Fatmagül, los secretos de la serie turca que conquista a los españoles

«Fatmagül» arrasa en audiencia tras convertirse en un fenómeno social en su país. Gira en torno a una joven que sufre una violación grupal y lleva su caso ante la Justicia


Los paisajes de Esmirna, Ankara o Estambul se cuelan en las pantallas de los espectadores españoles cada noche en prime time. También nombres exóticos hasta ahora para el público nacional como Kerim, Selim, Rahmi, Mukaddes, Kadir o Mustafá. Contra todo pronóstico, una ficción turca tiene a la audiencia en el bote. «Fatmagül es una de las telenovelas más exitosas de la historia de las cadenas temáticas y como siga así se convertirá en su mayor éxito», aseguran desde Atresmedia TV, grupo que emite la ficción desde el canal Nova.

El boca a boca funcionó tanto cuando comenzaron sus emisiones, van más de 60 de los 80 capítulos totales, que no se habla de otra cosa. Los datos de audiencia así lo avalan. La serie tiene un promedio de 720.000 espectadores, con picos próximos al millón, y un 3,9 % de cuota de pantalla, del 5 % en varios episodios. Unos porcentajes altos al hablar de una cadena, Nova, nacida con la TDT. A eso hay que sumarle las visualizaciones y el consumo en diferido. «Es la emisión de la TDT más vista de lunes a viernes y líder de las temáticas no deportivas», apuntan desde el grupo donde destacan el target que tiene el público de la serie: mujeres de 25 a 34 años, un perfil más joven que el de la novela tradicional.

Para muchas, y también muchos de sus fans, no se trata de una telenovela al uso. Fatmagül es una joven que sufre una violación grupal y que denuncia ante la Justicia el abuso. En su lucha la apoyan las asociaciones de mujeres representadas en la ficción. Estrenada en Turquía en el 2010, su grabación finalizó en el 2012. El fenómeno llega ahora a España después de convertirse en un revulsivo de los derechos de la mujer en el mundo islámico. Su protagonista, Beren Saat, es una de las actrices mejor pagadas de Turquía además de una activa feminista.

La temática, además de los personajes más cercanos y verosímiles que los de los culebrones, los presupuestos que permiten que los exteriores primen sobre las escenas grabadas en plató y la naturalidad frente a los artificios han hecho posible que dos culturas a priori tan distintas como la española y la otomana cuajen tan bien. Para muchos también supone un descubrimiento: ver ciudades como Estambul desde un punto de vista contemporáneo y cosmopolita.

No es algo pasajero

Lejos de ser un fenómeno puntual, la moda de las novelas turcas no es algo pasajero. Desde Atresmedia han anunciado la compra de otras dos ficciones del país transcontinental: Ezel y Kara Para Ask. Esta última protagonizada también por Engin Akyürek, actor principal de Fatmagül que fue nominado a los premios Emmy Internacional como mejor intérprete masculino. «Estamos seguros de que es una tendencia que ha llegado para quedarse», dice Jose Antonio Antón, director de Programación y Canales Complementarios de Atresmedia TV. Fatmagül es la sorpresa aquí pero antes ya lo fue en países europeos como Francia, Grecia y el Reino Unido y en la propia cuna de las telenovelas: América Latina. Colombia, Perú, México, Uruguay, Brasil o Estados Unidos son algunos de los 40 países donde se ha emitido, además de en Pakistán o India, en Asia, o Marruecos y Egipto en África. En Chile fue la telenovela más vista en el 2014 y en el 2015.

Los expertos en televisión auguran un fenómeno global. «El éxito de las series turcas en Latinoamérica abrió una vía hacia España, demostrando que para una televisión innovadora hay ahora una alternativa de gran calidad a las telenovelas tradicionales», declara Laura Miñarro, directora de ventas de LATAM e Iberia en Eccho Rights, distribuidora internacional de Ezel.

En Argentina, de las cinco ficciones más vistas en sus dos principales cadenas el pasado mes de febrero, cuatro de ellas eran producciones turcas. Series que compiten en las horas de máxima audiencia en El Trece y Telefe. En Fatmagül no hay hijos secretos o fortunas en herencia, el protagonista o la protagonista tampoco son el prototipo de guapo y rico que se enamora, y de paso rescata, a su partenaire en apuros. Un argumento que se repite en las telenovelas a las que el público español está acostumbrado y del que, al parecer, se encontraba también empachado.

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