«Me han encantado las escenas de sexo»

El «thriller» erótico de François Ozon exhibe en pantalla la obsesión de Chloé, una exmodelo, por descubrir su identidad y la de sus amantes gemelos

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Trabajó años antes para François Ozon en Amantes criminales y Potiche, mujeres al poder, pero el director francés no tenía en la cabeza de antemano a Jérémie Renier cuando se puso a buscar al protagonista que en El amante doble tendría que desdoblarse en los dos gemelos antagónicos, Paul y Louis, ambos psicoterapeutas, que seducirán a la inestable Chloé, protagonizada por la actriz francesa Marine Vacht. «Sin embargo, me di cuenta de que Jérémie con los años había madurado mucho y llevaba dentro la dualidad que le permitiría hacer ese papel», dijo Ozon en la rueda de prensa que ofreció en Madrid junto a Renier antes del estreno del filme en las salas españolas. Este thriller erótico, donde realidad y ficción se cruzan, un género que el director francés domina y que el actor belga borda con su intensa y compleja interpretación, cautiva con una tensión bien medida y acertada desde que la protagonista inicia su propia investigación para descubrir la verdad que la tortura, al hilo de la novela Vidas gemelas de Joyce Carol Oates de la que parte.

-Interpreta a dos gemelos muy diferentes. ¿Ha sido un reto?

-Me apetecía mucho hacer este doble papel para explotar las dobles capacidades que tenemos todos. También me apetecía volver a trabajar con Ozon porque es un director muy generoso, pero también muy exigente consigo mismo y con los actores, un gusto porque la profesión suele ser repetitiva y si uno no se supera con cada trabajo deja de ser interesante. Pero con Ozon es obligatorio superarse. Y por supuesto disfruté también construyendo los personajes poco a poco. Fue un placer.

-¿Cuál ha sido la mayor dificultad a la hora de compaginarlos?

-Ha sido un placer y un esfuerzo a partes iguales pero fue más difícil interpretar a Louis porque me arriesgaba a caer en la caricatura, a volverme un ególatra o un neurótico que aplastara al personaje de Chloé dejando de ser un ser humano. Además yo debía ceñirme a cómo Chloé imagina y fantasea sobre estos dos hombres. Me resultó más fácil cuando fui pasando de Paul a Louis que es cuando los personajes no estaban tan definidos. Con eso disfruté más.

-¿De cuál se ha sentido más cerca?

-Realmente yo me siento más cerca de Paul pero hay cosas de Paul muy violentas que podrían estar más cerca de Louis pero esto es un psicoanálisis que yo hago. La verdad es que un actor cuando interpreta es como si se estuviera psicoanalizando porque debe ir dentro de sí a buscar las cosas que necesita para interpretar ese personaje.

-¿Cómo se llevó las escenas de sexo, el plato fuerte del filme?

-Me han encantado las escenas de sexo y por eso acepté el papel. Al principio me pareció difícil ya que Marine Vatch y yo no nos conocíamos y para rodar sexo es imprescindible sentirse cómodo con el compañero si no, no funciona. Pero de entrada hubo mucho compañerismo entre nosotros y también nos reímos un montón ensayando las caras que tendríamos que poner durante las secuencias. En estas escenas hay que reírse antes o después del simulacro porque no practicas sexo realmente, lo cual ayuda también a quitar tensión a la escena. Pero sabíamos que Ozon no iba a rodarnos de forma cruel e iba a cuidar la estética. No solo filma cuerpos. Aunque yo ya estaba curado de espanto porque en la primera película que rodé con él me la pasé en calzoncillos arrastrándome por un sótano con una correa.

-En una escena se besa a sí mismo, algo que, según Ozon, muchos actores franceses no habrían aceptado

-Para mí fue divertido hacerlo pero son efectos especiales, lo cual ha requerido tiempo y paciencia. Cuando vi el resultado, me dio escalofríos porque está muy conseguido.

-¿Es más fácil desnudar el cuerpo o la mente?

-Tanto la cabeza como el cuerpo son herramientas para interpretar. Para mí construir un personaje significa muchas cosas: desnudez, si hace falta, pero igual puede ser llevar un traje o unas gafas de sol. No tengo ningún problema en desnudarme delante de la cámara si el papel lo requiere, si no, es algo absurdo. Pero en este caso el papel requería que nos desnudáramos como forma de construir el personaje. Y también es verdad que cuando leí el guion, mis ganas de hacer la película surgieron también de este erotismo, de todas las escenas que se palpaban. Además pensé que interpretarlas con Ozon rodando detrás de la cámara, ya que él es el único operador y no otro, me pareció formidable porque nunca me habían dado un papel en el que podía ir tan lejos y con tanta seguridad.

-En una relación todos somos un poco ángel y demonio. ¿Le agrada este antagonismo?

-Podemos desdoblarnos no solo en dos sino en tres o cuatro personalidades o incluso más. Reaccionamos de forma diferente y somos de forma distinta según quien tengamos delante. Y lo que me gustó muchísimo del guion es que hay cosas de Paul y cosas de Louis que entiendo, no porque yo sea uno u otro, sino porque hubo una empatía, un entendimiento hacia aspectos de ellos que yo podía hacer míos.

Nos reímos mucho ensayando las caras que había que poner

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