El trono necesita rey ¿quién lo ocupará?

Casi una década después de la muerte de Michael Jackson, la música pop sigue sin un icono incontestable dentro del género. Estos años se han ido postulando nombres y algunos han estado muy cerca de hacerse con la corona. Puede que haya llegado la hora de dar el título y comenzar con un nuevo linaje del siglo XXI

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Todos son estrellas. Unos llevan más tiempo en el Olimpo, otros menos; pero no hay debate alguno que ponga en duda el éxito masivo de todos ellos. Un triunfo propiciado principalmente por sus voces, y que, dependiendo de quién se trate, se combina con el baile, el físico y la presencia sobre el escenario. ¿Qué convierte a un artista en rey? Es inevitable seguir hablando de Michael Jackson como rey del pop. Lo tenía todo. Un timbre único, una forma de bailar inolvidable, y ser todo un icono musical del siglo XX. No es de extrañar que cualquier aspirante al título sea comparado con él y su música, pues conseguir tal impacto cultural en el año 2017 es un imposible. Aunque el trono ha de pasar a un vivo, es ley. Teniendo a Jackson tan presente en la memoria colectiva, no es raro que Bruno Mars se haya perfilado como el artista más dotado para ser coronado nuevo rey. Su estilo es similar al del creador de Thriller en ciertos aspectos, y posee un talento, tanto para el canto, como para el baile; casi místico. También su capacidad camaleónica para moverse entre géneros le ha valido más de un halago, y más de dos. En ventas, sus cifras asustan. Solo en 2017, el estadounidense se ha llevado al bolsillo más de 200 millones de euros en entradas (solo U2, Coldplay y Guns ‘N’ Roses; han despachado más tickets). Con 32 años, Mars se encuentra en una espiral de éxito brutal, y no parece que vaya a aflojar. Su madurez y capacidad hacen impensable que otros aspirantes al trono más jóvenes como Justin Bieber tengan posibilidades. Es innegable su triunfo entre sectores más juveniles, pero las continuas polémicas y berrinches han hecho que el público adulto escape de su influencia. Quizás le ocurra lo contrario a Robbie Williams.

Una gran mochila

Respetado y admirado, sus directos siguen teniendo un potencial endiablado; pero a sus 43 años parece que ha preferido la estabilidad del segundo plano, y el contentarse con el público que le sigue desde los inicios. Sus últimos trabajos no han tenido el impacto de antaño, y las nuevas generaciones omiten su nombre cuando piensan en estrellas pop masculinas. Eso sí, a sus espaldas lleva una mochila de 70 millones de discos vendidos, dos Grammy, cinco MTV Europe Music Awards y tres Récord Guinnes. Que le quiten lo bailado. La voz de Adam Levine se siente virtuosa gracias a las canciones de Maroon 5.

Aunque su presencia en un grupo, quizás haya ocultado su nombre a título personal. Eso sí, ha sacado tiempo para ser, junto a Shakira, juez en el popular programa de La Voz en USA. También Justin Timberlake ha probado suerte en otras facetas, y pese a mantenerse vivo y en forma en la música, sus flirteos con el cine son una constante. Innovador del pop, es, sin duda, un candidato fuerte al trono, pero su popularidad ha ido decayendo. ¿Y Ed? Sin duda uno de los elegidos del 2017. Sus canciones han arrasado y hechizado, pero la magia habita en su voz. No baila, ni concibe la música como espectáculo. Algo demasiado necesario para ser considerado rey, al menos en estas tierras.

Bruno Mars

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A lo largo de todo el 2017 Bruno Mars no ha parado de sonar, crecer y vender. Su particular talento tanto para el canto como para el baile lo han aupado como un artista completísimo, con muy pocas carencias. El hawaiano es un diamante que aún puede ser pulido, y parece que así lo va logrando éxito tras éxito. Un camino cada vez más profesional y con más hitos. Tanto parte en dos la Super Bowl como se recrea ante un público atónito en la entrega del premio Kennedy a Sting. Es, con pocas dudas, lo más cercano a una figura de rey del pop en la actualidad.

Ed Sheeran

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Click a click, escucha tras escucha; el británico Ed Sheeran le robó a Luis Fonsi ser el regente de Spotify, el cantante más escuchado de la popular plataforma de «streaming». Poco se parece al resto de ídolos pop: es pelirrojo, posee cierto aire despistado y destila normalidad. Con una guitarra acústica ha dominado el mercado discográfico, y ha hecho su propio camino al margen del electropop más bailable y gozoso en las discotecas. Muchos dijeron que era algo pasajero, pero tras más de un lustro ahí sigue, recogiendo lo sembrado. 

Adam Levine

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La voz de Adam Levine es una auténtica destilería de virtuosismo y talento. No solo porque su timbre es cómodo al oído, sino porque sus falsetes han erizado el pelo a más de una generación. Su «She will be loved» rompió el micrófono en más de un karaoke, y durante la primera década de los 2000, su cara inundó las carpetas de miles de adolescentes por todo el mundo. Es un músico completo, aunque su nombre se diluye con el de su banda, Maroon 5; y no todo el público lo reconoce a la primera. Una pena, porque es quizás uno de los mejores cantantes pop de la historia.

Robbie Williams

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Es curioso, pero el que fuera el miembro de Take That, Robbie Williams aún tiene solamente 43 años; pero al fin y al cabo lleva ya dos décadas paseándose por los escenarios de todo el mundo. Tanto con la agrupación de boy band como en solitario. Fogoso en el escenario siempre ha poseído un directo intenso, muy cercano de cara al público. Quizás no haya logrado enganchar a las nuevas generaciones, pero quién lo necesita cuando uno ya tiene millones de fans. Como curiosidad, posee un canal de Youtube increíblemente activo, pura delicia audiovisual con contenidos cada semana.

Justin Bieber 

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Justin Bieber ha querido dar el paso al mundo adulto pero sin encontrar un público que no pertenezca a su propia generación. Lo tiene complicado. Nadie duda de su talento vocal, o de que sepa moverse en un escenario; pero fuera de él su vida ha estado cargada de demasiadas polémicas innecesarias, vaivenes, y, sobre todo, de demasiada chulería gratuita. Sus fans se lo perdonan, pero a diferencia de otros ídolos pop él no cae demasiado bien en las altas esferas de otros géneros musicales. Sería difícil ver a Eric Clapton tocando con él, cosa que sí ha hecho con Sheeran.

Justin Timberlake

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No pocos le han ido atribuyendo a Justin Timberlake títulos como Príncipe o Presidente del Pop. Lo cierto es que Timberlake fue un soplo de aire fresco en su día para el género. Al igual que Williams, su camino al estrellato comenzó con una boy band, NSYN. A medida que se deja ver caer más por el cine y otros menesteres, su presencia en la música es más disimulada. Sigue obviamente en la cima, en febrero encabezará el espectáculo del tiempo muerto de la Super Bowl, pero con los números sobre la mesa, artistas como Bruno Mars o Ed Sheeran apabullan demasiado. 

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