Marta Sánchez: «Yo fui la Rosalía de mi generación»

La cantante actúa el sábado en A Coruña junto a La Unión, Javier Gurruchaga y Alejo Stivel. «Claro que cantaría el himmo gallego, me siento muy gallega», asegura


Hurtó los sueños, no todos confesables, de una generación. En los 80 fue objeto de deseo y devino en estrella del pop. Quizá la primera que realmente como tal tuvimos en este país. Con sus divismos, sus deslices y sus salidas de tono, pero con hitos en lo musical difícilmente comparables. «Fui la Rosalía de aquellos años», llega a decir. Hoy, desde la templanza, que no el sosiego, que le dan tres décadas y media de exitosa trayectoria profesional, con apenas claroscuros, Marta Sánchez (Madrid, 1966) se afana cada día por imponerse y sobreponerse a su personaje.

-¿Pasará las Navidades en A Coruña, donde vive su madre?

-Sí. Normalmente se viene mi madre a pasarlas con mi hija y conmigo a Madrid pero este año, aprovechando que tengo este concierto, las pasaremos en A Coruña.

-¿Se ha reconciliado ya con la ciudad o sigue siendo ese lugar maldito al que apenas se puede acercar?

- No, A Coruña no será una ciudad maldita jamás. Se dio la circunstancia de que en ella pasé los 20 peores días de mi vida, cuando murió mi hermana. Pero la ciudad no tiene la culpa. Tengo unos recuerdos maravillosos de mi infancia y de mi adolescencia en A Coruña. Con mi tía Lola y mi tía Chon, tomando el aperitivo todos los mediodías con mis padres por los Cantones, con mi pandilla en la plaza de Vigo, yendo al cine París… Esos recuerdos perduran y no se me van a borrar nunca.

-En esta ocasión viene para participar en un festival de los 80. ¿Qué tuvieron los 80 para que 40 años después sigan despertando tanta pasión?

-Fue una década de muchísimos cambios y novedades en la música pop. La llegada del tecno, la electrónica, los nuevos románticos... Se hacían buenísimas melodías, había arreglos increíbles y se ponía muchísimo cuidado en las letras. Jo, había canciones que eran auténticas cartas de amor. No como las letras que hoy escucha mi hija, que son pornográficas. Los 80 y primeros 90 fueron, sin duda, los años de oro del pop. Grupos como Los Secretos, Mecano, Nacha Pop… Hasta de Loquillo, que no era muy pro Marta Sánchez pero yo sí que era pro Loquillo. Fue una década de muchísima creatividad. Había muchísima oferta de estilos. Hoy todo camina hacia una misma tendencia.

-¿Siente nostalgia de aquellos años?

-Siento nostalgia de la infraestructura de la industria y de la forma de trabajar. La carrera de una artista entonces era como de película. Hoy se saltan muchas reglas y es todo más frío. Se ha perdido el respeto a la música. Quizá porque hoy es virtual. Y también siento nostalgia del apoyo por parte de los medios, sobre todo de las radios, en las que hoy parece que ya no tienes cabida sencillamente por tu edad.

-¿Cree realmente que esa es la razón?

-Claro que lo es. A los artistas de nuestra generación se nos considera ya mayores para ocupar esos espacios. Pero no solo en la música. Hoy es muy difícil mantenerse cuando cumples cierta edad. Pero no todas tenemos 20 años como Rosalía. Yo, en mi juventud, fui una Rosalía para mi generación. Y ojo, que a ella tampoco le va a durar toda la vida. Yo fui un fenómeno social en España, me consideraban sex symbol y tuve no sé cuántos números uno… Pero igual que tuve eso en aquellos años hoy debería tener el sitio y el respeto que creo que me he labrado.

-No es su caso pero no son pocos artistas de aquellos años que siguen viviendo del revival de un par éxitos sin haber aportado nada nuevo desde entonces.

-Por mi forma de ser y esa ambición que he tenido desde niña, me moriría si me pasara eso. Yo estoy viviendo hoy de canciones de los dos mil y bastantes y me siento incómoda. Soy muy inconformista. Pienso que para merecerme seguir en activo tengo que seguir pagando con novedades.

-De Marta Sánchez se ha dicho que es «lo más parecido que hemos tenido en España a una estrella del pop».

-No sé si estrella, lo que sí me considero es una superviviente del pop español. Y si lo he conseguido ha sido a base de sacrificio, de no relajarme nunca y de siempre buscar una nueva Marta.

-Ya en el 2014 le dijo en televisión a Risto Mejide que estaba harta de Marta Sánchez y que estaba matando a ese personaje «que no podía soportar más». ¿Cómo va ese proceso?

-Nunca voy a conseguir matarla del todo. Yo me refería a la Marta Sánchez que me esclaviza, a la que me exige seguir siendo Marta Sánchez, la que no me deja relajarme nunca. Esa Marta que todos quieren seguir viendo, siempre perfecta, siempre sexy, siempre sonriente. Llegados a este punto también me quiero relajar. Me siento como una madre de ese personaje. Le corrijo lo que no me gusta, le enseño el buen camino… Pero bueno, es complicado, porque, en el fondo, creo que yo nunca maduraré del todo. Y Marta Sánchez tampoco.

-Ha llegado a decir que se ha sentido una marioneta toda la vida.

-Es que la industria de la música es bastante manipuladora, te dirigen como un producto. Al principio, muchas veces ni siquiera me gustaba lo que cantaba pero lo tenía que cantar. También me decían como me tenia que vestir, que peinar… Los artistas noveles tienen detrás una estructura muy dictatorial y yo no tuve a nadie a mi lado para guiarme. Mis padres me dejaron volar sola y yo era muy ingenua. A mí me dijeron trabaja duro y déjate llevar para tener éxito. Y eso hice. Fue gracias a que tengo un carácter fuerte que conseguí imponerme. Y ahí empezó mi libertad.

-Cuando hoy se mira al espejo, ¿es el momento de su vida en el que más le gusta lo que ve?

-Menos las patas de gallo y alguna que otra flacidez que ni con el gimnasio, sí (se ríe). Estoy contenta porque soy honrada y humilde, porque a pesar de mi carrera exitosa nunca me he creído más que nadie y he respetado mucho a los demás, como intérprete y como compositora he dado siempre lo mejor que tengo y, sobre todo, nunca he tenido que hacer nada de lo que me arrepintiese para estar donde he estado.

-Ni siquiera del episodio del himno que tantos disgustos le ha causado.

-No, no solo no me arrepiento de eso sino que creo que ha sido el acto de generosidad más inmenso que hecho en mi carrera. Es cierto que este verano, a raíz de eso, me han quitado de las fiestas de tres ciudades en las que gobierna la izquierda. Pero me da igual. Lo voy a seguir cantando.

-¿Cantaría el himno gallego?

-Sí, por supuesto. No se me da muy bien cantar en gallego, no sé por qué, pero claro que cantaría el himno de Galicia. Me considero muy gallega.

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