«Los niños deben saber que defenderse no es chivarse»

«La empatía tendría que ser una asignatura», propone Anna Morató, la superventas que vuelve con cuentos «vitaminas» para hacer frente al acoso


Anna Morató, que no recuerda qué quería ser de pequeña, ha atrapado a más de 50.000 personas con las vitaminas de su serie de cuentos De mayor quiero ser... feliz , para potenciar la autoestima de los niños. ¿No te persiguió de niña el deseo de una profesión? «¡Lo único que no pensé fue en ser escritora!», confiesa.

 -¿La empatía y la autoestima son aún asignaturas pendientes?

-La empatía debería ser eso, una asignatura. Desde el momento en que le demos a la empatía la misma importancia que a las matemáticas o a la historia, veremos sus efectos. Para crecer y aprender, no basta con ceñirse a lo académico.

­-«Vamos a llevarnos bien» ofrece tres historias para hacer frente al acoso escolar. ¿Por qué cuentos sobre el «bullying»?

-Desde que tengo hijos, el bullying es un tema que me preocupa. Sabes que desde que empiezan la escuela en algún momento lo van a sufrir o a presenciar.

­-La maternidad te cambió la vida, incluso el rumbo profesional...

-Yo estudié Dirección y Administración de Empresas, y trabajé en varias empresas. Me sentía motivada, pero la maternidad me trajo otras inquietudes, me lancé a escribir cuentos y vi que era una forma positiva de comunicarme con mis hijos.

­-Para dormir bien, ¿cuento de papel?

-No falla. El cuento de la noche es un momento muy especial. Si un padre se sienta con su hijo a contarle una historia es un momento de compartir, que puede servir además para meter mensajes importantes.

-¿Una receta casera de la felicidad?

-No sé si la felicidad debe llevar algo más, pero creo que los seis valores de De mayor quiero ser feliz son ingredientes necesarios. Y si tuviera que destacar uno solo, sería el agradecimiento, el hecho de agradecer y disfrutar lo que tienes.

-¿Los cuentos de «Vamos a llevarnos bien» nacen de casos de acoso reales?

-Son, más que casos de acoso, situaciones que veo o que han podido ver mis hijos. Tampoco hay que banalizar la palabra bullying ni llamarle bullying a todo.

-¿Estamos banalizando el término?

-Creo que hay situaciones de comportamiento incorrecto de un niño que puede resolverse sin señalarlo de hacer bullying.

-¿Qué debe ser lo primero cuando detectamos que hay una situación de abuso?

-Involucrar al profesor.

-¿Tus cuentos quieren contribuir a atajar el problema ya en la infancia?

-Sí, a enseñar los indicios desde pequeñitos. Me dirijo a niños de primaria. Para cambiar el «Esto se ha hecho toda la vida» y no restar importancia a esos indicios.

-¿Para combatir el acoso, es importante trabajar con el niño que agrede?

-Sí, porque él necesita ayuda. Hay que empezar temprano a corregir conductas que, si no se atajan, pueden acabar en bullying.

-¿Tendemos a mirar para otro lado?

-Hay cosas que, con el ajetreo que llevamos, no se ven. Si un niño le da una patada a otro, se ve. Pero las palabras pueden hacer mucho daño, y las palabras son invisibles.

-¿Cómo educamos a los niños en la fortaleza, para que sean fuertes por dentro?

-Decirle al niño que lo sufre que no es culpa suya. Si siente que no tiene culpa, será más fácil que pida ayuda, que es la otra cosa que hay que hacer. Pedir ayuda. Los niños deben saber que no es lo mismo chivarse que defenderse. Cuando algo hace daño, siempre hay que hablar, no que callar.

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