Esa gran escenificación que es la vida

Un hombre recorre la ciudad. Y en su paseo toma nota de todo lo que percibe: anuncios, conversaciones oídas al vuelo... Antonio Muñoz Molina compone un retrato de la sociedad actual a través de fragmentos reveladores que acaban por confluir en la soledad


Hay en los libros de Antonio Muñoz Molina (Úbeda, 1956) muestras de su filiación a la literatura de la memoria y la observación. Él mismo ha contado cómo el descubrir que la pareja de enamorados que veía en un café eran en realidad una adicta y su camello le inspiró uno de sus primeros cuentos. Siempre atento tanto a lo que lo rodea como a lo que imagina, el autor ha alimentado sus crónicas, relatos y novela de esa gran escenificación que es la vida.

Este discurrir ha hallado ahora su mejor cauce en Un andar solitario entre la gente, donde Muñoz Molina se vale del colaje para ensamblar los retazos que percibe durante sus paseos urbanos -porque esta es una narración completamente urbana- a través de la vista y el oído. Lo que ve y lo que oye este flâneur de la estirpe de Benjamin, Pessoa o De Quincey -que entran y salen del libro- es el retrato de la ciudad de nuestro tiempo, en cuyo espacio público conviven las exhortaciones al deseo -«Ya puedes conducir el coche de tus sueños»- con lo vedado -«Prohibido el paso»- en una polifonía de voces y tipografías. Ahí radica la clave de un libro consciente de la futilidad de su intento -abarcar la totalidad- pero sabedor también de que es la única forma válida de planteamiento.

ESPACIO PÚBLICO

Ese deambular constata la invasión del espacio público, viaje que han hecho antes los libros de Will Self, en deuda con los psicogeógrafos del situacionismo. Lo hemos inundado de un ruido tal que impide toda conversación significativa, pero que, paradójicamente, constituye un certero retrato de nuestro tiempo. Este libro los caza al vuelo: estoy a una app de ti, ven a una gin masterclass, fumar mata, el nuevo icono de la masculinidad...

Si Sebald contagiaba una irremediable sensación de melancolía en su viaje de Los anillos de Saturno, Un andar solitario entre la gente transmite verazmente la zozobra derivada de la cascada de signos que nos asaltan a cada paso que damos, un zumbido incesante que ahoga nuestras voces, solos en medio de la muchedumbre.

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