Cuentos para temblar en Navidad

Los sellos Impedimenta y Sexto Piso llevan a las librerías sendos volúmenes que componen una magnífica muestra de la narrativa breve gótica británica escrita por mujeres en los siglos XIX y XX

.

La victoriana fue una época esplendorosa para la literatura inglesa en general y para la ficción de fantasmas, en particular. También fue un tiempo en que las mujeres, pese a la presión del puritanismo dominante, se fueron incorporando progresivamente al oficio de la escritura -algunas trabajaban todavía bajo seudónimo masculino-. Fueron unas cuantas las que siguieron el magisterio pionero de Ann Radcliffe (1764-1823) y de Mary Shelley (1797-1851) y se adentraron en el género gótico, un universo que hunde sus raíces en la obra de Horace Walpole (1717-1797) y en el exaltado espíritu del romanticismo. La antología Damas oscuras -preparada por el sello Impedimenta- realiza un elocuente recorrido por esta fascinante cultura de los cuentos de terror femeninos en el período que comprenden los años 1830 y 1900. Como dicen los editores, los espectros sirven a las autoras -son una veintena- para poner en solfa un mundo dominado por hombres, que ven cómo la aparición del fantasma amenaza su tranquila realidad, su muelle hegemonía. Esa sobrada seguridad de sus protagonistas varones se derrumba, y su sólida posición burguesa virará debilitada hacia un espacio bien conocido por las mujeres, donde la empatía, el miedo, el amor, el perdón... serán los únicos pasos posibles camino de una ansiada redención. Se trata de subvertir los papeles que les ha reservado la sociedad, cueste lo que cueste, porque no serán precisamente comprendidas de un modo sencillo o inmediato. De hecho, algunas de ellas tuvieron una vida en extremo difícil. «Las escritoras convierten a los fantasmas en mecanismo de empoderamiento -inciden los editores-, restableciendo la justicia que tanto se hizo esperar». Entre las autoras seleccionadas, se hallan figuras indiscutibles como Willa Cather, Charlotte Brontë, Elizabeth Gaskell, Vernon Lee, Mary Cholmondeley, Louisa Baldwin, Violet Hunt, Amelia B. Edwards y Margaret Oliphant, pero también nombres a descubrir como Charlotte Riddell, Rhoda Broughton, Gertrude Atherton, Rosa Mulholland, Ella D’Arcy y Catherine Crowe.

Transgresión

Si buena parte de estos relatos victorianos fueron escritos pensando en la Navidad, quizá por el frío o por ser un tiempo que pide historias que exceden lo racional, que apelan a la suspensión de la incredulidad, a la lectura en familia, al regreso a la mirada de la infancia, también los cuentos crueles, transgresores y feministas de Angela Carter (1940-1992) son aptos para temblar por estas fechas al lado del fuego del hogar, no solo porque hacen cumplido honor a la herencia gótica sino porque también la dinamitan. Su reescritura subversiva de mitos y cuentos de hadas y de vampiros es un gozo adulto para los sentidos, diferente a cualquier otra delicatesen literaria. La muestra mayor es La cámara sangrienta, pero en este tomo el lector descubrirá muchas otras perversas joyas. «A veces, cuando escribe en términos de longitud novelesca, la voz distintiva de Carter, esas cadencias humosas, de comedora de opio, interrumpidas por severas o cómicas discordancias, esa mezcla de opulencia y copete grabada en piedra lunar y piedra nula, pueden resultar agotadoras. En sus relatos -elogia Salman Rushdie en su prólogo para Sexto Piso- es capaz de deslumbrar, tirarse de cabeza y ponerles fin antes de que se le vayan al traste».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Tags
Comentarios

Cuentos para temblar en Navidad