Larga vida a Isabel Archer

Banville resucita a esta heroína de 137 años y escribe una segunda parte de «Retrato de una dama» de Henry James

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Solo el gran John Banville podría atreverse a ponerse en la pluma de Henry James y contarnos la peripecia vital de una de las heroínas clásicas más perfectas. El escritor irlandés retoma la historia de Isabel Archer allí donde James la dejó en Retrato de una dama (1881) y nos cuenta qué sucedió a continuación, algo que todos los que leímos la novela nos preguntamos.

Y lo hace con singular maestría, en un ejercicio de estilo sin igual, que no se limita a rendir homenaje a uno de sus escritores más admirados, sino que crea una novela apasionante y amena que nos deslumbra con su perfecta prosa jamesiana y nos atrapa por su trama intrigante.

Desde luego es muy recomendable leer antes la obra de James o repasarla si se leyó hace ya muchos años. Así podremos disfrutar de La señora Osmond en toda su plenitud.

Esta singular heroína feminista de la época la victoriana (todos recordamos a Nicole Kidman interpretando este papel en la película de 1997), tendrá en estas páginas de Banville una segunda oportunidad para rehacer su vida. Una Isabel más vieja y más sabia que entra en escena para tratar de vengarse de los que la traicionaron. Junto a ella desfilan los personajes originales: los malvados Gilbert Osmond y la señora Merle; la divertida periodista Henrietta Stackpole, o su hijastra, Pansy Osmond, además de los pretendientes Caspar Goodwood y Lord Warburton. Pero aparecen también otros de nuevo cuño que sin embargo encajan a la perfección en la trama, como la doncella Staines o la señorita Janeway, feminista y vegetariana, con las que Isabel creará firmes alianzas en su camino hacia la revancha.

Banville nos ofrece una heroína compleja, más calculadora y todavía ególatra, que tendrá que asumir sus errores pasados. Nos reserva también alguna sorpresa inesperada sobre todo en relación a la evolución del personaje de Pansy, la hijastra de Isabel.

El libro es un ejemplo de lo que un gran escritor puede hacer cuando se sienta a escribir: cualquier cosa. Cuenta Banville que tuvo la fuerte tentación de darle un final feliz a la historia enviando a Isabel Archer de regreso a su Estados Unidos natal en compañía de su nuevo amado y todos a comer perdices, pero supo contenerse a tiempo. Afortunadamente el autor vuelve a dejar la puerta de la historia entreabierta para que otro mago de las letras (él confía en que esta vez sea una mujer) pueda dar una tercera oportunidad a esta heroína de 137 años. ¡Ojalá!

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