Vetusta Morla: «A veces parece que hacemos spoilers de la realidad»

La banda de Tres Cantos lanza hoy «Mismo sitio, distinto lugar», su cuarto álbum, un trabajo revolucionario con el que pretenden encontrar un nuevo camino. Y por qué no, celebrar sus veinte años sobre los escenarios

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Hace diez años que los escuchamos por primera vez, pero ya habían debutado otros tantos antes. Subieron las escaleras sin hacer ruido hasta que en lo alto de una azotea de Beirut decidieron desplegar sus alas. Y caramba si cogieron vuelo. Los cinco espectadores de Lugo en el 2005 se han multiplicado por 6.000 en Madrid diez años después. Las cifras, los premios y el público han hecho que no sea posible hablar de música sin citarlos.

 -Mismo sitio, distinto lugar. En otras palabras, somos los mismos pero sonamos diferente...

-Podría ser y no. Es un título muy polisémico, nos ha gustado jugar con este tipo de títulos que pueden apelar a varias cosas a la vez, al final los sitios son puntos geográficos y los lugares lo que para cada uno significan según su propia experiencia. Es un disco que se ha grabado en muchos sitios, ha sido un viaje a la hora de concebirlo y cuenta la historia de ese proceso, de esas ganas de ofrecer algo nuevo, de transformación interna que nos ha llevado a reaccionar, a parar. Vivimos a ritmos muy veloces donde es difícil generar espacios para la reflexión y el autoconocimiento y al final siempre es bueno frenar, tomar conciencia de dónde vienes para proyectarlo hacia el futuro.

-Habláis de un proceso de transformación. ¿Había una necesidad de cambio?

-Veníamos de una gira larguísima por un montón de países, que también agota tanta intensidad, de haber grabado tres discos con una misma persona... Sí había una necesidad, había ganas de generar algo nuevo que nos motivase de nuevo y conectásemos todos otra vez con el proyecto.

-¿Estamos oficialmente ante una nueva etapa?

-No sé si etapa, pero sí chispa... Queríamos generar cambios en la manera de hacer las canciones, y pensamos que esto era para encontrar nuevos caminos y al terminar hemos encontrado más todavía. Es el principio de algo, no sabemos todavía hacia qué, hacia dónde... Es una chispa de transformación.

-En «La Deriva» estábamos ante el giro político, un Vetusta indignado con lo que estaba pasando alrededor. ¿En qué momento estamos ahora?

-La Deriva nace de un impulso por mirar todo lo que estaba pasando, parte del exterior hacia el interior de la banda. En este caso es al revés, ha partido de esa reflexión, de ese autoconocimiento, de sentarse en el diván de un psicoanalista. Cuando hemos terminado nos hemos dado cuenta de que también es un reflejo de la época en la que estamos. Asistimos a un proceso donde se están transformando muchas cosas, hay mucha locura, mucho nerviosismo por querer llegar a un lugar pero sin saber cómo o a qué lugar exacto. Nos hemos dejado guiar mucho por lo que iba pasando a lo largo de todo el proceso de creación del disco.

-En este disco, hay sonidos muy Vetusta, como «Deséame Suerte», y otros muy novedosos, como «Te lo digo a ti».

-Al final en esta autorreflexión que hemos hecho a la hora de parar y empezar de nuevo para ver de dónde vienes, también está lo que traes en la mochila, así que siempre hay algo de ti... Este disco es una superposición de tiempos, y al final siempre salen sonidos del pasado que forman parte de ti, de tu identidad.

-Y los nuevos sonidos electrónicos, ¿son una apuesta arriesgada?

-No sé si es arriesgada o no, es lo que nos ha salido... Al final el público, los medios y la prensa lo juzgará, habrá quien lo abrace y habrá quien no.

-Apoyo la teoría de que es un disco de digestión lenta.

-No es un disco acomodaticio, provoca escucharlo varias veces, pero esto para nosotros es muy positivo. A mí también me pasa, hay discos que de primeras dices: «Esto qué es», y a medida que lo escuchas más veces te enamoras. Este tiene un montón de capas, me gusta mucho que produzca eso. Ahora bien, habrá quien lo escuche una vez y no lo escuche más.

-Comentáis que va a ser difícil llevarlo al directo.

