Un festival para gozar el camino

Hacía tiempo que el Monte do Gozo no albergaba un festival musical en condiciones. O Son do Camiño llega los días 28, 29 y 30 para solucionar esta carencia para satisfacción de los 28.000 peregrinos que se darán allí cita

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Aunque se supone que el nombre de Monte do Gozo le viene a esta colina por la felicidad que siente el peregrino al divisar desde ella por primera vez su destino, la catedral de Santiago, lo cierto es que hay unos cuantos miles de peculiares peregrinos que le dan un significado bien distinto. Aquellos que vieron en este enclave privilegiado a Bruce Springsteen (dos veces), a los Rolling Stones, a Iggy Pop o a Lou Reed puede que tengan un concepto de lo que es este gozo un tanto alterado.

Hace ya demasiados años que no pisamos los devotos del rock el monte del Gozo, motivo por el que el anuncio de un festival como O Son do Camiño provocó una excitación tal, un éxtasis colectivo, que la primera tanda de abonos para los tres días que se pusieron a la venta se despachó antes incluso de que a los compradores les diera tiempo a leer entero el cartel y enterarse de qué artistas venían. Daba igual, había ganas de festival Xacobeo. Y aunque el año santo no cae hasta el 2021, más vale ir calentando motores desde ahora

La alegría se multiplicó cuando, ya con la entrada asegurada -o esperando impacientes a que saliese la segunda remesa a la venta- los peregrinos del rock analizaban el listado de grupos que conforman el cartel. Imposible no entusiasmarse con un programa tan completo como ecléctico, en el que bandas de culto comparten escenario (escenarios, mejor dicho, ya que son dos) con líderes de ventas obedeciendo un único criterio en la selección de artistas: que haya nivel. Y caray si lo hay: objetivo cumplido.

Sería bastante complicado intentar hacer un repaso de toda la colección de figuras que pasarán por el Monte do Gozo los días 28, 29 y 30 de este mes. En total son 36 bandas divididas en dos escenarios las que atronarán sin descanso a la audiencia cada día desde la hora de la siesta hasta la madrugada. De entrada tenemos una nutrida representación del talento autóctono, con propuestas que van desde la frescura juvenil de Furious Monkey House hasta las densas atmósferas de Triángulo de Amor Bizarro, o desde la efectiva sencillez de True Mountains a las detallistas composiciones de Eladio y los Seres Queridos; viejos conocidos como Novedades Carminha y destacada presencia femenina con Agoraphobia y las contundentes Bala, por citar tan solo a algunos de los grupos gallegos.

De ahí, a la representación nacional para todos los gustos, porque ya me dirán qué tiene que ver Carlos Sadness con La M.O.D.A., o la portentosa voz de Nina, cantante de Morgan, con los versos de C. Tangana. Lo dicho, hay para todos.

Y, por supuesto, el apartado internacional, empezando por nuestros vecinos The Gift o por la compleja pero efectiva propuesta de los suecos Mando Diao. El festival nos dará la oportunidad, por fin, de ver por primera vez en Galicia a The Killers, uno de los grupos que definieron en su momento por dónde iba a moverse el rock en el siglo XXI y que continúan marcando el camino con su último disco, Wonderful Wonderful. Caso semejante al de los escoceses Franz Ferdinand, que acaban de sacar Always ascending, álbum de título más que acertado que les ha colocado de nuevo en la cabeza de cualquier festival de verano que se precie. Y, por supuesto, Lenny Kravitz, una apuesta segura, una bestia de la escena que se mete al público en el bolsillo con la sensación de estar ante alguien que ha nacido para esto, algo que vivimos en el año 2012 en el Coliseo de A Coruña, donde 8.000 espectadores se rindieron sin condición al saber hacer del que entonces ya se definía como un roquero veterano, aunque parezca que no ha pasado ni un día por él desde principios de los noventa. O Jamiroquai, que nos tenía castigados sin bailar desde principios de esta década y que ha roto su silencio discográfico con el maravilloso Automaton. Y atención a los fines de fiesta, con la descarga electrónica centroeuropea del belga Lost Frequencies, y los holandeses Don Diablo y Martin Garrix. Como para irse a la cama temprano.

Esto es lo que tenemos en este arranque del Xacobeo 2021, maravilloso banquete a pesar del cual continuamos salivando al pensar lo que nos pueden deparar los próximos tres años. Quedan muchos grupos en el tintero, pero casi mejor descubrirlos por uno mismo en un evento que será la primera experiencia festivalera para unos cuantos y que rejuvenecerá a otros muchos veteranos con ganas de fiesta al compartir el espacio de acampada y esparcimiento con generaciones de nuevos roqueros. Porque esto del festival no es solo disfrutar de la música. Eso es solo la excusa para una experiencia absolutamente gozosa.

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