Tote King: «A los chavales de 20 años este país no les ha dejado nada»

Ilustrado, deportista y concienciado. El rapero sevillano, que hoy cumple 41 años, celebra sus dos décadas subido al trono del hip hop estatal


Como esas figuras del basket que tanto admira, Tote King (Sevilla, 1978) ha sido quien de quebrar con sus rimas más de una cintura y de recrearse jocoso en los malabarismos del ritmo para después detenerse un segundo, alzar la mirada y con el aplomo y la confianza que da la madurez, elevarse un palmo por encima del resto y machacar ante sus oponentes sin contemplaciones ni prejuicios.

­-Cuentan que le vieron por el Resu.

-Sí, tenía muchísimas ganas de ir y por fin este año me pude escapar. Fue increíble. Vi a Slayer, a Brant Bjor... ¡Buah! Una pasada de festival.

­-No es frecuente ver a raperos «clásicos» en festivales de metal.

-Yo es que fui metalero antes que rapero. Y no he dejado nunca de serlo. A mí, por ejemplo, me encanta rapear sobre guitarras. La sensación es totalmente diferente a hacerlo sobre un beat.

­-Han pasado 20 años desde que editó su primer disco con Alta Escuela. ¿Qué ha cambiado de aquel Tote King?

-El mensaje sigue siendo el mismo, no he cambiado mi manera de pensar, pero he ganado en oficio. Me sé los atajos y en ciertos aspectos me he refinado, principalmente en lo que se refiere a mi voz. También he aprendido a dejar respirar a las canciones. Al principio eran todo metralleo, en un intento de exhibir mis capacidades rimando. Eso con la edad me ha dejado de importar.

­-¿Y en qué ha cambiado la escena del rap?

-Yo viví una escena que estaba naciendo y viví que el hip hop empezase a asentase en España. Que en las tiendas de discos empezase a haber estanterías de rap y gente como Violadores del Verso, SFDK o La Mala saliesen en el Telediario de La 1. El cambio más grande que veo hoy en día es que el rap no solo se ha asentado, sino que ya se ha ramificado. Hay miles de subgéneros y de chavales que están explorando nuevos caminos. Como debe ser.

­-¿Cómo lleva la convivencia con el trap?

-Realmente, no hay convivencia porque yo estoy solo. Trabajo mucho, pero trabajo encerrado en mi estudio. No sé muy bien de qué hablan los chavales que hacen trap. Y tampoco te voy a engañar, no es un género que me interese. Estoy escuchando otras cosas.

­-¿Echa en falta quizá aquel compromiso en las letras que tenían en su generación?

-No me extraña que esta generación no tenga aquel compromiso que teníamos nosotros. Lo que este país ha dejado a los chavales de 20 años, o sea nada, es justo lo que provoca que ellos escriban así, tanto en las letras de sus canciones como en las redes sociales. Les importa un carajo todo y es que es normal.

­-¿Se siente ya de la vieja guardia?

-Hasta hace un año eso me ofendía. Hoy, con 41 tacos, ya no. Si lo de vieja guardia se refiere a la edad, evidentemente lo soy. Lo que me sigue ofendiendo es que alguien piense que me he acomodado. No te puedes ni imaginar el curro que hay detrás de todo lo que hago.

­-La hoja de promo de su último disco, «Lebron», decía que era un disco de «rap para adultos». ¿Está de acuerdo?

-Pues ni lo leí... Pero bueno, sí, supongo que sí. Mis letras están llenas de referencias literarias, cinéfilas y metamusicales... Referencias culturales en general. Y muchas, claro, son de mi época. Lo mismo te hablo de Robocop que de Pretenders o Bob Dylan. En ese sentido, sí, es para adultos, claro.

­-Otra de sus señas de identidad es su falta de prejuicios. Ha grabado temas con Orozco o con Rozalén, aunque sus varapalos le ha costado.

-Eso también tiene que ver con la edad. Mira, mucha gente pensó que yo grababa con Orozco por pasta. Y qué va, tío. La pasta ya la tenía. Me sobraba con lo que ganaba en el rap. Si hice esas colaboraciones fue por divertirme, por retarme, por ver qué salía de ahí. Coño, ¡es que con el 90% de los músicos del rap ya había trabajado!

­-Se ve que la admiración va en las dos direcciones. Vetusta Morla le homenajeó en su histórico concierto de Madrid versionando su «Sube, sube, sube».

-Sí, eso estuvo guay. Eso sí que no me lo esperaba. La verdad es que fue muy bonito ese detalle.

-¿Cómo ve el futuro y cómo ve a Tote King en ese futuro?

-Como te digo, yo estoy encerrado en mi estudio. No tengo ni edad ni ganas de estar pendiente de las tendencias. Yo ya tengo mi sello, mi estilo y mi forma de hacer las cosas. Mi meta es hacer música digna y buena que se corresponda con mi momento vital. Vamos, que no me vais a ver con el pelo de rosa cantando trap. Seguiré cogiendo influencias americanas, que son las que más tienen que ver conmigo. Y en el momento en que esto deje de gustarme no voy a tener ningún problema en dejarlo.

-He leído por ahí también que va a publicar un libro.

-He tardado mucho en hablar de ello porque no sabía si iba a ser capaz de hacerlo. Enrique Vila-Matas me insistió en que hiciera un texto para su web y fue la chispa. A partir de ahí me puse a escribir.

-¿Será una novela, una biografía...?

-Hay un poco de todo: tiene partes de ensayo, algo de biografía, anécdotas... No sabría definirlo. En cualquier caso, lo que no son, son las memorias casposas de un músico analfabeto. Estoy contento con el resultado. Tiene cierta ambición.

  • SANTIAGO CAPITOL SÁBADO, 21.30 17,60 EUROS

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