Un obituario sonoro para el hijo de Nick Cave

«Ghosteen» ha salido sin aviso previo y suena como el dolor de un animal herido


Continúa Nick Cave con el luto por la prematura muerte de su hijo, un comprensible e inaguantable dolor que ya transmitía más en el tono que en el contenido de su anterior disco, Skeleton tree, y que lleva a una dimensión trágica en su más reciente trabajo, Ghosteen, que ha sacado sin aviso previo, tan solo una respuesta a un fan en su consultorio on line The Red Hand Archives puso a sus seguidores alerta sobre la llegada de este obituario sonoro. El disco no es apto para todos los públicos ni muchísimo menos. De hecho, debería venir con un aviso que alertase de que su consumo en circunstancias de bajo estado anímico podría tener consecuencias fatales. Es dolor llevado al pentagrama con los mimbres imprescindibles, ya que más que canciones hay atmósferas gélidas creadas a base de piano y sintetizador sobre las que Cave canta como nunca antes le habíamos escuchado. Abandona su natural impostura para mostrarse vulnerable y sincero, su pose de crooner divino deja paso a la de un animal herido llorando en falsete para que llegue un tiempo de paz para él y su familia. Intenten escuchar Waiting for you sin que se les estruje el corazón. Una dolorosa maravilla. Eso sí, a los fans de la versión más macarra de Cave nos va llegando la hora de que vuelva a reunir Grinderman, que tenemos mono de guitarras distorsionadas y blues de cazalla.

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