¿Y tú, eras más de «Siete vidas» o de «Ally McBeal»?

Felices 20 años Antes de «Fleabag», la «sitcom» era la reina de la televisión. En 1999 tuvimos siete vidas, y las quemamos entre el baño de Cage & Fish y el Casi Ke No


Fantasiosa, libre, neurótica, voluble, impulsiva, amante de la gelatina y el café... y abogada, pero en un bufete con lavabo unisex. Lo de menos eran los casos de Ally McBeal, y eso que con ella lo trans entró en la Fox pisando fuerte. Lo que nos enganchó fue la tralla mental de esta mujer que nació en el 97, en la piel de una casi desconocida Calista Flockhart y de la mano de David Kelley en un revés ligero de las series con toga, pero llegó a España en diferido, un par de años después, en una potente premier del XXI. El 99 lo resistimos con Paco, Sole, el frutero y Siete vidas, la reina de la comedia de situación, la pionera en España del género sitcom. Y con las fantasías de McBeal. ¿Recuerdas a Ally haciéndose pequeña en el WC, o montándoselo con Billy en un tazón de leche en un espasmo de su imaginación? El baño de Ally McBeal era tan inspirador como el sofá de Siete vidas. O el Casi Ke No.

Quizá no olvidas por qué le salió a Sole (inolvidable Amparo Baró) la arruga más grande: «Año 2000. Mayoría absoluta del PP». Qué tándem el de Javier Cámara y la madre Baró. Para jugadas, las de Paco (Cámara) como «¡Paco Armando Maradona!», y para collejas las de la madre que lo freía a leches en la ficción. Toni Cantó y Paz Vega fueron junto a Blanca Portillo y Gonzalo Castro parte del primer equipo de Siete vidas, la serie patria más longeva... hasta que la pasó Cuéntame cómo pasó. Ni los guiñoles de Aznar y Zapatero se libraron de recibir los capones de Sole. Pero Sole tenía sus traumas. «Mi trauma es Paco. Estuve metida en el quirófano cinco horas ¡hasta que me lo extirparon!», otro gol de Sole en la ficción de voltaje político que empezaba con El Canto del Loco y su «Quién podía imaginar que volvería de este viaje...». Viajemos, hagamos un top 5 de Siete vidas: el peluquín-rata de Paco, Paz Vega de niña sureña perseguida por un Toni Cantó sin memoria (ni escaño), los cameos de Santiago Carrillo o de Shakira, la salida torera del armario de Diana (Anabel Alonso), el nacimiento del Luisma (Paco León) y los primeros brotes de Aída, que luego se independizaría para irse a vivir a su propia teleficción. La comedia que se grababa con público en directo, tirando mucho de improvisación y en el doble de tiempo que una sitcom (50 minutos frente a 26) arrasó como un Friends con porras y vistas a la plaza del Sol.

Aquí no quien viva viene de Siete vidas, como The Good Wife o Girls de Ally McBeal. Con su complejo de Julie Andrews con los tíos, su surrealismo y su instinto maternal en forma de bebé bailón, Ally rompió el molde. Demostró lo que Hannah Horvath constató 15 años después, que romper el canon de la guapa lleva al éxito también en televisión. ¿Fue Ally o Calista quien conquistó a Harrison Ford? Ally McBeal se adelantó al MeToo al denunciar acoso laboral, la causa del despido que la llevó, carambolas, a Cage & Fish.

Entonces, las series se hacían esperar toda una semana, y enfrentaban a los fans de los jueves de Ally McBeal y Vonda Shepard con los de los domingos de Siete vidas. Brindo por el 99 y la tele que lo parió.

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