El placer de ir más allá de Murakami

FUGAS

Íntimas canciones de amor son interpretadas por solistas con un amor en común

04 ago 2017 . Actualizado a las 08:30 h.

Hiromi Kawakami. Si el nombre no les dice nada, deberían hacer algo. Leer, por ejemplo, El cielo es azul, la tierra blanca, haiku-novela de un amor sin edad ni tics de serie. Leer y extrañarse al volar con los pies en la tierra. Este es el mérito de su autora, darnos la experiencia del vuelo sin despegue, bien plantados sobre el asfalto de la realidad cotidiana, aparentemente anodina e insignificante.

Hiromi Kawakami. Puede parecer que las letras de Haruki Murakami se han revuelto como fichas de Scrabble. Pero no. Hiromi Kawakami (Tokio, 1958) tiene un nombre propio, muy suyo. Es una de las autoras más populares en Japón, y su estilo, singular, por más que la comparación con el clásico candidato al Nobel florezca en el campo de la crítica.

No es novedad que hay vida, buena vida literaria más allá del Tokio de Murakami. Banana Yoshimoto (con su mágica Kitchen), Yoko Ogawa (tremendo perderse en La residencia de estudiantes, las matemáticas como vía de escape vital en La fórmula preferida del profesor) o la surcoreana Han Kang (premio Man Booker con La vegetariana, novela de terror insólita que devora certezas) son una muestra.