El abecedario que no acabará en la «Z»

Llega a las librerías la última entrega de la serie de la detective Kinsey Millhone, «El alfabeto del crimen», inconclusa por la muerte de su creadora: Sue Grafton


La muerte no respeta nada. Dos días antes de que comenzase el año se llevó a Sue Grafton (Kentucky, 1940-California, 2017). Había cesado su duro combate contra el cáncer. Con su marcha se truncó toda posibilidad de concluir el proyecto literario de una vida, su Alfabeto del crimen, la popular serie protagonizada por su detective Kinsey Millhone que comenzó con aquel «A» de Adulterio y ha animado la vida de millones de fans durante más de 35 años. El abecedario se queda así inconcluso, sin su Z. Ha llegado estos días a las librerías «Y» de Yesterday, y con ello deberá conformarse el lector. No habrá más, pero siempre queda la opción de volver sobre las aventuras de esta investigadora, relatos que son un ejemplo de solidez narrativa, de cabal escritura. Grafton venía de trabajar como guionista en la televisión cuando concibió el proyecto y no es temerario ver en Kinsey un cierto reflejo de algunos sus propios rasgos, independencia, vitalismo, frescura, humor, audacia, empatía, franqueza, normalidad. Quizá por sus orígenes profesionales en el sector audiovisual ?y por el amor que profesaba al personaje?, ella solía afirmar en público que antes prefería revolcarse desnuda sobre un lecho de cristales rotos que ceder los derechos de las novelas para su adaptación a la pantalla. Lo recordaba, precisamente, el librero Paco Camarasa en un breve y emotivo obituario que le dedicó. Apenas cuatro meses después el gran divulgador en España del género negro falleció también por un cáncer.

La sombra de Lowe

En la «Y», una Millhone que ronda la cuarentena regresa al pasado reciente para escarbar en un turbio suceso protagonizado por un grupo de adolescentes estudiantes en un instituto pijo de Santa Teresa y que acabó trágicamente. Con esa prosa sin aparente brillo que construye con mimo moroso los contextos, los ambientes y los comportamientos humanos, Grafton sirve una de sus adictivas historias. La pesquisa, además, se ve alterada por la sombra amenazante del peligroso asesino en serie Ned Lowe, que ya atacó una vez a Kinsey (la estranguló hasta casi matarla) y después se esfumó en el desierto.

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