Sí, hubo veranos sin turismofobia

Sostiene León Arsenal, el autor de este libro, que no hace falta escribir un tratado con cientos de notas a pie de página para completar un trabajo enriquecedor y ameno. «Aquellos fabulosos veraneos» es todo un ensayo de nuestra evolución socioeconómica de 50 años hacia aquí

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Languidece ya el verano del 2017, en el que se ha acuñado el término «turismofobia» y en el que León Arsenal (Madrid, 1960) nos ha transportado a los veraneos de otras décadas para recordarnos «lo mucho que hemos cambiado, a veces para bien, otras para mal». Y es que, más allá de un recorrido nostálgico por tiempos pasados, el autor nos presenta un serio ensayo, divertido al mismo tiempo, (ensayo lúdico, lo llama él) sobre la evolución social española a través de sus evolutivos hábitos veraniegos. Lo hace con anécdotas personales, claro está, pues por una cuestión generacional le tocó vivir aquella época como niño y como adolescente en las playas de Alicante, a donde su familia escapaba huyendo de los rigores del calor madrileño; pero también con numerosos testimonios y abundancia de información gráfica.

Los veraneos eran de tres meses, porque la mayoría de las mujeres no trabajaban, provocando de paso el fenómeno de los Rodríguez y recordándonos también la humildad en la que vivía una gran parte de la población española; los penosos desplazamientos en automóvil, que vistos desde las distancias aparecen como pintorescos, aunque se olviden los miles de muertos en carretera que había cada año; el tópico del macho ibérico, que León Arsenal explica que fue promovido por el régimen franquista para reforzar los valores del nacional-catolicismo, a la vista de que la parte religiosa del binomio se perdía irremediablemente con la entrada masiva de turistas extranjeros; el olvido de Galicia como destino turístico -y en general, salvo excepciones, de todo el norte español- hasta que Fraga lo potenció a principios de los noventa con el impulso del Xacobeo... así hasta llegar a la turismofobia del 2017, un asunto que, en opinión del autor de este libro, fino observador de los cambios sociales, atribuye al extremismo en que España se está situando en toda clase de aspectos. «Y en este también: el turismo nos da mucho, pero mal gestionado -por ejemplo permitiéndose que en algunas poblaciones sea imposible para un sueldo normal encontrar un piso de alquiler a la gente que quiere simplemente vivir y trabajar- acaba por incomodar a mucha gente y otros se encargan, con demagogia, de movilizar a determinadas parroquias políticas en función de sus intereses», argumenta León Arsenal.

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