Tote King: «A los chavales de 20 años este país no les ha dejado nada»

CARLOS CRESPO

FUGAS

THE MUSIC REPUBLIC

Ilustrado, deportista y concienciado. El rapero sevillano, que hoy cumple 41 años, celebra sus dos décadas subido al trono del hip hop estatal

14 dic 2019 . Actualizado a las 11:05 h.

Como esas figuras del basket que tanto admira, Tote King (Sevilla, 1978) ha sido quien de quebrar con sus rimas más de una cintura y de recrearse jocoso en los malabarismos del ritmo para después detenerse un segundo, alzar la mirada y con el aplomo y la confianza que da la madurez, elevarse un palmo por encima del resto y machacar ante sus oponentes sin contemplaciones ni prejuicios.

­-Cuentan que le vieron por el Resu.

-Sí, tenía muchísimas ganas de ir y por fin este año me pude escapar. Fue increíble. Vi a Slayer, a Brant Bjor... ¡Buah! Una pasada de festival.

­-No es frecuente ver a raperos «clásicos» en festivales de metal.

-Yo es que fui metalero antes que rapero. Y no he dejado nunca de serlo. A mí, por ejemplo, me encanta rapear sobre guitarras. La sensación es totalmente diferente a hacerlo sobre un beat.

­-Han pasado 20 años desde que editó su primer disco con Alta Escuela. ¿Qué ha cambiado de aquel Tote King?

-El mensaje sigue siendo el mismo, no he cambiado mi manera de pensar, pero he ganado en oficio. Me sé los atajos y en ciertos aspectos me he refinado, principalmente en lo que se refiere a mi voz. También he aprendido a dejar respirar a las canciones. Al principio eran todo metralleo, en un intento de exhibir mis capacidades rimando. Eso con la edad me ha dejado de importar.

­-¿Y en qué ha cambiado la escena del rap?

-Yo viví una escena que estaba naciendo y viví que el hip hop empezase a asentase en España. Que en las tiendas de discos empezase a haber estanterías de rap y gente como Violadores del Verso, SFDK o La Mala saliesen en el Telediario de La 1. El cambio más grande que veo hoy en día es que el rap no solo se ha asentado, sino que ya se ha ramificado. Hay miles de subgéneros y de chavales que están explorando nuevos caminos. Como debe ser.

­-¿Cómo lleva la convivencia con el trap?

-Realmente, no hay convivencia porque yo estoy solo. Trabajo mucho, pero trabajo encerrado en mi estudio. No sé muy bien de qué hablan los chavales que hacen trap. Y tampoco te voy a engañar, no es un género que me interese. Estoy escuchando otras cosas.

­-¿Echa en falta quizá aquel compromiso en las letras que tenían en su generación?

-No me extraña que esta generación no tenga aquel compromiso que teníamos nosotros. Lo que este país ha dejado a los chavales de 20 años, o sea nada, es justo lo que provoca que ellos escriban así, tanto en las letras de sus canciones como en las redes sociales. Les importa un carajo todo y es que es normal.