Las voces del poeta

Luís Pousa, gran periodista y escritor, nos regala un poemario delicioso, a modo de «collage» dentro de otro «collage», en el que resuenan los ecos de su educación sentimental y literaria, y que Reino de Cordelia nos sirve en una edición de gran belleza


Huyendo en Londres de un diluvio universal, me refugié hace unos días, con mi mujer y la segunda de mis hijas, en una exposición sobre la cultura pop que se mostraba en una Carnaby Street hasta el tope de turistas. Allí estaban, por supuesto, The Beatles, Twiggy, Mary Quant, The Who y su Quadrophenia, por todas partes Michael Caine y, al final, un gran collage. Porque la cultura pop no puede entenderse sin esa forma talentosa de mezclar elementos de diversa procedencia.

Luís Pousa, que es capaz de hacer muchas cosas y de hacerlas todas bien, ha escrito un precioso libro de poemas que es en primer lugar un gran collage -tan breve de extensión como plagado de referencias culturales- en el que resuenan las voces y los sonidos de un poeta que admira a Flash Gordon (¡qué portada tan lograda!) y al caballero de Hadoque (¿quién, que sea lector, no ha disfrutado con El tesoro de Rackham el Rojo?), a The Beatles, a Mozart y Louis Armstrong, a Francesco Mazzola Il Parmigianino, a Hitchcock y a Pier Paolo Pasolini, que admira Pulp Fiction y Centauros del desierto.

Sí, porque el fantástico collage que Luís Pousa ofrece a los lectores no es solo el que nace de la mezcla de referentes de procedencias muy distintas sino también el de varias de las grandes artes que definen la cultura: la música, la pintura, el cine o la literatura.

Todas se pasean por estos Poemas para Flash Gordon, que tenemos la fortuna de poder compartir con el héroe de Alex Raymond.

Hay, sin embargo, otro gran collage dentro del collage que ha salido de la pluma de Luís Pousa, como ese cuadro dentro del cuadro sobre el que el inmenso George Perec, que tanto fascina a nuestro autor, escribió un libro insuperable. Porque Poemas para Flash Gordon es también un homenaje al arte de escribir (una forma de «transmigración, de salir fuera de uno mismo» de «aproximarse a la literatura genuina»), una defensa apasionada del mágico «ajedrez de las palabras». Ese al que se dedicaron la legión de lletraferits que desfilan por las páginas de un poemario que les rinde el homenaje de quien se reclama de una variedad muy enriquecedora de influencias: de nuestros Cunqueiro y Julio Camba a algunos de los más grandes de la literatura universal: Cervantes, Kafka, Joyce, Proust, Rimbaud... Ya en los versos del poema más breve de su libro («En el fondo todo esto/son los prólogos/de los libros que ya no escribiré») nos aclara Luís Pousa el impulso que mueve su homenaje a la escritura. En uno de los más extensos (Algunas cosas que debería hacer en cualquier caso antes de morir) plantea un reto que él vuelve de nuevo a superar con otro de sus libros excelentes: entregarnos el gozoso ajedrez de sus palabras.

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