-Por primera vez nos marcamos una pauta que era no pensar cómo llevarlo al directo, algo que ya habíamos hecho en trabajos anteriores, y nos apetecía hacer un disco centrado en el estudio, pero ahora tenemos un gran trabajo de adaptación para que suene con la misma intensidad, o bueno, con distinta, no siempre tiene que ser igual. A mí me gustan las bandas que de repente te sorprenden en directo, que han generado una cosa en el disco y en el directo otra.

-Dicen que el arte siempre va por delante... En el «Discurso del Rey» decís: «Nos hablan de paz, unión y otras leyendas / Todo encaja menos tus ganas de escapar». Cuánto parecido con la realidad.

-Sí, el disco está grabado desde junio y ahora con todo lo que está pasando atendemos a las letras y a veces nos parece que hemos hecho spoilers de la realidad. Me decían lo mismo de una canción de Bunbury. Al final las canciones son polisémicas y las generas por otro tipo de motivos, porque el disco parte de nuestro día a día a la hora de tomar decisiones, de cómo se genera el conflicto entre unos y otros en la creatividad, en la composición de las canciones; pero vives en sociedad y los colectivos somos el reflejo de la realidad en la que vivimos, hay una permeabilidad entre dentro y fuera bastante importante... Hay un catalizador un poco esotérico que te lleva a que se produzca lo que tú has escrito.

-¿Cada vez es más difícil hacer una selección de temas para los conciertos?

-Absolutamente. Además son canciones muy distintas y tenemos que ver todavía cómo conviven con sus hermanas mayores. A ver cómo hacemos ese rompecabezas.

-2018, nos vamos de gira de presentación aunque también podría ser la celebración de vuestros 20 años... ¿Qué criba haces?

-Hay un montón de momentos que has vivido, pero tienes que focalizar mucho para extraer el momento clave que te movió, porque al final la historia y el día a día arrasa con todo eso. Como ahora, estamos a punto de lanzar un disco y se te olvida que vas a lanzar un disco. Por ejemplo, ayer al llegar a casa me quedé pensando, el viernes va a ser un hito... Estás tan metido en la vorágine que se te olvida.

-Sois conscientes de lo que estáis viviendo, porque no va a volver a pasar. Hablo de premios, ventas, llenos, entradas...

-Sí, somos muy conscientes pero en el día a día, por ejemplo, esta semana nos llega la noticia de que somos número 1 en Colombia y contestas al wasap en plan ¡guau!, pero a veces es lo que hablábamos de generar los espacios de reflexión, hasta que no acaba una gira o un ciclo del disco, y paras y te sientas... Como eso que dicen las madres: «No me he sentado en toda la mañana», pues igual, no me he sentado en dos años, y cuando lo haces dices: «Madre mía», y sale todo lo que me comentas.

-¿Tenéis la sensación de que estáis haciendo algo épico?

-No sé si épico, pero es todo importante y te sientes orgulloso de lo que vas haciendo. Además, tenemos la suerte de tener un trabajo de lo más satisfactorio, y cuando te dicen: “Es que es muy pesado que te venga la gente a hacer fotos o preguntas”. A veces puede ser, pero si lo ves desde otro punto dices: “Me están agradeciendo mi trabajo”, y la mayoría de la gente no tiene esa suerte.

-Rebobinamos. Os veis obligados a montar vuestra propia productora para salir adelante porque llamáis a las puertas y no os abren. ¿Alguien se tiene que estar tirando de los pelos por no subirse al tren?

-No lo sé, hemos pillado nuestro propio tren y a largo del tiempo ha habido gente que se ha subido, y otros que se han bajado, pero eso no lo puedo juzgar yo desde la máquina del tren, siguiendo con la metáfora.

-¿Estamos hablando gracias al pacto de Beirut? [En una azotea con el sonido de las mezquitas de fondo prometieron renunciar a todo si el grupo funcionaba].

-A un pacto y a una serie de historias de gente que nos hemos juntado y hemos decidido tirar para delante.

-Pero hubo un compromiso firme de dejarlo todo...

-Hubo el compromiso de decir: “Chicos, qué hacemos con esto, es un hobby muy bonito, nos está generando mucha satisfacción pero...”. Era una manera de decir seguimos para delante generando algo mayor o no, y ese hito que dices de Beirut fue el inicio de un camino.

-¿Es difícil evolucionar sin perder la esencia?

-Lo fácil sería quedarte haciendo lo mismo siempre, pero para una banda como nosotros sería lo más aburrido, no me gustaría quedarme estancado constantemente, me gusta probar cosas nuevas, explorar, y no, no me gustaría quedarme en el mismo sitio y en el mismo lugar.

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