Edurne Portela: «Una mujer que no quiere ser madre parece una anomalía de la naturaleza»

Pasamos una hora con la autora de «Formas de estar lejos», que ahonda en la violencia más sutil, actual y cercana


Hay formas sencillas de estar cerca de Edurne Portela (Santurce, 1974), que ha traído a Galicia sus Formas de estar lejos, tan familiares e íntimas, un año después de acercarnos Mejor la ausencia, la inmersión en la Euskadi de los 80 que recibió el premio al mejor libro del 2018 por parte del gremio de librerías de Madrid. «Crecer siempre implica alguna forma de violencia», advierte Amaia, la voz que conduce la primera novela de Portela, también autora del ensayo El eco de los disparos.

Edurne es de raíces gallegas y palabras claras, y ha dado otro estirón con su tercer libro. «Si te acercas a los 40 y no tienes hijos, te ven anómala, la mujer que no quiere ser madre es vista aún hoy como una anomalía de la naturaleza», asegura en un encuentro que mantenemos en la Fundación Luís Seoane de A Coruña, dentro del ciclo Somos o que lemos, sobre uno de los temas centrales, el que detona el conflicto, en su novela.

Formas de estar lejos tiene una lectura actual diversa, su equivalencia en la sociedad, el modelo convencional de familia y en la realidad de (me atrevo a decir) muchas parejas de hoy. «En esta novela, retrato el tipo de sociedad en la que yo viví un montón de años, la norteamericana, y una relación tóxica. La de Alicia y Matty era un tipo de relación en la que me quería meter. Y tenía clara la primera escena, Alicia encerrada en su casa sintiendo un miedo atroz», revela. «No podría decir cuándo empezó todo. Cuándo mi vida comenzó a torcerse y esa que fui dejó de existir y se convirtió en una mujer que se encerraba a llorar en un armario», leemos en uno de los cuentos, como luces rojas, que integran el prólogo de esta novela. Es una advertencia.

Aparquen sus estereotipos. Prepárense para la duda, para no encontrar la postura cómoda del prejuicio, e inmiscuirse en la soledad de una pareja que podría ser la suya, o la de su vecino o un compañero de trabajo. Seguro que les resultará familiar.

Matty no es un maltratador de libro. Y Alicia, con su determinación, formación y carácter, rompe el molde de la víctima. Como lectores, vamos palpando bultos en la oscuridad, sutiles formas de dominio y sumisión, toda la red de excusas, presiones y afectos que tejen la violencia, tabiques que levantan la vergüenza y el miedo en las relaciones desiguales desde sus cimientos. «Hay que usar con cuidado la palabra víctima -apunta Portela-. Yo no quería quedarme solo con la voz de Alicia. Tenía que conocer a Matty, y meterme en él. Hay dos puntos de vista, el de ella y el de él, y una narradora neutra, que soy yo, que se va focalizando en los dos, en experiencias que les afectan».

La presión social, la de las expectativas y los cuentos de hadas, castillos y príncipes azules se respira en Formas de estar lejos, que retrata a esa generación de mujeres que han crecido con el «Sé independiente y fuerte como un hombre ahí fuera, pero ten hijos», y llegan los hijos y la desigualdad emerge como por sorpresa. «Para la mayoría de las mujeres trabajadoras la maternidad es una encrucijada. Tal como está concebida la organización del trabajo y los cuidados son ellas las que se sacrifican siempre», afirma Portela. ¿Será el peso de esta realidad la que aplasta el instinto, la que lleva a una de tres gallegas a afirmar hoy que no quieren tener hijos? «Sí, hay algo de eso, pero también mujeres que nunca han sentido esa llamada. Yo sé de siempre que no quiero ser madre. Ni de niña jugaba con muñecas».

¿Está su vida en la novela? «Alicia no soy yo, las dos tenemos cosas en común, pero el de la novela es un yo trabajado», puntualiza. ¿Se ha sentido alguna vez como Alicia? «Sí». ¿Y como Matty? «No».

Edurne Portela dispara con la palabra. Y sus matices. Sostiene que «el feminismo liberal es una vergüenza». ¿Por qué? «El feminismo es una forma de ver la realidad, es la búsqueda de la justicia social. El feminismo liberal lo que propone es que la mujer llegue al poder para seguir reproduciendo un sistema injusto. La feminista liberal es la que quiere romper el techo de cristal, pero tener a una trabajadora explotada limpiándole los cristales. El feminismo de derechas es un oxímoron. Usan esta idea del acceso al poder que es muy tentadora para las mujeres, pero esto no es feminismo», concluye.

«Formas de estar lejos»

EDURNE PORTELA

 EDITORIAL GALAXIA GUTENBERG PÁGINAS 235 PRECIO 18,90 euros

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