que siempre entraña dolor, amistad, incertidumbre y cambio. Aunque la denuncia social de Delibes se aprecia más en Las ratas, galardonada con el Premio de la Crítica en 1962, y en la que el maestro vallisoletano muestra desde la mirada de un niño cómo la bondad sobrevive en el hábitat hostil de la miseria. 

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De verdad que no quería meterme en este berenjenal del coronavirus pero es que si no lo digo, reviento. Es cierto, la OMS ha decretado alerta internacional, pero eso no quiere decir que tengas que dejar de comer rollitos primavera. Dicen que si oyes ruido de cascos piensa que son caballos y no cebras (salvo que estés en la sabana africana, claro), lo cual viene a decir que, si vives en España, lo más probable es que tengas gripe y no covid-19. Y que, en lugar de volverte loco, si eres una persona sana, lo mejor que puedes hacer es lavarte las manos, con agua y jabón o con uno de esos liquiditos que parece que nos gustan más. Pero ya te digo que veo mucho lío con mascarillas fpp2 y poco con algo tan sencillo como la higiene de manos, que muchos ni al salir del baño 🙊. Y, como dice mi padre, sentidiño. Y seguir las recomendaciones del Ministerio de Sanidad, que son los que saben de esto. A veces creo que la extinción de la humanidad está cerca, pero no por el coronavirus. Por gilipollas. (Esta foto es un burdo intento de imitar al genial @dudewithsign , no penséis que me he vuelto aún más loca).

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La médica y autora del blog Lo en las Nubes, Lorena Bembibre, hace una pausa para Fugas y recomienda tres libros de relatos para suavizar la tensión de estos días: Literatura infiel, del escritor y periodista ourensano Ricardo F. Colmenero, premio Julio Camba, la Teoría de la gravedad de Leilia Guerriero, y el último libro de Cristina Sánchez-Andrade, El niño que comía lana, que les dejará un regusto amargo, de una Galicia pasada... o quizá no tanto.

Añadimos a la cesta de víveres literarios la nueva novela del ourensano Juan Tallón, Rewind, que nos recomiendan Cronopios y Moito Conto. Este libro ofrece el relato desde cuatro puntos de vista de una explosión que rompe la rutina de seis estudiantes en Lyon. Lo importante no es qué ocurrió, sino cómo, cómo eran ellos, qué hacían en el momento en que despareció su mundo en cuestión de segundos, cómo somos, cómo se abren al medio ante nosotros los que viven (y los que les rodean) un hecho que señala la fragilidad de nuestras vidas, no solo en la catástrofe, desde la mirada perspicaz, sensible, pausada, segura y cómplice (en la distancia) de Tallón.

Rebobinar es también una forma de seguir adelante,

si la cinta no se engancha.

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