Vidas cruzadas, destinos paralelos

Dos de los caretos de leyenda del rock urbano de este país nos visitan. Rosendo y El Drogas, dos tipos a los que une su pasión por la música... y algún detallito más.

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Los dos son tipos de barrio, de esos en los que la música se escucha en la calle, a los que no llegan las burbujas pero en los que sí dejan cicatrices las infinitas crisis y reconversiones. Rosendo (1954), del madrileño Carabanchel. Enrique Villareal, El Drogas (1959), del pamplonica La Txantrea. Y eso marca.

A los dos les tocó hacer la mili. Y entre letrinas y garitas pertrecharon la idea de crear una banda, sin cornetas, al apear el uniforme. Rosendo se sumó a Ñu, a quienes abandonó para fundar Leño en el 77. El Drogas directamente creó Barricada en el 82. El lío estaba montado. El rock urbano español tenía ya dos señas de identidad que, en sus diferentes reencarnaciones, se han mantenido invariables durante cuatro décadas. Ahí es nada.

Aunque las diferencias en cuanto a postulados políticos, estéticos y musicales eran más que notables entre uno y otro, los destinos de Rosendo y de El Drogas lejos de discurrir paralelos derivaron en no pocas intersecciones.

La primera en 1984 cuando El Drogas, admirador confeso de Leño, se fue a Madrid para pedirle a Rosendo que fuese el productor del segundo disco de Barricada, aquel memorable Barrio conflictivo. El de Carabanchel no dudó en presentarse en Donosti con su Escarabajo verde e incluso se marcó unos coros en la canción que da título al disco. Dos años después el tándem repetiría en No sé qué hacer contigo, trabajo que redefinió la línea musical de los navarros.

La amistad generada quedó reflejada también en tributos. Barricada grabó Agradecido en el disco Agradecidos…. Rosendo. Y el madrileño hizo lo propio con Lentejuelas en el de homenaje a Barricada Un camino de piedras.

De aquella complicidad surgieron también un buen puñado de colaboraciones sobre los escenarios. Además de la gira de 14 conciertos que hicieron juntos en el 2008, Rosendo apareció en el concierto de Barricada en La Riviera y El Drogas se sumó al gran concierto de Rosendo en Las Ventas en el 2014. El de Carabanchel tampoco faltó al multitudinario homenaje a Villareal, Un día nada más, que el año pasado tuvo lugar en la Ciudadela de Pamplona.

La admiración que sienten el uno por el otro ha sido reconocida por ambos músicos en no pocas ocasiones. El Drogas aseguró que parte de la culpa de ser músico se la debe al guitarrista de Carabanchel. «Para mí Leño era el grupo, el más importante. Una vez fui a ver a Bloque y de repente salieron de teloneros tres tíos, el cantante con aquella voz, y pensé: joder, yo quiero ser como estos, esto es lo mío», confesó.

Tampoco Rosendo ha ahorrado en elogios. Tras aquel concierto en La Riviera dijo: «Sin duda alguna Barricada son los mejores. Hacía tiempo que no me divertía tanto como espectador de un concierto. Estos tíos se lo van a comer todo. Y no es que lo diga yo, es que no hay más que ver a esa basca como se lo está pasando».

Seguro que no son los más guapos ni tienen la mejor voz, tampoco es que hayan tenido unas muy recomendables costumbres, pero son dos de los más grandes, dos leyendas sin las que no se entendería, ni se entiende, el rock urbano español.

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