La venganza se sirve en plato frío

«Mira lo que me has hecho hacer», les dice Taylor a quienes la traicionaron. ¿Resultado? Se ha cargado a la niña buena

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fugasAquí yace la reputación de Taylor Swift». Así, en una tumba que lleva su nombre, empieza el último hit de la diva del pop, Look What You Made Me do. Una diva mucho más oscura, y, por qué no decirlo, mucho más creíble que la niña buena con la que se dio a conocer en Love Story. Allí, en ese mismo cementerio, la vemos salir de entre la tierra convertida en un zombi espeluznante. Un muerto viviente de la antigua Taylor que recibe una llamada de teléfono al más puro estilo Lady Gaga. «La vieja Taylor no se puede poner al teléfono porque ha muerto», responde para dar paso a una escena en la que aparece rodeada de serpientes -algunas incluso en forma de anillo- que hasta le sirven el té. Snake (serpiente) es como le llaman sus haters. Una referencia clarísima al desplante que le hicieron Kim Kardashian y Kanye West cuando la llamaron víbora, provocando que se la asociase por siempre jamás con el emoticono de la serpiente. Ella, lejos de seguir ofendiéndose, les responde domesticándolas. Dándoles de su propia medicina.

No es esta su única referencia al matrimonio. Sus fans ven en la letra de la canción, con un claro tono vengativo, ataques directos al rapero. El papel que me hiciste interpretar, el de tonta / No, no me gustas / No me gusta tu crimen perfecto son algunos de los versos que, dicen, forman parte de un mensaje para West por el vídeo de Famous, que refleja una gran orgía en la que también se encuentra Swift, entre otros famosos. Ese «crimen perfecto» se refiere, según sus seguidores, al momento en el que Kim Kardashian publicó la conversación en la que Taylor daba permiso para hablar de ella en esa canción (recordemos que el rapero la insultó dirigiéndose a ella como that bitch), algo que Swift niega.

No me gustan tus pequeños juegos, no me gusta tu escenario inclinado podría ser otro de los ataques, sobre todo teniendo en cuenta que West utilizó un escenario inclinado en una gira anterior. No me fío de nadie y nadie se fía de mí es otro de sus dardos, presuntamente en alusión a los amigos que no la apoyaron cuando estalló este enfrentamiento.

Zanja Taylor el vídeo matando a sus anteriores identidades, hasta a la que ganó un Grammy, que aparece ridiculizada. Es difícil cargarse toda una reputación y lograr con ello tanto éxito como para que se caiga tu propia web ante la desbordante demanda. Y autodestruirse es precisamente lo que hace Swift en su último éxito, que ya bate récords de visualizaciones y de descargas. Un vídeo en el que se convierte en dominatrix, en una diva que llena la bañera de joyas y billetes o en una reina de las serpientes al más puro estilo Juego de Tronos para sufrir después un accidente rodeada de paparazis locos por captar su desgracia (de nuevo, Lady Gaga).

Culmina su último bombazo con la sorpresa de incluir entre sus bailarines a Todrick Hall -estrella del universo YouTube y uno de los secretos mejor guardados del vídeo- y un homenaje a Britney Spears, pronunciando su famosa frase Another day, another drama. Oportuno paralelismo, porque ahora es ella quien se ha visto obligada a renacer de sus cenizas. Y a hacernos testigos a todos de lo que le han hecho hacer.

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