Anni B Sweet: «Creces y parece que tener fantasías es malo, yo pienso todo lo contrario»

Tenemos artista nueva en el panorama patrio. La reinvención de la malagueña Anni B Sweet es un expansivo paso adelante que busca nuevos territorios. Este sábado actúa en el Noroeste

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Concierto de Anni B Sweet en el Mercado de la Cosecha _

La última vez que Anni B Sweet actuó en A Coruña (año 2016 en la sala Le Club) era una cantautora indie de querencia folk que cantaba en inglés. Semeja que esa artista ha quedado atrás. La publicación de Universo por estrenar, su cuarto trabajo, plantea una cosa muy diferente: música en castellano, atmósferas expansivas y un decidido abrazo a la psicodelia. «En este disco hay un punto y aparte en mí que va más allá del uso del idioma. Personalmente, he experimentado una serie de cambios y formas de pensar. Me siento mucho más a gusto y contenta con lo que estoy haciendo ahora», dice. El sábado 10 a las 17.00 horas actúa en el Mercado de la Cosecha del Noroeste

­-En lo estético hay espirales, luz y una atmósfera que trasladan a otro lugar.

-¡Qué bonito! Siempre que la música te lleva a otro lugar creo que es algo positivo. En los discos en directo con banda tirábamos ya por la psicodelia, pero al componer por alguna razón no me salía. Ahora ha salido de forma natural. Yo la psicodelia la veo así, como llevarte a otro lugar. En las letras del disco hay una especie de reivindicación de la imaginación y de la fantasía, de no perderla con la edad, porque es algo muy valioso. Cuando vamos cumpliendo años la solemos perder, como si eso solo fuera para niños.

­-Pocas cosas son más psicodélicas que ser niño, ¿no cree?

-Totalmente [se ríe]. Exacto, el niño es el símbolo de la psicodelia. De hecho, en los años sesenta y setenta se intentaba llegar a este estado de mente infantil a través de las drogas. Pasa el tiempo, creces y parece que tener fantasías es mal. Yo pienso todo lo contrario.

­-¿Es un acto de resistencia? Con el tiempo lo usual es acogerse al trazo menos distorsionado de la vida.

-A mí me asaltan muchas dudas. Cuando hablamos de una realidad distorsionada yo me pregunto cuál es, ¿la que me estoy imaginando en mi cabeza cuando la dejo libremente volar o la que tengo aquí enfrente? No tiene por qué ser esa más real que la otra. A mí me vienen muchísimas dudas con esta temática. Einstein decía que la imaginación era muy importante para los descubrimientos. Ahí creo que estamos un poco equivocados. La realidad es mucho más grande que lo que tenemos delante. Fantasear es un modo de mantenerte vivo. Es oxígeno para la cabeza.

-El disco lanza un mensaje subliminal al oyente: «Déjate llevar». ¿Le ocurre a usted como ejecutante, que se deja llevar en directo?

-Yo lo intento, pero en directo a veces es complicado por la situación que se crea sobre el escenario. Si la escucha es buena o es mala. Eso te ayuda a estar relajada o estar en tensión, pensando en hacer el mejor directo posible. Pero la idea de dejarse llevar preside el disco siempre. De hecho, lo empecé a escribir así, tras llevar un tiempo bloqueada.

-Toca a las cinco de la tarde en la parte más familiar del Noroeste, el Mercado de la Cosecha. ¿Qué le parece como artista?

-Me encanta. Lo que no me gusta es que sea aún de día. El color del cielo no es el que más me gusta, pero tampoco me gusta tocar tarde. La idea de que se abra a un horario en el que puedan venir familias con sus hijos me parece genial. A la música se la dejó a un lado, dificultando el acceso de los niños a las salas, porque los conciertos son muy tarde y no pueden ir. Veo fundamental que un niño pequeño escuche música en directo. Ponerla más temprano es el camino.

­-Y lo hace un festival con una línea muy marcada de igualdad, con la mitad del cartel compuesto por mujeres. ¿Qué piensa de esas medidas?

-Yo creo que es positivo, siempre y cuando se tenga en cuenta el talento de las personas, no solo el género. Aunque parezca mentira, supongo que hay gente a la que se le pasa por la cabeza la idea de que tiene que haber mujeres y se metan solo por eso. No creo que las mujeres queramos eso, sino que sean capaces de ver mi talento y me llamen. En ese caso no hay duda. Ves el cartel, que es flipante, y ves que se ha tenido en cuenta el talento. Si es así, lo veo muy necesario. Lo increíble sería que no hubiera que mirar esas cosas nunca, que no hubiera que decir si hay un 50?% de mujeres o si solo llegamos al 15 %. 

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