David Amor: «Caballero nos está poniendo fácil el trabajo a los humoristas»

El monologuista forma parte junto a Rober Bodegas, Javier Veiga, Oswaldo Digón y Eva Soriano de «La mariscada de los idiotas», un espéctaculo lleno de buen humor que llega a Santiago y Vigo los días 3 y 4 de enero


 David Amor (Salceda de Caselas, Pontevedra, 1980) lleva más de diez años subido a los escenarios para hacernos reír, una faceta que también le ha abierto las puertas de la actuación. Ahora llega a Galicia formando parte de una «banda» de cómicos para celebrar La mariscada de los idiotas.

-¿Cómo surge el nombre de «La mariscada de los idiotas»?

-Surge del buen ambiente que hay en la comedia gallega. Somos un grupo que nos llevamos genial y solo nos veíamos trabajando, y pasaba como cuando vas a los entierros que dices: 'A ver si nos vemos en otra ocasión'... Y pusimos una fecha para estar todos juntos encima del escenario. Y siendo en Galicia, en lugar de la cena de los idiotas, pensamos: que mejor que una mariscada. Vienen humoristas invitados a participar con nosotros ese día.

-¡Y además el mejor cómico se gana una mariscada!

-Sí, sí, el espectáculo es real. El que gana es el que lo celebra comiendo.

-Hay más improvisación, ¿no?

-Sí, porque Javier Veiga y yo estamos por el escenario, disfrutando como un espectador más, pero con el peligro de que tenemos micro, podemos interactuar con el cómico que está haciendo su show. Nos quedamos en directo con ellos cenando la mariscada. Tiene un punto más gamberro, de viveza y de «repentismo».

-¿Qué tipo de marisco cenáis?

-La última vez nos tomamos unas centollas espectaculares con un vino blanco. Es difícil atender a la actuación, ja, ja, ja.

-Es lo más parecido a una cena de Navidad: comes y te metes con el de al lado.

-Sí, pero con público, ja, ja.

-¿Tú eres de risa fácil?

-Sí, de hecho yo casi me considero más espectador de comedia que no protagonista. A mí me gustaba más mirar la comedia, estudiarla, ver cómo funcionaba. Ver dónde están los resortes para hacer reír.

-¿Y dónde están?

-La comedia está muy relacionada con las matemáticas. Hay una estructura y por supuesto un talento también. Hay una táctica, una estrategia, es como un deporte, o como el ajedrez. Existe una regla de tres para que un gag funcione: hay que plantearlo tres veces. La primera vez para que el público conozca la premisa, una segunda para que vea la repetición y en la tercera rompes con sorpresa esa resolución.

-Tú también fuiste un gran deportista, así que lo tienes más «chupao».

-Sí, bueno, el balonmano me sirvió para aprender la disciplina y la constancia.

-¿Esa parte cómica es heredada?

-Tengo una familia en el que la retranca está muy presente, pero no soy el más gracioso de todos. Aunque sí el que le he sacado más rendimiento económico [se ríe].Tengo un par de tíos que se llevan la palma, a veces inconscientemente los imito.

-¿Qué te sugiere más para sacarle punta: las luces de Vigo o el peaje de la autopista?

-Yo no trabajo mucho con la actualidad, son más abiertos. Pero si voy a Vigo, claro que hago referencia a las luces; Caballero nos está facilitando mucho el trabajo, nos da mucho material, ja, ja. Pero crear un monólogo en base a algo de actualidad es complicado porque se te puede quedar reseso enseguida. Los peajes no creo que hagan mucha gracia, a la gente le cabrea.

-¿Te han dicho algo por tu acento?

-No, por eso creo que el problema lo tenemos en Galicia. Y es muy grave, es una pena que no avancemos. Yo la primera vez que trabajé fuera, en Antena 3, donde más les llamaba la atención el acento era en Galicia. Yo venía aquí y me decían: ¡Cómo lo fuerzas allí! Y yo lo hacía absolutamente natural. Aquí tenemos un problema con el idioma, estamos tarados. El acento no es un impedimento para hacer un trabajo, pero si eres actor, pues tendrás que adaptarte, cambiarlo si es necesario para tu papel. Yo por ejemplo para hacer de monitor de gimnasio en Gym Tonic tuve que adelgazar ocho kilos en tres semanas.. Pero eso es un trabajo de interpretación, no de humorista. El acento gallego no es ningún inconveniente.

-¿Qué es lo más difícil de un monólogo?

-La página en blanco. Antes en Galicia había un circuito muy grande de monólogos y podías ir probando cosas antes de enfrentar un gran texto, ahora hay muy pocos sitios, se ha perdido, y eso lo hace más complicado. Vamos más sin red para hacer un show de hora y media.

-¿Se puede hacer humor de cualquier cosa?

-Por supuesto, ¡cómo no se va a poder hacer humor de cualquier cosa! En la vida hay que reírse de todo, otra cosa es que lo hagas bien, mal o regular. Si no, estaríamos hablando de censura. Tú lo que no puedes decirle a la gente es de lo que tiene que reírse o de lo que no. El público no puede decidir tampoco de lo que haces tú humor o no. El público decide si va a verte o no, pero por qué no se puede hacer un chiste de algo... Sí que creo que hay que hacer buen humor. El ejemplo más claro está en Gila, un hombre que fue fusilado y se libró de milagro. Se hizo el muerto durante tres días en una fosa para poder escapar, y luego hizo humor de la guerra. ¿Dónde está el límite? En la calidad siempre, no en la temática.

-José Mota me decía el otro día que el humor nos parapeta ante las agresiones de la vida. ¿Es un escudo?

-Yo creo que lo puedes utilizar de escudo o de llave para abrir esos escudos. Si consigues que alguien se ría, va a ser todo más fácil. No hay que meter los problemas debajo de ese escudo, la risa te ayuda a solucionarlos y avanzar. El humor reconforta. Cuando la gente dice: 'El humor hace tanta falta en esta época' , yo siempre pienso: '¿Cuándo no hace falta el humor?.' Habría que proteger más a la gente con buen humor, ya no solo a los cómicos, sino a la gente que sonríe. A esa gente hay que cuidarla, es la que da vida.

-Santiago Segura hizo referencia a esa actitud cuando la gente sale del cine y dice: «Bah, te ríes», como si fuera algo menor.

-Claro, con lo difícil que es. Después no lo llevamos a la realidad, porque le preguntas a la gente y le dices: '¿Qué buscas en tu pareja?'. Y te responden: 'Que me haga reír". Luego la realidad es otra, pero si lo piensas, eso es lo que pretendes: encontrar a alguien que te haga pasarlo bien. Es mucho más fácil hacer un drama que una comedia, pero tú vas a los Goya y quieres que los presente un tío o una tía que te haga reír, ahora, las comedias nunca se premian. Solo las pelis de amargados. Es lo que dice Santiago.

-No sé si tienes pareja o no, pero contigo es más fácil, que nos haces reír.

-Ja, ja. No creas, a veces dice que soy bastante aburrido en casa, que lo gasto todo con los demás. [Risas]

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