«Muchos actores deberían pasarse a la política»

Atropellado y caótico en el hablar lleva más de 50 años viviendo del gesto y la palabra. Agarrado a una cerveza, su azarosa vida es digna de un monólogo. El próximo fin de semana está en O Grove con «De cañas con Quique San Francisco»


Dice ya no ser el que era, y así va a titular su nuevo espectáculo, pero a los hechos me remito. Cuatro llamadas de teléfono necesité para sentarme a charlar con un mínimo de calma con Enrique San Francisco. No por su falta de voluntad, que la tenía, sino porque su día a día es azaroso y caótico. Como lo ha sido buena parte de su vida, en la que ha transitado del cielo a los infiernos con la intensidad propia de quien nada tiene ni nada quiere dejar para mañana.

-«De cañas con Enrique San Francisco» titula el monólogo que presenta en O Grove. ¿Cómo es salir de cañas con usted?

-Hombre, si quieres lo probamos. Pero si nadie quiere venirse conmigo yo me voy solo, sin problema.

-Es actor desde los 6 años. ¿Cómo se siente ahora en la piel de monologuista?

-Me siento actor igualmente. Yo empecé a hacer monólogos cómicos a partir de que me llamaran para grabar el programa piloto de El Club de la Comedia. Pero monólogos en el teatro los había hecho siempre. Y respeto mucho el trabajo de los monologuistas porque es algo dificilísimo. Estar delante de un patio de butacas sin otro recurso que tu voz y tu actitud impone mucho.

-¿Aprovecha esa cierta libertad que le da el monólogo para improvisar?

-En algunas ocasiones, pero por lo general mis monólogos están muy estructurados. Intento que parezca que lo estoy contando con naturalidad, pero en realidad está todo muy estudiado.

-¿Se muerde la lengua o es de los que en escena lo sueltan todo?

-Es muy fácil hacer monólogos de caca, culo, pedo y pis. O abrir el periódico y ponerse a hablar de los políticos. No es mi caso. Yo, por ejemplo, a los políticos no les dedico mucho tiempo porque me parece que es un chiste fácil. Hay muchos monologuistas que son buenos pero a los que solo se les entendería en España, a otros les entenderían en su región y a otros en su pueblo. Yo prefiero manejar conceptos más universales que se entiendan aquí, en Saigón y en San Petersburgo. Esos son los monólogos que me parecen más bonitos pero, claro, también son los más difíciles de escribir.

-Otro de sus espectáculos se titulaba «La crisis según San Francisco». ¿Qué ha aprendido de las crisis?

-De mis crisis, algunas bastante jodidas, he aprendido bastantes cosas. Que en la vida lo que no te mata te hace más fuerte.

-¿Y esa teoría suya de que el cuerpo humano está mal diseñado?

-Eso se me ocurrió una día que me levanté y al ir al baño me di una hostia con el dedo meñique del pie. Es solo un detalle pero como ese hay mil.

-Su fisonomía es de lo más personal. Aun así, ¿le siguen confundiendo?

-Sí, me han confundido con el Dioni, con Gabino Diego y me han llegado a preguntar que si no estaba muerto, porque me confundían con El Pirri, un actor con el que trabajé en varias películas de aquello que se llamó cine quinqui.

-¿Los canallas vuelven a estar de moda?

-¿Me hablas de los políticos?

-No, le hablo de gente como usted.

-Es cierto que el canallismo a la gente le hace gracia, sí. Pero yo ya no quiero dar esa imagen. Como tampoco quiero estancarme en ser monologuista.

-¿Por qué dice que el cine español está politizado?

-Hay muchos actores españoles a los que yo recomendaría que se pasaran a la política. Primero, porque son bastante malos. Y segundo porque me parece lamentable utilizar el cine políticamente. Además sería un descanso para el día que se entregan los Goya porque me parece que dan unos espectáculos lamentables. En cualquier caso el cine es una imagen de la sociedad y del tiempo en el que vivimos.

-Y de la tele, ¿qué me dice?

-Si me preguntas que si hay gente que está utilizando su trabajo en televisión para hacer campaña, evidentemente sí, la tele está politizada. Pero mis monólogos te aseguro que no están politizados.

-Entiendo entonces que su preferencia está en el teatro.

-A mí me gustan todos los medios, pero siempre me ha parecido que el teatro es el más difícil y en el que debe empezar un actor. Ese es el problema que hay ahora, que casi ninguno de los actores que trabajan en cine o en televisión han hecho teatro.

-Viene a O Grove que es el paraíso del marisco. ¿Acompañará el centollo con cerveza?

-Me vas a matar pero es que no me gusta el marisco. Me gustan las gambas y las cigalas pero nada más. Ni centollo, ni ostras, ni percebes...

-¿Y el albariño?

-Bueno, un albariño me lo puedo tomar, pero solo uno. Es que no me sienta bien ningún alcohol que no sea la cerveza. Nunca he bebido otra cosa que no fuera cerveza.

Me han confundido con El Dioni, con Gabino Diego y con El Pirri

JUEVES 3, 23.00. O GROVE. EL PATIO ENTRADAS 15 EUROS

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