Bárbara Lennie: «Soy de naturaleza felina, pero también de olisquear mucho»

El teatro no es una válvula de escape. Al contrario, en «Hermanas» se enfrenta en un extenuante duelo fratricida escénico con Irene Escolar


Su presencia, por sí misma, acredita y revaloriza cualquier proyecto en el que participe. Un status al alcance de muy contadas actrices en este país. Sonríe cuando se lo comento. «Ha sido solo una cuestión de olfato». E inmediatamente corrige. «Bueno, solo no. El olfato es algo muy importante». Mañana llega a Ourense para poner en escena una única función de Hermanas, un violento, en lo dialéctico y en lo emocional, tour de force entre dos actrices que en 90 minutos saldan las cuentas de toda una vida.

-Todas las críticas coinciden en subrayar el trabajo de actriz que hay en «Hermanas».

-Es que la obra se sostiene casi exclusivamente en la palabra y en el cuerpo de estas dos mujeres. Del resto se despoja. Es una obra que me ha hecho ponerme en tesituras a las que no estaba acostumbrada. A nivel técnico, físico y emocional.

-El otro término recurrente es «salvaje».

-Sí, lo es. Tiene que ver con lo animal, con lo no controlado. Sí es verdad que resulta violenta, selvática.

-De hecho, el autor y director de la obra, Pascal Rambet, dijo de ti que eres un guepardo. Y antes te había comparado con un perro que está permanentemente olisqueando.

-[Se ríe] Creo que ambos me definen bastante bien. Yo olisqueo mucho, soy muy intuitiva. Pero también tengo algo de esa naturaleza felina. Es que Pascal es de esos directores que por mucho que te escondas, te pilla.

-En alguna ocasión has criticado que hay directores que apenas conocen a los actores.

-Sí, muchas veces hay un desconocimiento muy grande de este mundo tan absurdo y sensible que es el del actor. Por eso cuando te encuentras con alguien como Pascal que te despierta la cabeza, que te exige tanto que te hace dudar de que seas capaz de llegar, pero del que también sabes que va a estar ahí para salvarte si lo necesitas, da mucho placer. A veces lo odio, pero siempre vuelvo a él.

-¿Dan 90 minutos para reprocharse toda una vida?

-Sí que dan, sí. Al menos en la ficción. En la vida a veces somos más torpes.

-¿Tiene «Hermanas» más de desgaste físico o emocional?

-¡Uf!, de ambas. Salimos hechas un trapito las dos. Por suerte nos tenemos la una a la otra para ayudarnos, para sostenernos y para tomarnos un vino después de la función. Es fundamental.

-¿Cómo puedes transmitir tanta ira frente a alguien con quien después tienes tanta complicidad?

-Justamente por eso. Gracias a que fuera del escenario somos muy cómplices en el escenario podemos jugar a lo contrario sin ningún temor a estar violentando a la otra desde un lugar que no es el estrictamente artístico. Solo desde la admiración que sentimos la una por la otra podemos decirnos semejantes barbaridades.

-¿No podrías hacer esta obra con alguien con quien no tuvieses esa complicidad?

-¡Uy!, no. No me interesaría nada.

-¿Cuál es la frase más dura que dices?

-Hay una que me perturba mucho. «Nunca quise tu empatía. Nunca quise compartir algo contigo». Decirle eso a tu hermana pequeña es bastante terrible.

-¿Y la que más daño te hace a ti de las que te dice ella?

-Hay un momento en el que se mete con el vínculo de amor que yo tengo con la persona con la que comparto la vida. Y ahí es cuando ya no soporto más y digo «hasta aquí, ¡cómo te atreves!».

-¿Tienes hermanas?

-Sí, una hermana por parte de padre.

-¿Ha visto la obra?

-No, ella vive en Escocia. Está lejos.

-¿Te gustaría que la viera?

-Sí, me encantaría, ¿por qué no? Me gustaría hablar de la obra con mi hermana. Claro que sí.

-¿Nos pesan demasiado los ajustes de cuentas pendientes con los que vivimos?

-Yo intento tener los mínimos. Los tengo y convivo con ellos lo mejor que puedo, pero sí que son muy pesados. Si veo que se aproxima algo parecido a eso intento resolverlo porque sé que después me va a costar muchísimo.

-¿Qué te ha hecho pensar el no haber estado nominada a ningún Goya después de haber participado en cuatro de las más importantes películas del 2018?

-Me ha servido para aprender a relativizar todo de forma radical. No pasa absolutamente nada. No voy a negar que me sorprendió porque fue de los años más plenos de mi carrera. Pero bueno, habría que preguntarle a la gente qué es lo que vota y por qué lo vota. Yo, desde luego, me quedo con el trabajo hecho.

-Y con el teatro, que es muy agradecido.

-Bueno, a veces también es un infierno. Es muy poco glamuroso y muy, muy exigente.

-¿Cuál es tu postura respecto al conflicto que ha surgido entre el mundo del cine y las nuevas plataformas audiovisuales?

-Tengo la sensación de que estamos viviendo un momento muy particular que será determinante de cara al futuro. Yo no quiero que desaparezca el cine y en la medida que pueda voy a apostar por ello. Pero a la vez sería estúpido desaprovechar las nuevas oportunidades que abren las plataformas para diferentes narrativas y formatos. No sé... No soy nada radical en esto.

OURENSE TEATRO PRINCIPAL SÁBADO, 19.00 ENTRADAS AGOTADAS

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