El público las ama, ellos las odian

No siempre los artistas adoran sus obras. Ya sea porque el éxito de una canción tapa al resto, por aburrimiento, o malas interpretaciones; a veces sus creadores acaban por odiarlas, aunque el público las siga pidiendo a grito pelado durante todo el concierto

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1. SLASH (GUNS n ROSES)

«Sweet Child o Mine»

El legendario guitarrista nunca comprendió el furor que causó esta balada de amor, más aún cuando se aparecía como una caricia en medio del huracán que era el resto del «Appetite for destruction», pudiendo elegir el público otras composiciones más cañeras. Que el riff principal saliera fruto de un simple ejercicio de guitarra tampoco le entusiasmó.

2. RADIOHEAD

«Creep»

No es ningún secreto que este tema propició el éxito de Radiohead y que, en cierto momento, casi los devora por la fama cosechada. Nunca gustó ese exceso a la banda, que la han obviado del repertorio en más de una ocasión. El famoso golpe de guitarra de Jonny Greenwood fue fruto del hartazgo ya en la grabación, ahora todo un icono sonoro.

3. MADONNA

«Like a Virgin»

Puro desgaste temporal y cuantitativo. La cantante de Míchigan ha asegurado en más de una ocasión que si fuera por ella la quitaría del set-list. Quizás esta haya sido una mueca chulesca más que otra cosa, porque a día de hoy continúa interpretándola. Ahora bien, detesta escucharla cuando se la ponen en un bar o en una tienda como halago.

4. ROBERT PLANT (LED ZEPPELIN)

«Stairway to heaven»

Muchos la han calificado como la mejor canción rock de la historia. Plant, sin embargo, ha preferido definirla como una «canción de boda». Desde los años 80, el vocalista de Led Zeppelin no ha parado de repetir que no siente demasiado cariño por ella e incluso trató de evitarla en el concierto reunión del 2007. Sin éxito, claro.

5. JAMES BLUNT

«You are beautiful»

Al británico tampoco le ha gustado que su mayor éxito se radiara de forma tan masiva hasta casi opacar su figura como artista. Blunt ha comentado en varias entrevistas cómo la frase ya está asociada a la cultura general, y que la discográfica lo vendió como un «artista para mujeres mayores de cincuenta años pegadas al televisor». Casi nada.

6. REM

«Shiny Happy People»

El cantante de REM, Michael Stipe, no guarda demasiado afecto hacia «Shiny Happy People» al considerarla «limitada». A pesar de llegar a ser uno de sus mayores éxitos, la canción prácticamente no fue interpretada en directo por la banda ni está incluida en su álbum recopilatorio del 2003. Su felicidad innata ha acabado por aburrir al grupo.

7. LIAM GALLAGHER (OASIS)

«Wonderwall»

Difícil imaginar una fiesta en la que el invitado de turno saca la guitarra y en un momento dado no le dé por tocar estos acordes. Abrumado por el éxito sin parangón de la canción, Liam llegó a decir que le horrorizaba, que le daban ganas de vomitar. En EE. UU. la gente lo paraba por la calle para llamarlo Mr. Wonderwall. Menudo piropo.

8. BEASTIE BOYS

«Fight For Your Right to Party»

Sus integrantes llegaron a calificarla de «porquería». La que fue una de las bandas pioneras en mezclar rock y rap no acabó de ver bien que la canción fuera tomada como un icono para los gañanes de todo el mundo ya que aseguraban que dicha interpretación era errónea, y que en realidad parodiaban el mal comportamiento, no lo animaban.  

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