Dos niños iluminan el mundo de la alta capacidad

Álex y Minia son los protagonistas de «Para que la sombra no sea», el libro de Luis Rodríguez Cao que nos acerca al día a día y a los retos que afrontan los niños con altas capacidades


Puede parecer increíble que dos niños de cinco años nos descubran el mundo, pero así es. Porque detrás de la historia que narra Luis Rodríguez Cao está la realidad de muchos pequeños cuyo único pecado es nacer en un mundo dominado por los mediocres. Porque como dicen en el libro, muchos no soportan la ilusión, y de eso tienen mucho los protagonistas de este libro.

Álex y Minia se encuentran en el colegio después de que la madre del niño decidiera cambiarlo de centro en busca de un complejo educativo que no lo humillara. En el caso de Minia, es su primer contacto con las aulas, ya que su padre decidió retrasar su escolarización por miedo a que la pequeña fuera rechazada por sus compañeros y profesores al mostrar un desarrollo precoz. Para muestra, un relato que escribe la pequeña a Álex en que compara su situación con la de unos perritos que hasta que se encuentran se sienten tristes y solos.

Ellos nos hacen replantearnos si exigimos poco o no a nuestro sistema educativo, en el que parece que faltan Evas [así se llama la profesora de esta historia]. La joven no tarda en darse cuenta de que sus dos alumnos no son como los demás. Si Álex es un apasionado de la ciencia, a Minia le encanta escribir. Lejos de explotar sus cualidades, el colegio los ignora, un problema con el que se encuentran muchos padres de niños con alta capacidad que recurren desesperados a la lectura de manuales pedagógicos para poder entender mejor a sus hijos. Sin embargo, en ninguno de esos textos encontrarán mejores explicaciones que en el libro de Rodríguez Cao. El autor apela a algo fundamental, pero muchas veces obviado, a la hora de tratar con niños o con adultos: la sensibilidad. Porque ponerse en el lugar del otro es algo de lo que mucho se habla, pero poco se practica, y el libro consigue que nos metamos en la piel de Álex y Minia, de una profesora que se encuentra con trabas por tratar de adaptar el rígido programa escolar a unos niños que muestran unas capacidades superiores al resto, de un matrimonio distanciado por la educación de su hijo, y de unos padres que no saben cómo evitar el sufrimiento de sus pequeños, que corren el riesgo de encerrarse en su mundo. Pero, lejos de hacerlo, nos iluminan con su ingenio. Tanto que aplican El arte de la guerra de Sun Tzu para conseguir un bien común. El famoso estratega chino les de la clave para hacer justicia con lo segundo mejor que se puede hacer ante un conflicto, «romper sus alianzas mediante la diplomacia».

Y si a la directora del centro del libro le parecía que el entusiasmo por enseñar de Eva era un error de principiante, porque «la juventud es una enfermedad que se cura con los años», tenemos que dar gracias de que Rodríguez Cao no se haya curado y la mantenga. Por él y por su historia, los que no tenemos alta capacidad, podemos entenderla mejor.

«PARA QUE LA SOMBRA NO SEA»

LUIS RODRÍGUEZ CAO

EDITORIAL GUIVERNY PÁGINAS 84 PRECIO 14,80

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