Belén Gopegui: «Yo con los dedos pienso mucho mejor»

«Estimado Google». Así empieza «Quédate este día y esta noche conmigo», un mensaje en una botella en un mar de bits. «Nos venden valores que no son valores, son trampas», advierte la autora. Atrévete a pensar

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Las manos tienen su propia forma de pensar, sugiere esa outsider capaz de fusionar a Chesterton con Iggy Pop que es Belén Gopegui (Madrid, 1963), escritora pensante, amiga de Martín Gaite, que a ella le enseñó a decir que no. «Carmen me abrió su casa; me quedaba muchas tardes allí hasta la madrugada, charlando. Siempre fue generosa, no establecía esa barrera de 'Hablo yo, tú escuchas y te callas'», recuerda Belén. En memoria de la autora de Nubosidad variable, nace Quédate este día y esta noche conmigo, que es una conversación, un lugar donde se encuentran dos vidas distantes, las de Olga y Mateo, dos generaciones que ponen a prueba el poder de la literatura frente a la mentira, frente a Google, frente a una sociedad hipertecnológica poco interesada en la verdad. Quizá se te dé un aire a Black Mirror... Quizá no sea una novela para ti. Da que pensar. Debes poner de tu parte.

Esta novela es una carta, y es un incordio que mueve a pensar en lo que no se cuestiona. Es una solicitud a tu capacidad crítica, lector, y una llamada a ejercer el derecho a pensar y sentir por ti. «Retén el cobijo que se siente en las tardes de lluvia», invita Gopegui. Provoca un asombro estable leer «Tener familia es acaso una forma de tener dolor». «No tienes la menor oportunidad, pero aprovéchala». Lo raro es vivir en la contradicción. Gopegui es la flor en la grieta. Hurga en la incongruencia para revelarla mejor. ¿Escribe a mano?, le pregunta mi curiosidad colateral. «Sí. Yo con los dedos pienso mejor ?dice en voz baja, como sin querer?. Al escribir la mano piensa de otra manera. Entre mente y mano hay una coordinación más pura. No sé. Funciona mejor».

-¿Ebook» o papel?

-Leí un tiempo en ebook, pero recordaba peor, cruzaba historias. Necesito asociar las historias a libros físicos. En los viajes me sigo llevando el ebook para no cargar peso, pero prefiero el papel. La experiencia es otra.

-El papel requiere esfuerzo, y a veces es un placer. ¿Escribe solo a mano o también a ordenador?

-Empiezo las novelas a mano. Luego paso al ordenador, pero vuelvo al papel cuando atravieso zonas difíciles, encrucijadas. Las resuelvo mejor a mano.

-Esta novela empieza con una solicitud de empleo a Google y cuestiona la capacidad humana de un sistema cimentado en la inteligencia artificial. «El mundo, Google, todavía está lleno de conversaciones que no ves», escribe. ¿Cuál es el poder de Google?

-Google define nuestras opciones y es grave, porque se acaba cargando la libertad de pensamiento. En la medida en que crees que puedes elegir entre las cinco opciones que te dan, descartas la posibilidad de otras, la libertad de pensar cuáles son las opciones que realmente quieres, lo que necesitas.

-Los protagonistas de su historia, Olga y Mateo, hablan del sentido filosófico de «contemplar». En un mundo multitarea es un lujo contemplar. Si te quedas pasmando tan feliz, enseguida viene alguien a decirte: '¿Pero qué pasa? ¡Muévete, venga, haz algo!'.

-Contemplar se ha puesto tan difícil que se ha convertido en un negocio con esto del mindfulness. Poder reflexionar sobre tu vida, detenerte, parece que no depende de ti, sino de que otros te den un curso.

-Estamos acostumbrados a oír lo que hemos avanzado. ¿Y en libertad; somos libres de verdad?

-Se han conquistado derechos que antes no se tenían, lo vemos sobre todo en el caso de la mujer, pero la sociedad presiona... y en el uso de las llamadas «nuevas tecnologías» somos muy poco libres.

-Expertos ya han declarado la guerra al uso de tabletas con los niños. Advierten que las pantallas los desconectan de la realidad, son adictivas, los privan de aprender a pensar con pausa.

