Quique González: «La resistencia es la única victoria a la que puedo aspirar»

Más acústicos y más mediterráneos. Así son estos conciertos y así es «Las palabras vividas», su primer disco con textos que no son propios


Se despoja Quique González en su nuevo disco del armazón del rock de herencia americana para firmar, en sus propias palabras, «un disco más acústico, más mediterráneo». Y se despoja también, y esto es la primera vez que lo hace, de la piel de escritor, para entregar su música a corazón abierto al servicio de los textos que para este disco le escribió el poeta sevillano Luis García Montero. El resultado es de un lirismo sublime. Hasta el punto, reconoce el artista, de que «estas canciones no tendría sentido presentarlas en un escenario que no fuese el de un teatro».

-¿Le ha resultado difícil trabajar por primera vez con textos que no eran suyos?

-La verdad es que sí. Podría pensarse que tienes la mitad del trabajo hecho, pero no. Trabajar con letras ajenas, y más en el caso de Luis, por el respeto que le tengo, me limitaba en cuanto que tenía que pensar si lo que estaba haciendo le gustaría o no, si ese traje le iba a sentar bien a sus textos.

-García Montero ha reconocido que para escribir estos textos se intentaba poner en su piel. ¿Hizo usted lo mismo a la hora de componer la música?

-Mi obsesión fue encontrar un paisaje sonoro que acompañara bien a estas letras sin distraer demasiado.

-¿Teniendo en cuenta cuál sería la opinión de su autor cuando lo escuchase?

-Bueno, Luis es extremadamente generoso e igual que yo no he cambiado ni un solo verso de sus letras él tampoco me ha hecho ninguna sugerencia respecto al estilo que podía encajar con sus textos. Ha habido máximo respeto por las dos partes.

-En lo musical es un disco más austero, más acústico, menos roquero.

-Me pareció que lo acústico casaba mejor con estos textos. También quería alejarme un poco del rock and roll y de lo anglosajón. Quería utilizar instrumentos que no había utilizado nunca en mis discos, como la guitarra española, la mandolina o la zanfona, que me permitiesen dejar espacios y silencios suficientes para que se comprendiesen los textos sin que sonase demasiado cantautoril.

-Nunca le ha gustado la palabra «cantautor». Esta vez por fin puede decir que no lo es, al menos en el sentido literal.

-Es curioso. Como Luis ha escuchado a muchos cantautores y forman parte de su historia sentimental, esta vez no me ha importado sonar más cerca de la canción de autor y más alejado del rock.

-¿Cómo son los directos de esta gira? ¿Lleva el resto del repertorio a ese terreno?

-Dentro de mi repertorio también hay una parte así, bastante más folkie. Así que elegí unos cuantos temas de esos, que creo que encajan bien con las canciones de Las palabras vividas. Y sí, añadí algunos otros más roqueros llevándolos a este terreno, más libre, más acústico.

-Estos años le hemos visto en festivales. Con este formato, ¿renuncia a ellos?

- Haré algunos, pero no desde luego macrofestivales en los que toquen 25 grupos. Esta gira es en teatros porque me parecen el recinto adecuado para escuchar estas canciones. En un concierto en un teatro la música sigue siendo lo más importante y la experiencia del oyente es mucho más enriquecedora. En los macrofestivales hay demasiada distracción y no se cuida la música como a mí me gustaría.

-¿Se siente en esa «nave de los locos» de la que habla García Montero?

-Sí, y me siento muy cercano también al concepto de resistencia del que habla esa canción, que es algo muy común a los músicos y a los poetas. La resistencia se ha convertido en la única victoria a la que podemos aspirar.

-Casi todos los textos que escribe García Montero tienen alguna connotación política. Sin embargo, en esta ocasión ha sido absolutamente blanco.

-Es cierto que las canciones no tienen un carácter panfletario, pero sí hay letras que tienen una vertiente social. Lo que ocurre es que está tan bien integrada que apenas se percibe. La política está presente porque es una actitud vital. No es solo mandar a la gente a las barricadas.

-¿Sigue siendo la poesía esa arma cargada de futuro de la que hablaba Celaya?

-Me gustaría pensar que sí, que sigue siendo importante también para las nuevas generaciones. Me da mucho gusto comprobar como Luis conecta con gente de 20 años y que para esa gente la poesía sigue teniendo la importancia que tenía para mí cuando yo tenía su edad.

-Su banda, Los Detectives, ¿desaparece definitivamente?

-Hay dos Detectives que van conmigo en esta gira. A otros, como Nina (de Juan) y (David) Schulthess se lo impide el que tienen otros proyectos musicales con los que les va increíblemente bien, de lo cual me alegro muchísimo.

-Por cierto, vaya ojo que tiene al elegir voces femeninas. Tanto Nina de Juan (Morgan) como Rebeca Jiménez catapultaron su carrera tras estar a su lado.

-No tengo ningún afán de cazatalentos. El talento se descubre solo y al final acaba imponiéndose. Lo que han conseguido lo han conseguido por ellas mismas. Yo solo me alegro de haber estado ahí, acompañándolas cuando hacía falta.

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