Pablo Abraira: «Sería patético estar recogiendo las migajas de lo que fui»

Ay amiga, Abraira está en A Coruña y en los karaokes sigue siendo top


Su última referencia discográfica data del 2003. De su último concierto en Galicia no nos acordamos. Pero, ay amiga, en los karaokes sigue siendo top. Y es que aún hoy sigue resultando imposible no responder a voz en grito a aquel «hay que ver como es el amor, que vuelve a quien lo toma...». Corrían los años finales de los 70 y Pablo Abraira, con su pantalón de campana, melenaza rubia y mostacho, lo mismo arrasaba en las revistas de subnopop que en los programas familiares de variedades de la televisión.

Esta noche se presenta en Garufa en formato de trío (piano, contrabajo y batería), sin ánimo de hacerle más concesiones de las necesarias a la nostalgia.

­-«Abraira ahora» tituló su disco del 2003. ¿Cómo es el Abraira del 2019?

-Soy un músico que sigue intentando hacer cosas nuevas. Evidentemente agradezco que Gavilán o paloma, Tú o nada o Pólvora mojada apareciesen en mi vida. Pero no es la nostalgia lo que me caracteriza. Me parecería patético estar recogiendo las migajas de lo que un día fui. Si sigo en esta profesión es porque tengo el convencimiento, a lo mejor es solo ilusión, de que lo mejor de mí está por hacer.

­-No me dirá que en sus directos ya no canta aquellas míticas canciones.

-Por supuesto que las canto. Soy absolutamente consciente que forman parte de la banda sonora de muchas de las personas que vienen a verme. Con lo cual, aunque con arreglos actualizados a como las siento hoy, las canto encantado. Pero intento siempre mostrar también lo que estoy haciendo actualmente.

-Quedan pocos músicos en activo de su generación, ¿se siente un superviviente?

-Sigo vivo, sí. Aunque si hubiese fallecido tendría mucha más difusión [se ríe]. Quedamos muchos supervivientes. Lo que ocurre es que hoy es terriblemente difícil dar a conocer nuestro trabajo.

­-¿Pablo Abraira es hoy más gavilán o más paloma?

-Nadie es permanentemente gavilán ni permanentemente paloma. En todo tipo de relaciones personales hay momentos en los que uno es el cazador y otro el cazado, y momentos en los que eso se da la vuelta.

­-Una de sus señas de identidad era su mostacho. ¿Dónde quedó aquel bigote?

-Pues mira, yo no creo que tuviese mostacho más de dos años. Lo que pasa que fueron mis años de mayor éxito, en los que aparecía en todas partes. Pero fue algo muy circunstancial. En alguna ocasión, cuando he tenido barba, al afeitarme, yo solo en el baño, me he dejado el bigote. Y, joder, era patético.

A CORUÑA GARUFA

VIERNES, 22.30 11 EUROS

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