-Los dispositivos tienen un componente adictivo que los adultos sobrellevamos mal y los niños peor. Los propios ingenieros de Google lo cuentan, el diseño de las plataformas se hace con eso que se llama refuerzo intermitente, el componente de las tragaperras. Pero... todo está relacionado. Si vives en una sociedad con trabajos precarios y jornadas de 10 horas y horarios desiguales, ¿qué tiempo y qué energía van a tener los padres para ocuparse de sus hijos? Les encasquetan la tablet porque no tienen la energía que requiere ocuparse de un niño, dedicarle tiempo, estar. Antes se les enchufaba la televisión, es algo parecido... La cuestión es ¿por qué creas una sociedad en la que a muchas personas una jornada de 40 horas les parece un sueño?

-El consuelo está en los lemas de neón del tipo «Si uno quiere, lo pone todo de su parte y hace méritos, le va a ir bien».

-Son los valores que nos han inculcado en la sociedad en la que vivimos. No son valores, son trampas. Es como la típica película americana, del limpiabotas que llega a convertirse en jefe de una empresa. Por ese limpiabotas hay miles que siguen en la calle, o muchos que acaban en la cárcel... Vivimos en una sociedad piramidal en la que es imposible que todas las personas se abran camino. Si eso sucediera no habría paro. Y el sistema necesita que haya muchas personas que caigan... Necesita que creamos en el mito de la igualdad de oportunidades.

-¿Es un espejismo?

-La igualdad de oportunidades no existe.

-«Quédate este día y esta noche conmigo» depura el lenguaje, advierte la diferencia entre talento, mérito y perseverancia. ¿Qué tiene de malo el mérito?

-El mérito es la contracara de la igualdad de oportunidades. Se presupone que hay igualdad de oportunidades y que triunfan las personas que hacen más méritos que otras, pero es mentira. El mérito es una falacia que sirve para que los privilegiados piensen que merecen sus privilegios e incluso acaben pensando que los infortunados merecen su infortunio.

-Vivir es más fácil con los ojos cerrados.

-No se puede engañar a nadie, hay que intentar que cada persona tenga unas opciones vitales agradables. No podemos conformarnos con que haya tres que salgan adelante y tres millones que no.

-¿Qué es el talento?

-¿Talento para qué? Lo decía Chesterton, la eficiencia se basa en saber todo sobre cómo funcionan las cosas excepto para qué funcionan. Tú puedes ser un empleado eficiente... pero ¿eficiente para qué? A lo mejor para fabricar un fármaco con efectos secundarios que son mortales.

-Me refiero al talento no manipulado, no como aptitud, sino como inteligencia... como algo bueno.

-El talento no hace méritos. Se juzga por tus obras, no por los puntos que mereces.

-¿Por qué es necesaria la rebeldía?

-Porque sacar el máximo beneficio no puede ser el único motor. Necesitamos la biodiversidad. No hay una sola respuesta a los problemas. Tenemos muchos y grandes; necesitamos ensayar muchas respuestas para llegar a una buena. El hecho de que desaparezca una especie en otra zona no nos libra de nada. La vida es una cadena. Reducir el margen de soluciones a los problemas que tenemos o vendrán nos hace más vulnerables.

-«Florecer en secreto». Una expresión para guardar de esta novela rara, distinta, difícil de contar. Necesitamos ser más que lo que exponemos en las redes, pero es grande la tentación del «like». En el secreto a veces no hay malicia, apunta, sino firmeza y preparación. Pero hoy estar a solas, disfrutar de tiempos secretos, es como tener una bomba dentro.

-Pero necesitamos el secreto, como necesitamos el ensayo. Alguien para tocar bien una pieza tiene que ensayarla muchas veces y que le salga mal, y seguir, y otra vez, y no va a estar colgando cada ensayo, porque eso le restaría tiempo para mejorar... Y todo ese tiempo escondido es lo que acabará por convertirse en la pieza perfecta, en la mejor que puedes hacer. Ya no dedicamos tiempo a perfeccionar las cosas porque tenemos que estar enseñándolas todo el tiempo... ¿no?

-¿Qué hacen juntos Walt Whitman y Martín Gaite en esta historia?

-Martín Gaite construyó para mí un espacio parecido al que Olga construye aquí para Mateo. Ella me abrió su casa, me quedaba allí muchas tardes hasta la madrugada, charlando. Siempre fue generosa, no establecía esa barrera de ‘Hablo yo, tú escuchas y te callas’. Y Quédate este día y esta noche conmigo se debe a ese verso de Walt Whitman, y es lo que quiere ser esta novela. Un espacio distinto para estar, un lugar donde puedas detenerte un rato.

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